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Coronavirus Paracetamol, un tratamiento para el lupus y ansiolíticos, los tres medicamentos más demandados durante la pandemia

La Agencia Española de los Medicamentos asegura que se han solventado todos los problemas de suministro que le han ido notificando 9.000 farmacias de todo el país y otros operadores

Varias personas hacen cola en una farmacia en Murcia. EFE/Marcial Gullén
Varias personas hacen cola en una farmacia en Murcia. EFE/Marcial Gullén

Las farmacias españolas están resistiendo bien los efectos de la pandemia de la covid-19, aunque entre marzo y abril tuvieron que hacer frente a una alta demanda de tres tipos de medicamentos que les llegaron a generar problemas de suministro: paracetamol, ansiolíticos y un producto utilizado para el tratamiento del lupus y la artritis reumatoide. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) del Ministerio de Sanidad asegura que actualmente ya están todos cubiertos con alternativas disponibles en el mercado, comercializaciones excepcionales o fármacos extranjeros.

Los problemas de suministro de medicamentos no son algo nuevo, no son consecuencia de la pandemia que tiene a medio mundo paralizado, vienen de más lejos. La propia AEMPS publica desde 2008 en su página web una lista, actualizada diariamente, de fármacos cuya presencia en el canal farmacéutico es inferior a las necesidades de consumo nacional o local, debido, fundamentalmente, a problemas de fabricación o distribución. Y sus principales informadores son las farmacias, que se sirven del Centro de Información sobre Suministro de Medicamentos de sus órganos colegiados para notificar las incidencias que tienen una duración de más de tres días consecutivos y afectan a un número considerable de oficinas.

La web de la AEMPS registraba ayer 626 incidencias acumuladas por problemas de suministro de medicamentos, un 18% más que las 532 que había a 31 de diciembre, un aumento que la Agencia subraya debe analizarse en su contexto y “dentro de la variabilidad habitual” de este indicador en el cómputo histórico, ya que a finales de 2018 había 749, es decir, un 15% más que ahora, cuando seguimos sufriendo la pandemia del coronavirus.

Las que tienen la información de primera mano, las farmacias, han comprobado que la normalidad ha vuelto tras unas semanas, las más duras de la pandemia, durante las cuales se produjeron por diferentes motivos picos de incremento de la demanda de algunos productos que motivaron en algunos casos notificaciones de problemas de suministro, según el vicepresidente del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos, Juan Pedro Rísquez. Se trata del paracetamol, medicamento de uso común para la fiebre y el dolor leve; Dolquine, fármaco para el tratamiento de lupus o artritis reumatoide cuyo principio activo, la hidroxicloroquina, se consideró apropiado también para la covid-19; y los ansiolíticos, por problemas de ansiedad, fundamentalmente.

La demanda de paracetamol se disparó en España a raíz de que, en una rueda de prensa en Ginebra el 17 de marzo, un portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendase, en caso de automedicación, tomar ese analgésico en vez de ibuprofeno para tratar síntomas del coronavirus como dolor y fiebre, salvo que fuera indicado por un médico, porque estaba en estudio si ese antiinflamatorio era contraproducente o no para enfermos de covid-19. Dos días después, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos tuvo que emitir un comunicado y hacer un llamamiento a la responsabilidad de la ciudadanía española para que no se hiciera acopio de paracetamol en sus diversas presentaciones a fin de evitar problemas de desabastecimiento.

Precisamente, según informa la AEMPS, los medicamentos que contienen paracetamol fueron, con 31 expedientes, los principales causantes del incremento del número de notificaciones de problemas de suministro de fármacos entre marzo y abril. Pero la Agencia del Ministerio de Sanidad subraya que, pese a ese alto número de incidencias, hay “más de 200 códigos nacionales comercializados con estas características” que permiten al paciente encontrar “una alternativa válida” en la farmacia.

El caso del Dolquine está asociado a la difusión de diversos ensayos clínicos sobre los beneficios de la hidroxicloroquina para el tratamiento de la covid-19. Ese nuevo uso para el tratamiento del coranavirus mermó las existencias de un medicamento indicado para pacientes con lupus eritematoso sistémico, artritis reumatoide aguda o crónica y también para la malaria. Ante su demanda creciente, la propia Agencia de los Medicamentos tuvo que intervenir para controlar el stock de la hidroxicloroquina y garantizar su suministro en todo el país a los pacientes crónicos que ya estaban en tratamiento antes de la pandemia.

