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Crisis climática La guerra del alumbrado navideño dispara el gasto eléctrico a una cota sin precedentes

Solo Madrid y Vigo consumen en energía cada día el equivalente a 50 campos de fútbol y generan más de 1.200 toneladas de CO2 en plena emergencia mundial por la crisis climática.

Encendido de las luces de Navidad en Málaga. / EUROPA PRESS

La disparatada carrera de los alcaldes por exhibir músculo navideño ha disparado durante 2019 el gasto energético a niveles sin precedentes. Solo Madrid y Vigo, las dos ciudades más entusiastas de esta competición lumínica, han instalado más de 20 millones de luces LED en sus cascos urbanos, que consumirán 110 megawatios diarios a lo largo de los más de 40 días que permanecerán encendidas durante las fiestas.

A falta de un estudio sistemático sobre el gasto energético de las principales capitales de España, el cálculo de referencia más sugerente lo ha realizado la organización Amigos da Terra en la ciudad de Vigo, cuyo alcalde, el socialista Abel Caballero, ha convertido la descomunal iluminación navideña en estandarte nacional de su gestión municipal. Según un minucioso estudio de la asociación, los 10 millones de puntos LED consumirán 2.400 megawatios durante los 45 días del encendido. Las emisiones en CO2 derivadas de ese gasto eléctrico ascienden a 600 toneladas, indica el análisis, que contempla incluso un factor de corrección proporcional del uso de energías renovables.

El alumbrado navideño es solo una parte de la factura. A esa magnitud, hay que sumarle los 15 cañones de nieve artificial que el alcalde ha ordenado instalar esta Navidad. En total, según Antón Lois, miembro de Amigos da Terra, las emisiones de CO2 provocadas por Vigo superan las 800 toneladas. El cálculo de la ciudad gallega se puede aplicar a Madrid, que ha colocado 10,2 millones de luces LED, prácticamente la misma cifra.

Madrid y Vigo encabezan, junto con Barcelona, el ranking nacional de la factura eléctrica navideña

Madrid y Vigo encabezan, junto con Barcelona, el ranking nacional de la factura eléctrica navideña. Huelva ha encendido 2,2 millones de puntos de luz, la mayoría de tecnología LED. Son las únicas ciudades que han difundido el número exacto de bombillas empleadas en el montaje. El resto han ofrecido datos parciales. Es el caso de Málaga, otra de las que pugnan por el título nacional de dispendio energético. Su alcalde, Francisco de la Torre (PP), convierte cada año el encendido en un reclamo turístico de primer orden. El epicentro es la calle Larios. Y este año ha instalado en la vía 730.000 puntos de luz. Del montaje eléctrico de otras zonas de la ciudad no tenemos ningún dato.

Tampoco disponemos de información detallada de Barcelona. Solo ha trascendido que la decoración luminosa de Navidad se extiende a lo largo de 100 kilómetros de calles, un 20% más que el pasado año. Sevilla, otra de las competidoras, ha iluminado este año más calles que nunca (279). Y Palma de Mallorca ha engalanado 235.580 metros de guirnaldas y ha encendido 941 árboles y 200 palmeras. Gijón ha montado nueve techos LED en las principales áreas comerciales y Zaragoza, 470 metros con paños de luces de similar tecnología, además de un gran árbol de 20 metros en la Plaza de Aragón.

Encendido oficial de las luces de Navidad en Palma, en la Plaza de la Reina. / EUROPA PRESS

Es cierto que la tecnología eficiente se ha abierto paso en los últimos años con el uso masivo de lámparas LED, que consumen significativamente menos que la iluminación convencional. Pero también es verdad que los puntos de luz utilizados en el tendido navideño se han multiplicado de forma notable. "El argumento de la luz LED para justificar el bajo coste hay que ponerlo entre comillas. No comparamos una bombilla antigua con una eficiente. Hablamos de 10 millones de poquitos", explica de forma gráfica Antón Lois.

