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Cumbre antipederastia Vaticano Una religiosa pide publicar el nombre de los clérigos pederastas y arremete contra la "cultura patriarcal"

Otra mujer aprovechó la charla para denunciar los abusos que ella vivió: "Tenía 11 años y un sacerdote destruyó mi vida", declaró ante la audiencia.

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Cumbre antipederastia organizada por el papa Francisco. Vatican Media/­Handout via REUTERS 

La superiora de la Sociedad del Santo Niño Jesús, la nigeriana Veronica Openibo, remarcó hoy la necesidad de que se publique el nombre de los culpables de abuso y que todos tengan las mismas condenas, como piden las víctimas, durante la histórica reunión vaticana sobre este asunto.

"No escondamos más semejantes hechos por miedo a equivocarse. A menudo queremos estar tranquilos hasta que la tempestad se haya calmado. Esa tempestad no pasará", amonestó la religiosa a los 190 líderes de la Iglesia católica convocados por el papa Francisco en el Vaticano.

En un discurso muy duro, Openibo afirmó que los abusos sexuales por parte de los clérigos "son una crisis que ha reducido la credibilidad de la Iglesia allí donde la transparencia debería ser la marca de fábrica de la misión como seguidores de Jesucristo".

"Tenemos que reconocer que son nuestra mediocridad, hipocresía y condescendencia las que nos han conducido a este lugar vergonzoso "

Explicó que tras ver la película Spotlight (2015) acerca de las investigaciones del diario Boston Globe sobre los casos de abusos por parte de numerosos sacerdotes y el encubrimiento de las autoridades eclesiásticas solo pudo pensar: "¿cómo pudo callar la Iglesia clerical, cubriendo tales atrocidades?".

"Tenemos que reconocer que son nuestra mediocridad, hipocresía y condescendencia las que nos han conducido a este lugar vergonzoso y escandaloso en el que nos encontramos como Iglesia", les dijo.
También quiso remarcar como en Asia y África la Iglesia aún se cree que es una cuestión que no les afecta.

La religiosa defendió que lo primero que tiene que hacer la Iglesia católica es ser transparente y que el primer paso es "admitir las violaciones y después hacer público lo que se ha hecho desde los tiempos del papa Juan Pablo II para sanar la situación". "Haciendo públicos los nombres de los culpables, ¿podemos hacer pública una serie entera de informaciones relativas a estas situaciones?", exhortó.

"Es necesario concentrarse en el deservicio para con los hombres en toda cultura patriarcal en el ámbito de la sexualidad. Examinando cómo utilizar mejor los medios de comunicación social para educar a las personas en todo el ámbito de la sexualidad y de las relaciones humanas", ha señalado la religiosa durante la primera ponencia del último día de trabajo de la cumbre antipederastia del Vaticano que concluirá este domingo con un esperado discurso del papa.

"¿Cómo podemos seguir afrontando en modo muy concreto las cuestiones de la prostitución y la promiscuidad en el mundo? Se necesitan católicos, junto con otras personas con principios símiles, en puestos influyentes, por ejemplo en la industria cinematográfica, en la televisión y en la publicidad", ha agregado.

Propuso "construir procesos más eficaces y eficientes, basados en la búsqueda del desarrollo humano como también del derecho civil y canónico para la Tutela de los Menores".

Otra de sus propuestas fue la de "una educación y una formación clara y equilibrada sobre la sexualidad y los confines en los seminarios y en las casas de formación; en la formación permanente de los sacerdotes, religiosos y religiosas y obispos".  Openibo también quiso agradecer al papa Francisco cómo se comportó en el caso de los abusos y encubrimiento en Chile.

"Tenía 11 años y un sacerdote destruyó mi vida", denunció víctima en Vaticano

"Buenas tardes, quería contarles de cuando era una niña. Pero es inútil hacerlo porque cuando tenía 11 años un sacerdote de mi parroquia destruyó mi vida", así comenzó uno de los testimonios de una mujer italiana sobre el que los 190 líderes de la Iglesia católica reflexionaron durante la reunión sobre los abusos en el Vaticano.

"Si no me muevo, de repente no sentiré nada; si no respiro, de repente podría morir"

La mujer explicó que de ese periodo solo le queda el recuerdo de "todas las veces en las que él me bloqueaba a mí, niña, con una fuerza sobrenatural: yo me paralizaba, me quedaba sin respirar, salía de mi cuerpo, buscaba desesperadamente con los ojos una ventana para mirar hacia afuera, esperando que todo terminara. Pensaba: 'si no me muevo, de repente no sentiré nada; si no respiro, de repente podría morir'".

El testimonio de esta mujer se suma a otros seis que se han podido escuchar en esta histórica reunión convocada por el papa Francisco para abordar los abusos por parte de miembros de la iglesia y que concluirá mañana con una misa.

La mujer explicó que cuando era niña solo podía pensar: "¡Seguramente habrá sido culpa mía!" o "¿Me habré merecido este mal". 

"Sentía que ya no valía nada, ni siquiera que existía. Solo quería morir: lo he intentado... no lo he logrado", agregó la mujer, que explicó a los 190 representantes de la jerarquía católica que los abusos continuaron durante cinco años y "nadie se dio cuenta".

"Para no hacerme sentir el dolor, el asco, la confusión, el miedo, la vergüenza, la impotencia, el no ser adecuada, mi mente ha removido los hechos ocurridos, ha anestesiado mi cuerpo colocando distancias emotivas con respecto a todo aquello que vivía causando en mí enormes daños", relató.

Señaló que ha necesitado 40 años para encontrar la fuerza de la denuncia y sobre todo que lo tuvo que contar solo a sacerdotes por lo que resultó aún más difícil.
"Creo que una presencia femenina sería una atención necesaria e indispensable para acoger, escuchar y acompañar a nosotros víctimas", propuso.

La mujer concluyó su testimonio defendiendo a las personas que han guardado silencio durante todos estos años "por la vergüenza" y sostuvo que "las heridas jamás prescriben".

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