El aumento de la demanda de ansiolíticos como el Trankimazin o el Lexatin puede estar relacionada, según Juan Pedro Rísquez, con un repunte de los episodios de ansiedad durante las semanas más agudas de la pandemia y el confinamiento más severo decretado con el estado de alarma. El 18 de abril, el Ministerio de Sanidad incluyó a los ansiolíticos, además, dentro de la lista de medicamentos esenciales para el tratamiento de la covid-19, lo que obliga a fabricantes y distribuidores a garantizar su abastecimiento en todo momento.

¿Cuáles son las causas?

El vicepresidente del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, que también señala que hubo un repunte de la demanda de inhaladores para el asma, considera esencial la estrecha vigilancia que han mantenido las 9.000 oficinas de farmacia adscritas al Centro de Información sobre Suministro de Medicamentos (CISMED) para comunicar cualquier posible problema de abastecimiento durante la pandemia y solucionarlo lo más rápidamente posible. Un control que no encontró, sin embargo, según Rísquez, fallos en los canales de suministro de otros países, fundamentalmente de China e India, principales productores de principios activos de fármacos.

La AEMPS, preguntada por Público, señala que la causa del incremento de las notificaciones de problemas de suministro en las últimas semanas se ha podido deber, en algunos casos, al menos de forma indirecta, a la pandemia, pero precisa que la respuesta requiere hacer un análisis más en profundidad que llevará a cabo en el informe que elabora al final de cada semestre.

Los farmacéuticos sostienen también que la prestación de las oficinas de farmacia ha funcionado perfectamente desde el comienzo de la crisis sanitaria y nunca ha habido desabastecimiento, pero advierten de que los problemas de suministro no han desaparecido, porque se producen desde hace años por tres razones fundamentales, según su vicepresidente: la deslocalización de la fabricación, la falta de apuesta por la industria farmacológica española y las grandes diferencias de precios entre países que puede llevar a las empresas suministradoras a desviar la producción a donde pagan más.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que puso en marcha en enero una campaña informativa sobre los problemas de suministro de medicamentos, atribuye estas incidencias a la falta de abastecimiento en las materias primas para la producción, a problemas de calidad o seguridad de alguno de los componentes, a la retirada voluntaria del producto por parte del laboratorio por estrategia comercial o a fallos en la estimación de la demanda.

OCU señala que no tiene constancia de quejas relacionadas con el suministro de medicamentos desde el comienzo de la pandemia de la covid-19, aunque ya ha recibido desde el pasado enero unas 60 notificaciones de consumidores sobre incidencias que han tenido en el acceso a determinados fármacos. En febrero, la organización ya había denunciado en un comunicado que el número de notificaciones de problemas en el suministro registradas en la Agencia de los Medicamentos se había multiplicado por 12 en diez años. “Normalmente –decía la OCU en esa nota- existe la alternativa de adquirir medicamentos con el mismo principio activo, dosis y presentación, pero no siempre ocurre así, pudiéndose convertir en un serio problema de salud. De hecho, en ocasiones el Ministerio de Sanidad tienen que comprar fuera, a un precio superior al fijado hasta entonces, fármacos que han dejado de comercializarse en nuestro país”.

La propia AEMPS puso en marcha el pasado año el Plan de Garantías de Abastecimiento de Medicamentos 2019-2022 con la colaboración de colectivos profesionales, industria farmacéutica y comunidades autónomas, consciente de que el “número de notificaciones de problemas de suministro crece cada año”, pese a que los titulares de las autorizaciones de comercialización (TAC) están obligados a garantizar, dentro de los límites de sus responsabilidades, un abastecimiento adecuado y continuado del mercado.

En la introducción del Plan, la Agencia estatal apunta que las consecuencias de los problemas de abastecimiento las sufren en primer lugar los pacientes, pero también suponen “una importante sobrecarga para médicos, farmacéuticos y administraciones sanitarias encargadas de solventarlas con elevados costes asociados directos (sobrecoste de las alternativas) e indirectos (horas dedicadas a resolver los problemas de suministro y seguimiento de los medicamentos substitutos)”.

Para hacer frente a los incumplimientos del suministro, OCU ha propuesto al Ministerio de Sanidad que, tal como había anunciado, incremente el importe de las sanciones a los infractores por encima del límite máximo de un millón de euros, porque entiende que esa cantidad carece de efecto disuasorio real para los grandes laboratorios farmacéuticos. Además, le pide a la Unión Europea que investigue las causas que se encuentran detrás de los problemas de abastecimiento de medicamentos que afectan de manera generalizada a sus países miembros.

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