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Crisis climática Extinction Rebellion: arte para frenar el colapso climático y ecológico

El movimiento mundial fundado en 2018 celebra en Madrid una 'performance' que representa el ‘Funeral para las especies’. 

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'Performance' realizada este sábado en las naves de Matadero, en Madrid. EXTINCTION REBELION

Bajo un manto de lluvia que cubría las naves de Matadero, en Madrid, ha desfilado este sábado una marcha fúnebre en nombre del planeta y las especies que lo habitan. El movimiento Extinction Rebellion –de alcance mundial y fundado en mayo de 2018 en Reino Unido–, a través de su colectivo artístico multidisciplinar RebelArte y con la colaboración del Instituto Mutante de Narrativas Ambientales, ha reunido a un elenco de más de cincuenta integrantes entre los que se encontraban maquilladores, bailarinas, poetas, y hasta un coro al completo para llevar a cabo su performance Funeral para las especies.

Entre bambalinas, Alessandra Spina, una de las organizadoras del acto, adelanta que “el arte con conciencia es una parte más de cómo puede lograrse que el público entienda y empatice con lo que está ocurriendo con nuestro planeta y su biodiversidad, pero es algo que debe hacerse desde todas las áreas posibles”. Al tiempo, todavía bajo techo, cada grupo ensayaba su parte de esta puesta en escena transversal y se respiraba el nerviosismo y las ganas que ni el diluvio ha sido capaz de frenar. Casi parecía que cayera a propósito de intensificar el sonido solemne y profundo de la batukada que encabezaba el desfile.

“Este funeral tipifica nuestra relación con la desobediencia civil y la acción directa no violenta, a la vez que celebramos el arte y la belleza”

A continuación, seis bailarinas con el cuerpo entero pintado con la apariencia de varios animales en peligro de extinción del ecosistema español se arrastraban descalzas por el paseo que cruza el recinto del Matadero de lado a lado. Lucas Calvache, responsable de esXmaquillar y biólogo, explica que se trata de “un crustáceo y un pez, el lince ibérico y el lagarto de la Gomera, el quebrantahuesos y una especie de pájaro carpintero: en total, dos especies de agua, dos de tierra y dos de aire”. Arnau Hos, responsable de coreografía de esXbailar –otra de las ramas del colectivo- puntualiza que buscaban “representar el impacto del sufrimiento que viven estos animales y cómo afrontan la lucha por la supervivencia a través de los bailes tribales y la danza contemporánea, sumados al body painting para generar impacto escénico”. “Este es un trabajo con aporte político, por el planeta, para crear conciencia y demostrar que las fuerzas sociales y artísticas pueden unirse en pro de algo realmente importante para el ser humano”, desarrolla.

A ambos lados, una marabunta de espectadores –familias con niños y niñas, jóvenes adolescentes, parejas de mayores- guardaba un silencio sepulcral y caminaba a paso lento, al ritmo de los marchantes. El impacto sinestésico de lo visual y lo sonoro está funcionando. Porque la puesta en escena encierra un mensaje mucho más allá de lo estético. “Este funeral tipifica nuestra relación con la desobediencia civil y la acción directa no violenta, a la vez que celebramos el arte y la belleza”, cuenta a Público Nicolás Eliades, Coordinador Estatal de Comunicación de Extinction Rebellion. “Ya no calan los mensajes si no es sintiéndolos a través de la emoción, suscitando en latido de nuestros corazones y poniéndolos en sintonía”, valora.

“Queríamos construir una organización internacional pero poniéndole, en este caso, una nota de cadencia española”

A medio camino, la comitiva se detiene y se silencian los tambores. Entonces comienza a escucharse la letra del himno del movimiento, entonado por el conjunto vocal, todo ataviado con ropajes color escarlata para simbolizar la sangre derramada de las especies extintas y los ecosistemas destruidos. Sus rostros se muestran pintados de blanco absoluto en alusión a los cadáveres. El contenido de las estrofas es una llamada que apela a la conciencia de las sociedades y que, como apunta Eliades viene a decir “perdona, amigo, no quiero incomodarte… pero se trata de una emergencia y algo tenemos que hacer”.

