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La demolición del Calderón pone en riesgo la vida del río Manzanares

Ecologistas y oposición denuncian que las obras del estadio están provocando vertidos de hormigón, cristales y otros desechos al cauce fluvial. 

Demolición del estadio Vicente Calderón
Demolición del estadio Vicente Calderón

alejandro tena

La demolición del Calderón se complica. La cercanía de una de sus gradas al río Manzanares ha provocado que parte de los escombros caigan al cauce tal y como denuncian los colectivos ecologistas, que en las últimas horas han difundido un vídeo en el que se puede ver la lluvia de cristales y hormigón cayendo hacia la caja fluvial, que previamente había sido protegida con una de malla de seguridad.

Esta malla, no en vano, parece ser poco fiable, según denuncian los grupos conservacionistas. Tanto es así, que Ecologistas en Acción, uno de los grupos que más luchó por la renaturalización del río durante la legislatura pasada, ha presentado una denuncia ante la Confederación Hidrográfica del Tajo y ha solicitado que se paralicen las obras de demolición hasta que se garantice que se pueda realizar con total seguridad. 

"Resulta bastante lamentable que suceda esto. El primer culpable es la Confederación Hidrográfica del Tajo, porque el dominio público de la cuenca es suyo, pero también del área de Obras Públicas del Ayuntamiento", comenta Santiago Martín Barajas, portavoz de Ecologistas en Acción y uno de los hombres que más ha trabajado por la renaturalización del río. "Estamos ante una clara falta de sensibilidad ambiental", denuncia.

Desde el área de Obras Públicas del Ayuntamiento de Madrid niegan a Público que los restos de la demolición estén cayendo directamente al río y anuncian que no se plantean paralizar las obras. "Como la grada del estadio Calderón en esa parte está en el mismo plano del cajero del río, la única posibilidad de ejecutar la demolición es a través de la construcción de una ataguía paralela al cajero, que forma una especie de presa cubierta con geotextil de alta resistencia que permite recoger los materiales que pudieran caer al río en este recinto acotado sin afectar al cauce. Es decir, no cae ningún escombro al río", argumentan.

José Luis Nieto, concejal de Más Madrid, manifiesta el descontento del grupo municipal y señala que el sistema de seguridad que se ha implementado "no parece" evitar que los desechos caigan al río. "Algunos elementos, como por ejemplo las cristaleras, se podrían haber retirado previamente antes de derrumbar el hormigón", argumenta el político madrileño.

La fecha en la que se están realizando las maniobras tampoco parece ser adecuada, según Nieto: "No es el momento, en primavera las aves están en etapa de cría. Se debe limpiar de inmediato y paralizar las obras hasta que se garantice la seguridad total del río".

Desde la Confederación Hidrográfica del Tajo explican a Público que la demolición de la grada sur cuenta con su autorización desde octubre de 2019, cuando. En ese sentido, el organismo apunta que se "está realizando la inspección y vigilancia de las obras" y que tras la demolición se "seguirán realizando inspecciones periódicas" para garantizar que se han respetado las condiciones establecidas y que el río no ha sido dañado.

Desde el Ayuntamiento insisten en que el recinto "se limpia habitualmente" y garantizan que, tras la demolición completa de la grada, se "desmontará" la malla protectora y se dejará el cauce del río "en su configuración original".

Barajas, por su parte, niega que el Ayuntamiento tenga todo controlado. "No es verdad que no esté cayendo nada. Sólo hay que ver los vídeos en los que se ve como cascotes, escombros, hierros y cristales terminan en el río. Tienen puesto una malla textil, pero no vale con eso. No tiene que caer nada a la cuenca", argumenta. "Cuando se demuele un edificio, ¿se ve que los escombros caigan a la vía pública? No, porque se desmontan de arriba a abajo. Aquí deberían ser igual, pero no lo hacen para ahorrar dinero".

Pese a la gravedad de los hechos, desde Más Madrid consideran que la renaturalización del río Manzanares no está en riesgo, ya que es una de las pocas medidas que han generado consenso en el Consistorio. "La voluntad es preservar el río. Otra cosa diferente es que estas obras afecten a un tramo y se estén ejecutando mal, entonces tenemos la obligación de criticarlo y pedir que se paralice el proceso para solventar cualquier problema", zanja Nieto.

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