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Nombres propios De María a Lucía y de Alejandro a Daniel, así ha cambiado el gusto de los españoles por los nombres desde 2012

Sin embargo, en el cómputo total son los nombres clásicos los que continúan como los más repetidos, según los datos sobre los apellidos y nombres más frecuentes, publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística

Niños y niñas en una escuela / PÚBLICO

Público | efe (Javier Martínez Candela)

¡Daniel, ten cuidado! ¡Lucía, no hagas eso! Son posiblemente algunos de los gritos más repetidos por los padres españoles en el último lustro, en el que ambos nombres son los preferidos para llamar a los niños y niñas nacidos entre 2010 y 2015.

De los masculinos, al nombre de Daniel (31.494) le siguen los de Hugo (30.748), Alejandro (29.064) y Pablo (28.223), mientras que Lucía (33.740), María (30.513), Paula (28.342) y Daniela (24.002) son los preferidos para las recién nacidas.

Así lo indican los datos sobre los apellidos y nombres más frecuentes, publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Hace cinco años, los nombres preferidos por los ciudadanos eran María y Alejandro

Lejos quedan los Josés, Antonios o Franciscos, tan comunes antes de la década de los 70, sobrepasados ahora por nombres más novedosos como Iker e Izan.

De igual manera, los tradicionales Josefa, Dolores o Concepción se ven borrados de la lista por las Saras y Carlas, posiblemente porque estos nombres no tienen connotaciones.

En cuanto a comunidades autónomas, estos patrones se repiten en la mayoría de ellas, excepto en las que tienen lengua propia: entre los catalano-parlantes resaltan Marc y Pau (algo tendrán que ver los hermanos Gasol), mientras que en Euskadi son más frecuentes los Markel, Jon y Ane.

Sin embargo, en el cómputo total de españoles, son los nombres clásicos los que continúan como más repetidos, debido al gran descenso de la natalidad, que hace que los nuevos nacimientos supongan un pequeño porcentaje del global, y al aumento de la esperanza de vida, que provoca que las denominaciones tan comunes a mitad del siglo pasado sigan contabilizando.

Así, en España, treinta de cada mil hombres se llaman Antonio y veintiocho de cada mil mujeres responden al nombre de María del Carmen.

Otros más antiguos, como Tiburcio, Emerenciano, Fortuna o Aureliana, están en progresiva desaparición: ya se cuentan sus supervivientes en unas pocas centenas y su edad media ronda los 70 años, pues los padres actuales no escogen estos nombres y no existe relevo generacional.

La incorporación a la sociedad española de ciudadanos de otros países hace que, aún entre los menos comunes, aparezcan nombres como Ziyi, Yunfei, Elguja, William o Flabian, que sólo tienen veinte chicos, o Yusmila, Zanna, Zoiharte, Urania o Tsetska, al que responden veinte chicas.