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El decano de Educación de Sevilla dimite tras el caso de los abusos a tres profesoras

El sucesor del catedrático condenado por abusar sexualmente de tres docentes admite que no asistió correctamente a las mujeres tras la denuncia y que debió presionar más al rector de entonces para apartar de su puesto al agresor

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Edificio de la Facultad de Ciencias de la Educación, de la Universidad de Sevilla.

El caso de los abusos a tres profesoras de la Universidad de Sevilla se ha cobrado la cabeza del actual decano de la Facultad de Educación, Juan de Pablos Pons, el hombre que sustituyó al catedrático Santiago Romero, condenado a seis años y nueve meses de prisión por abusar sexualmente de las docentes. Romero ya fue apartado de la docencia tras la sentencia condenatoria.

La Hispalense le prohibió el acceso a la facultad, que dirigió como decano durante 13 años, le abrió un expediente sancionador y provisionalmente le ha retirado gran parte de su salario (continúa percibiendo el 75% del sueldo base) Ahora Pons acaba de comunicar al rector de la Hispalense su dimisión irrevocable.

El escándalo de los abusos sexuales saltó en el curso 2011-2012. Romero fue apartado del decanato y su sustituto fue el encargado de gestionar la denuncia de las tres profesoras y asistirlas dentro de la Facultad de Educación.

Las tres estuvieron de baja por depresión, ninguna continuó su actividad académica normal: una abandonó la tesis porque debía leerla en la facultad y le daba miedo encontrarse con su agresor, a las otras dos se les ofrecieron licencias de estudios en el extranjero o en otras provincias andaluzas. Todas fueron alejadas de la Universidad de Sevilla, mientras Romero mantuvo su actividad académica habitual en el mismo departamento.

Pons reconoce que su comportamiento con las tres profesoras no fue todo lo correcto que debió ser

Pons reconoce ahora que su comportamiento con las tres profesoras no fue todo lo correcto que debió ser, asume que no asistió a las víctimas acorde con sus necesidades, y por ello dimite. Se lo ha trasladado al rector y ha remitido un correo electrónico a sus compañeros de facultad.

Con todo, el ya exdecano recuerda que en su día, cuando saltó el escándalo, pidió al entonces rector de la Hispalense, Joaquín Luque, que apartase al catedrático acusado de abusos sexuales de su facultad, al menos como medida cautelar, pero éste se negó a hacerlo. Luque es el gran desaparecido de esta historia. Las tres profesoras agredidas le acusan de haberse negado a recibirles en su despacho, jamás escucharon su versión de viva voz, y promovió sus salidas de la Universidad mientras mantuvo en su puesto a Romero. Los abogados de éstas sostienen que Luque actuó pensando en que el escándalo no salpicara a la institución académica.

Su sucesor, el actual rector Miguel Ángel Castro, compareció ante los medios tras conocerse la sentencia y pidió perdón a las víctimas y a la sociedad en nombre de la Hispalense. Castro defendió que en su día la institución académica ofreció un trato “simétrico” a agresor y a agredidas, pero admitió que fue un error, y anunció un expediente sancionador contra el catedrático. Además dejó entrever que se haría una investigación interna para determinar la posible “colaboración” de otros profesores del departamento que testificaron a favor de Romero y en contra de las víctimas.

En ese momento, el actual rector no quiso poner en duda la actuación del decano de Educación ni del jefe de departamento, José Pascual Sanchís, el primer cargo directivo al que denunciaron los abusos sexuales. Por el momento, la Universidad de Sevilla no ha querido valorar la dimisión del decano de Educación.

Romero ha sido condenado a casi siete años de prisión y a pagar una indemnización de 110.000 euros por tres abusos sexuales y dos faltas disciplinarias muy graves de acoso sexual y laboral entre 2006 y 2010.

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