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Coronavirus erasmus Erasmus a medio gas: la covid reduce la movilidad internacional

La pandemia del coronavirus no ha podido con las ansias de los estudiantes universitarios de realizar estos programas de intercambio en otros países del mundo, si bien las becas han bajado este año a casi la mitad.

La foto és una actividad universitaria Erasmus, el International Welcome Days de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), con medidas anticovid / UAB
La foto és una actividad universitaria Erasmus, el International Welcome Days de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), con medidas anticovid / UAB

Joana Costa

Es el último curso en la universidad y probablemente la última oportunidad para vivir una experiencia académica y vital en el extranjero. ¿Qué hacer? Muchos estudiantes inicialmente seducidos por la marca Erasmus no viajarán a ninguna universidad europea en medio de la pandemia. Otros, en cambio, han decidido arriesgarse y seguir adelante pese al momento histórico que les ha tocado vivir.

Entre los estudiantes que llegan a Catalunya, la rusa Svetlana Alypova, de la Erasmus Student Network (ESN), realiza su intercambio en la Pompeu Fabra. "Era mi última oportunidad de participar en el programa Erasmus. Tenía tantas ganas que nada me podría parar", ni su madre médico. Pese a todo, Alypova sabe que no es un año normal: "Ya estoy notándolo, porque me gustaría salir más con la gente de Erasmus, ir de fiesta, organizar eventos, y la verdad es que también me gustaría asistir más a las clases presenciales", aunque señala que hay que acostumbrarse a la nueva realidad.

En el último curso del superior de conservatorio, la granadina Mari Carmen Lorente, también de la ESN, acaba de viajar a Nápoles: "Siempre he querido realizar el Erasmus y éste era mi último año". Pese a una burocracia algo "más compleja", ha decidido arriesgarse: "Era ahora o nunca, y me lancé". Su familia la ha apoyado en todo momento, aunque admite: "Están preocupados por la compleja situación. Intentaron hacerme ver que podía quedarme en España, pero, pese a que no lo lograron, me apoyan en todo". Sobre los estudiantes españoles trasladados a Nápoles, asegura: "Hemos venido con ganas de vivir la experiencia aunque tengamos limitaciones".

En Catalunya, la Generalitat todavía no dispone de datos actualizados sobre estas becas y remite al Servicio Español para la Internacionalización de la Educación (Sepie), la Agencia Nacional del programa Erasmus+ en España. Este organismo ha lanzado un sondeo entre los centros españoles sobre la movilidad prevista para el primer semestre de este curso, y se estima una reducción aproximada de cerca del 40% con respecto a los años anteriores.

Como termómetro, su directora, Coral Martínez Íscar, precisa que en la convocatoria Erasmus+ de este año se han adjudicado 60.337 movilidades en el sector de la educación superior, de las que la mayoría (53.195) son para estudiantes, y el resto son para personal docente y de administración y servicios. Según detalla, los destinos favoritos de los estudiantes españoles han sido Italia (21,2 %), Reino Unido (10,8 %), Alemania (9,4 %), Francia (9,2 %) y Polonia (9,1 %). Y las comunidades autónomas que más alumnos mandan al extranjero son Madrid, Andalucía y Catalunya, esta última con 7.852 estudiantes.

Según detalla la directora, la información que les llega en tanto que agencia estatal del programa es que "la mayor parte de las universidades europeas están haciendo todo lo posible para ofrecer una enseñanza presencial" y, si esta no se puede llevar a cabo debido al obligado mantenimiento de la distancia de seguridad entre los alumnos, lo harán de manera mixta. "La Comisión Europea espera que los estudiantes Erasmus+ puedan realizar su estancia de manera presencial cuando sea posible, y de manera combinada –blended mobility– si se comienza el curso con una enseñanza virtual, bien desde el país de origen, bien desde el país de destino, cuando las circunstancias de la pandemia así lo aconsejen", asegura. Martínez Íscar insiste en resaltar la importancia que tiene este programa, “buque insignia de la construcción europea, abriendo las mentes y enriqueciendo las vidas de los ya más de 10 millones de personas” que han participado en él.

España, favorita desde 2001

Según datos de la Comisión Europea en su Informe Anual Erasmus+ 2018, publicado a finales de enero de 2020, España sigue ocupando el primer puesto en recepción de estudiantes Erasmus+ de educación superior, con 51.321 movilidades, "muy por delante" de Alemania, Reino Unido, Francia o Italia, una posición que sigue manteniendo de manera ininterrumpida desde 2001. En cuanto al envío de alumnos, los estudiantes españoles ocupan el tercer puesto, con 40.226 movilidades, "justo por detrás de Francia y Alemania".