El desfile continúa hasta la Plaza del Matadero y allí el coro comienza a cantar una versión propia del ¡Anda jaleo!’, una canción tradicional española con el arreglo de García Lorca. “Queríamos construir una organización internacional pero poniéndole, en este caso, una nota de cadencia española”, expone Eliades, “Extinction Rebellion aterriza en cada sociedad adoptando su sabor local”. Han modificado algunos versos: “Ya se acabó el alboroto y ahora empieza un tiroteo” se convierte en “ya se acabó el ecocidio y ahora empieza un mundo nuevo”. Con ecocidio se define la destrucción del medio ambiente y los recursos naturales de un lugar de manera sistemática e irremplazable.

'Performance' realizada este sábado en las naves de Matadero, en Madrid. EXTINCTION REBELION

La nota final la ponen con la que es su performance por excelencia, el Dying o simulacro de muerte, en el que todos los participantes acaban tendidos sobre el suelo en posición de haber fallecido de pronto y quedado yaciendo como cadáveres. Este tipo de acciones ya las han realizado otras veces en Madrid, en la plaza de Callao o frente a la inmensa tienda de Primark en plena calle Gran Vía, así como ante la Embajada de Brasil y el Ministerio de Exteriores. Frente a los espacios de todos aquellos a los que consideran que “simbolizan el ser partícipes del ecocidio de una manera u otra”, denuncia Eliades. Preguntado sobre si el poner fin al cambio climático es compatible con el sistema capitalista, el portavoz explica que “el modelo de crecimiento sin fin no es viable en un mundo con recursos finitos. Si el capitalismo se basa en eso, no es que seamos anti-capitalistas, pero sí postcapitalistas; este sistema, si bien nos ha dado múltiples beneficios, ya ha llegado a su límite y nos está llevando a la propia destrucción”. También insiste en que se trata de “una responsabilidad de los gobiernos, porque los individuos podemos actuar hasta cierto punto pero, ¿de qué sirve que yo recicle y recicle sin las regulaciones y las políticas necesarias para apoyarlo?”, se pregunta con indignación.

“Negligencia criminal” de los gobiernos

Para Extinction Rebellion, existen tres demandas básicas que definen las exigencias del movimiento. Para su reivindicación, celebrarán el próximo 7 de octubre en Madrid su Segunda Semana Internacional de la Rebelión XR. La primera, que los gobiernos cuenten la verdad y declaren el estado de emergencia ambiental que estamos viviendo. Aluden a los datos de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) y consideran que, la prioridad, es evitar que la temperatura global se eleve por encima de 1,5ºC, ya que, de seguir así, en los próximos 30 años dicha temperatura podría llegar a incrementarse hasta 3,4ºC.

“No se dan cuenta de que cada día que perdemos es un día menos que nos queda para evitar lo peor”

Su segunda demanda consiste en exigir a los ejecutivos que pongan todos los medios posibles para reducir a cero neto las emisiones de gases de efecto invernadero de cara al año 2025, ya que, según citan del informe MITECO, en 2017 en España únicamente se absorbieron 37 millones de toneladas de los 340 emitidas de CO2 equivalente. Por último, proponen la creación de Asambleas Ciudadanas que, según Eliades, estén conformadas por “personas elegidas de manera aleatoria y representativa con la función de monitorear la implementación de políticas encaminadas a mitigar el cambio climático”. 

“Con esto podría garantizarse el evitar situaciones partidistas a través de las cuales nuestros líderes nos están fallando; su negligencia criminal es la que nos ha hecho declararnos en rebelión contra el Estado”, denuncia el portavoz. En este sentido, lamenta que “los dos partidos que están negociando de cara a la formación de Gobierno en este momento, que hablan de que quieren poner el cambio climático por encima de todas las cosas, pero parece que no lo suficiente. No se ponen de acuerdo y no se dan cuenta de que cada día que perdemos es un día menos que nos queda para evitar lo peor”.

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