En esta alocada carrera, el podio lo ocupa Madrid

Hasta aquí las cifras del consumo energético. Otra cosa son los presupuestos. En esta alocada carrera, el podio lo ocupa Madrid, con 3 millones de euros. Le siguen Barcelona (1,2 millones), Vigo (un millón), Sevilla (955.000 euros), Palma de Mallorca (900.000 euros), Málaga (800.000 euros), Huelva (615.000 euros) y Gijón (560.000 euros). El portal especializado Smart Lighting ha completado un análisis pormenorizado sobre el gasto municipal en 200 municipios y concluye que ha experimentado un incremento del 40% con respecto a 2018. Zaragoza es la ciudad que más aumentado su presupuesto: un 300% en relación al año pasado.

La carrera por el campeonato nacional de alumbrado navideño ha adquirido este año ribetes de cierto patetismo, si examinamos las llamativas declaraciones de los alcaldes competidores. Pero la guerra no se detiene. Si cotejamos el voluminoso gasto de 2019 con el de cinco años atrás, se observa un aumento exponencial del presupuesto. Zaragoza, que este año ha empleado 400.000 euros en su tendido eléctrico, ha disparado los números en un 566% desde 2014. Le sigue Huelva, con un gasto superior en un 304%. La hoy superpoderosa Vigo presupuestó hace seis años 292.000 euros, un 242% menos, antes de que Abel Caballero cayera víctima de la fiebre energética. Palma de Mallorca (+172%), Barcelona (+166%), Gijón (+153%) y Sevilla (+112%) también destinaron al alumbrado navideño hace un lustro partidas sustancialmente más pequeñas que en 2019.

Vigo inaugura una noria navideña iluminada con luces de colores. / EUROPA PRESS

La guerra de luces en Navidad parece haber entrado en una fase febril en medio de la alarma planetaria por el calentamiento global. Ninguna institución amaga con poner límites. Primero, porque no hay estudios globales que ponderen adecuadamente los números. Hasta 2015, la Asociación Pro Derechos Civiles, Económicos y Sociales (Adeces) elaboraba anualmente un informe sobre alumbrado navideño. Ya entonces advertía de la escasa colaboración municipal y peor transparencia a la hora de facilitar datos precisos. El documento analizaba la potencia contratada, la tecnología utilizada, las horas de iluminación, el coste energético y otras variables. Sus recomendaciones para ahorrar electricidad y sus advertencias sobre el impacto ambiental eran, por lo general, desatendidas por los ayuntamientos.

Cinco años después, el panorama no parece haber mejorado

Cinco años después, el panorama no parece haber mejorado. Baste subrayar que el presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) es el alcalde de Vigo, la ciudad que lidera la carrera lumínica navideña. Con esta credencial, representó a los ayuntamientos en la recién celebrada cumbre del clima de Madrid. A Antón Lois, autor del estudio de Amigos da Terra, no se le escapa el detalle. "Es él quien va a decirle ahora a los alcaldes qué se debe hacer para combatir el calentamiento global", ironiza en conversación telefónica con Público.

Javier García Breva, ex director general del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía, también se muestra perplejo por esta pugna desenfrenada que se repite cada Navidad. "Es un derroche absurdo y una competencia ridícula", sostiene. El experto en renovables entiende que existe una palmaria "contradicción" entre organizar cumbres por el clima y mantener políticas consumistas de energía. "Se hace lo contrario de lo que se predica. Y las administraciones son las primeras que deberían dar ejemplo. Pongamos por caso los coches oficiales, que son de gasolina o gasóleo. No puedes querer liderar el cambio climático y luego tener prácticas discutibles" desde el punto de vista de la sostenibilidad.

Un autobús de turistas el que se lee en un panel luminoso "Luces", pasa junto a una bola gigante de Navidad encendida en Madrid. / EUROPA PRESS

García Breva incide en la contaminación lumínica que provocan las instalaciones navideñas. La de Vigo ya puede tener consecuencias directas. Las Islas Cíes, situadas a 14 kilómetros de la ciudad gallega, podrían perder el certificado de calidad del cielo, otorgado por la Fundación Starlight, vinculada al Instituto Astrofísico de Canarias. En enero de 2020 volverá a ser auditada y la directora de la entidad, la astrofísica Antonia Varela, ya advirtió en septiembre pasado que el sello podría serle retirado si persiste y no se corrige el intenso grado de iluminación generado por el rutilante alcalde de Vigo.