Entre las universidades con más estudiantes extranjeros de Catalunya, la Universitat de Barcelona (UB) ha registrado para este curso una caída de la demanda de alumnos foráneos. "Estamos en cifras globales de un 57% menos respecto al curso anterior", explican fuentes el centro, que aseguran que desde la universidad "en principio se está animando a que los alumnos se vayan, siempre que se pueda", si bien les advierten de que deben ser muy cuidadosos y seguir las recomendaciones sanitarias. "En función de los destinos y en la mayoría de los casos, quienes se querían ir en el marco del programa Erasmus a Europa lo han podido hacer", señalan estas fuentes de la UB, mientras que en la movilidad extracomunitaria, "especialmente en el continente americano", se han cancelado buena parte de los programas. Para los estudiantes que llegan al centro, la UB se esfuerza en actualizar la información de sus portales, para que dispongan de "todos los datos posibles".

En la segunda universidad catalana con más movilidad, la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), el vicerrector de Relaciones Internacionales y Alumnos, Màrius Martínez, asegura que la tendencia ha sido de caída, con un 31% menos de Erasmus que se marchan. Si el pasado año salieron 865 alumnos, este curso lo harán solo 598 estudiantes. En el otro lado, entre los estudiantes extranjeros que cada año visitan la universidad, el centro registra una caída del 41%, al venir 326 estudiantes frente a los 555 del año pasado. Para los alumnos que se marchan, la universidad ha optado por "intentar que aplacen al segundo semestre" su experiencia, con la idea de que seguramente "las cosas estarán más controladas", pese a la incertidumbre del momento.

Entre los que han acabado quedándose, Martínez señala tres perfiles: "Los que no lo ven claro y renuncian; los que iban a ir a una universidad que ahora no acepta estudiantes internacionales, y los que directamente sufren las restricciones impuestas a estudiantes procedentes de España". Cabe destacar que en las fronteras españolas no se impone ninguna restricción a los estudiantes si en los países de origen les dejan venir. Además, Martínez asegura que las universidades catalanas siguen al unísono las directrices de las autoridades sanitarias en este terreno, ya que se podría caer en algo "muy discrecional".

"La preocupación es global", opina Martínez, que señala que no hay precedentes de una situación similar, aunque señala que otros acontecimientos internacionales, como el Brexit, habían dado pistas de la "incertidumbre" sobre el intercambio de alumnos. "No sabemos si a los británicos que vengan les tenemos que cobrar las tasas como extracomunitarios, o si se les podrá hacer un seguro normal. Y a los estudiantes de aquí, a la inversa", dice sobre la salida del país de la Unión Europea. También Donald Trump ha sembrado dudas en quienes aspiran a estudiar en EEUU, asegura. Estos casos, más localizados en el espacio, se suman a la pandemia y han hecho cambiar las peticiones de los alumnos este curso: "Los destinos han cambiado por las restricciones y la inseguridad". Ahora, los países preferidos por los estudiantes de la UAB en Europa son Italia, Alemania y Reino Unido.

La alternativa de las clases en línea

El vicerrector de Relaciones Internacionales y Alumnos de la UAB, Màrius Martínez, celebra que Europa haya acelerado una vía intermedia para quienes se han quedado sin poder hacer su Erasmus: la posibilidad de matricularse en asignaturas de grandes universidades y seguir las clases en línea desde sus casas, una opción que, sin embargo, elimina la inmersión en el país de destino. "El estudiante busca una experiencia integral y va a universidades donde los recursos son un valor añadido, como los laboratorios", añade Martínez, aunque admite que estos Erasmus en línea también constituyen una "oportunidad de exponerse a entornos académicos internacionales". La estudiante de la UAB Júlia Lillo, que ha estado de intercambio en Japón antes de la pandemia, asegura que las matriculaciones en asignaturas en centros de otros países desde la ciudad de origen "no pueden compararse con un intercambio en el extranjero", si bien "eso es mejor que abandonarlo por completo". En cualquier caso, Lillo aconseja a los estudiantes que no renuncien a marcharse: "En ningún caso creo que renunciar al intercambio sea la decisión correcta", ya que para ella es una experiencia enriquecedora que ayuda a conectar con otra cultura.

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