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Contaminación del Mar Aparece una botella de lejía de hace 46 años en una playa de Galicia 

La ha encontrado uno de los voluntarios de la Asociación Mar de Fábula, Hugo Álvarez, que se dedica a la limpieza de las playas gallegas y ha explicado que se trata de un producto fabricado en 1973 en la antigua fábrica de Pedramol de Vigo.

Imagen de archivo de basura llevada por el mar hasta la playa. EFE

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Si hace apenas unos días este diario informaba sobre el 'boom' del plástico y de cómo este material se había convertido en una de las principales amenazas para la vida marina, este lunes La Voz de Galicia  publica que ha aparecido en la playa gallega de Bens una botella de lejía de hace 46 años que evidencia esta terrible realidad. Ha sido un vecino de Arteixo, Hugo Álvarez, quien la ha encontrado. "Participo como voluntario desde hace seis años en la Asociación Mar de Fábula, que se dedica a la limpieza de las playas gallegas. Actualmente estamos colaborando con la oficina de medio ambiente de la Universidade da Coruña en el arenal de Bens, tratando de investigar el origen de los residuos que allí se concentran, que no son pocos, por cierto", ha señalado en declaraciones al citado medio. 

Fue durante su trabajo de campo cuando encontró un objeto azul que le llamó la atención. Decidió investigar su procedencia y descubrió que se trataba de una botella de la marca Mar, producida el 1 de marzo de 1973 en la antigua fábrica de Pedramol de Vigo, y que su precio era de seis pesetas. "Siempre me he encontrado con objetos que daba por hecho que debían de ser muy antiguos pero en ninguno aparecía la fecha como en este", apunta Álvarez. 

Lamentablemente no es la primera vez que un objeto de estas características aparece en la costa gallega. En la playa moañesa de A Xunqueira apareció el pasado mes de enero otra botella elaborada en la misma fábrica en 1967. Ambas se conservan perfectamente y conservan sus propiedades plásticas, lo que pone en manifiesto el daño que producen al encontrarse en buen estado después de cinco décadas en el mar. "Me puse contento porque ahora dispongo de una prueba física que tiene un gran valor y que podré usar para denunciar el problema medioambiental que representa la contaminación en los mares, en concreto de los plásticos", cuenta Álvarez.