con la colaboración de la generalitat de catalunya
"Lo que no se denuncia no existe, y debemos tener cuidado con los discursos que menosprecian la denuncia"
Entrevista a la sargenta Andrea Garcia, jefa de la Unidad Central de Atención y Seguimiento a Víctimas de los Mossos d'Esquadra

Esther Escolán
Barcelona-
El pasado mes de julio, en el marco de la Junta Local de Seguridad, se hizo público que, durante el primer semestre de 2025, el Plan de Acción contra las violencias sexuales había registrado en Barcelona un nivel de resolución de investigaciones superior al 85 %. También que el número de detenidos había aumentado un 31,9 % y el de investigados un 14,9 %.
Aun así, de entre las siete víctimas de feminicidio por violencia registradas en Catalunya durante los primeros 15 días de este mes de diciembre, solo una mujer había denunciado a su agresor. Analizamos estos datos, así como los recursos de los que disponen las víctimas de violencia machista, con la sargenta Andrea Garcia, jefa de la Unidad Central de Atención y Seguimiento a Víctimas de los Mossos d'Esquadra.
¿En qué ejes se fundamenta el Plan de Acción contra las violencias sexuales vigente actualmente en los Mossos d'Esquadra?
El plan nace con una serie de estrategias que identifican el foco en el ámbito de la prevención comunitaria, de la seguridad ciudadana y de la coordinación con otros profesionales que también trabajan en el marco de las violencias sexuales, con el objetivo de aumentar sobre todo la detección en otros ámbitos.
Uno de los objetivos dentro de esta prevención comunitaria ha sido dar a conocer qué otras conductas, más allá del sexo no consentido, son constitutivas de delito, ¿no es así?
Lo que hemos hecho básicamente ha sido dar a conocer cuál es el modelo policial de atención a las víctimas y ayudar a que la gente sea consciente de que hay conductas como los tocamientos no deseados, ser perseguida en una discoteca o el exhibicionismo, que antes quizá pasaban desapercibidas y que son igualmente constitutivas de delito. Se trata de conductas abusivas que también pueden ser constitutivas de infracción administrativa y, por tanto, son sancionables tanto en el ámbito penal como en el administrativo.
Conductas como los tocamientos no deseados, ser perseguida en una discoteca o el exhibicionismo, que antes pasaban desapercibidas, son constitutivas de delito
Se trata de comportamientos que antes pasaban desapercibidos y que, en el imaginario social y, sobre todo, en el de las mujeres, que son las principales víctimas de estas violencias sexuales, estaban muy normalizados. Las mujeres no se lo decían a nadie porque pensaban que no tendría ninguna consecuencia, y eso es denunciable. Y para extender la detección de estas otras situaciones, lo que hemos hecho es implicar a profesionales comunitarios, es decir, discotecas, personal de seguridad, hoteles, restauración, transporte público y privado, etc.
¿Qué otras tareas de divulgación llevan a cabo en torno a estas otras agresiones, que son las que realmente se han incrementado en nuestro país?
Además de implicar a muchos sectores públicos y privados para que colaboren en esta detección y en facilitar estas primeras actuaciones con la víctima o con la persona agresora, en términos de seguridad ciudadana se han reforzado dispositivos de administración y de patrullaje en zonas de alta concurrencia, sobre todo en zonas de ocio o en lugares donde con los ayuntamientos se ha pactado algún dispositivo, como festivales o fiestas mayores, donde se ha participado en la información en los puntos lila. Al final, desde los Mossos buscamos agentes detectores que nos ayuden a poder actuar desde la inmediatez.
Se han reforzado dispositivos de administración y de patrullaje en zonas de alta concurrencia, sobre todo en zonas de ocio, festivales o fiestas mayores
También es necesario hacer un llamamiento a las mujeres para que denuncien tanto las violencias sexuales más flagrantes, como la violación, como estas otras que decíamos, más leves.
Así es, porque de este modo sabremos, entre otras cosas, hacia dónde debemos orientar nuestras estrategias, sobre todo en el ámbito policial y judicial. Al fin y al cabo, la denuncia es el sistema de protección que podemos ofrecer a las personas que sufren situaciones de violencia. Y no solo violencia de naturaleza sexual, sino de manera transversal, para todas las violencias (machistas, discriminación…).
Aun así, en estos últimos años han detectado que todavía prevalece el discurso de que con las denuncias no se llega a nada, ¿verdad?
Así es. Un discurso que, por otra parte, lo único que hace es poner en riesgo a las mujeres que sufren violencia. Es cierto que la denuncia es un proceso muy difícil en el que muchas veces no se ven reflejadas las necesidades de la víctima, o el resultado es desmerecedor de lo que ha ocurrido, pero debemos ver la parte positiva, que es que la policía tiene conocimiento de su caso y puede protegerla. Por tanto, ya estamos rompiendo ese silencio perpetuo que provoca y pretende perpetuar el agresor.
Al final, es cierto que cada año, lamentablemente, muchas mujeres mueren asesinadas y, en el caso de que hayan denunciado a sus agresores, esto significa un fracaso porque son mujeres que confiaron en el sistema y eso implica la existencia de cuestiones que aún deben mejorarse. Pero, aun así, hay una gran cantidad de mujeres que todavía lo viven en silencio porque no confían en él. Muchas se lo explican a alguien de su círculo de confianza, pero todavía no existe esa canalización hacia la policía para poder investigarlo.
Lo que no se denuncia no existe y debemos tener cuidado con estos discursos que menosprecian la denuncia, porque la denuncia es una solución y una forma de proteger a la mujer. Debemos contribuir a poner en valor la denuncia y debemos hacerlo todos: es una obligación moral y legal que tenemos todos los profesionales, no solo los jueces y la policía.
¿Y qué ocurre con la violencia sexual en el ámbito de la pareja o expareja?
Se trata de una tipología de violencia que en los últimos años siempre ha tendido al alza. De hecho, en este 2025 ha aumentado casi un 3 % respecto al año pasado. Son datos que reflejan que en el ámbito de las parejas y exparejas las mujeres ya identifican y denuncian determinadas conductas, y esto es importante, porque a veces el consentimiento queda diluido por el hecho de ser pareja.
En ocasiones, ciertas conductas sexuales se normalizan pensando que no es necesaria la aprobación por parte de la mujer, y esto es un error y es un delito. Estas conductas son, además, un indicador de riesgo muy importante, porque en estas situaciones el agresor no está reconociendo la autonomía de su propia pareja y, una vez deja de lado el consentimiento para mantener relaciones sexuales con ella, la violencia va en escalada y pueden darse situaciones de violencia mucho más graves en un periodo de tiempo relativamente corto. Por tanto, debe denunciarse.
En ocasiones, ciertas conductas sexuales se normalizan pensando que no es necesaria la aprobación de la mujer, y esto es un error y un delito
Desde el sistema integral de atención a las víctimas, en el que se agrupan las víctimas de violencia doméstica y de género, pero también de matrimonios forzados, mutilación genital femenina y delitos de odio y discriminación, se ha observado también un incremento sostenido durante los últimos meses, lo que pone aún más de relieve la importancia de esta divulgación.
Exacto, porque además son cifras muy elevadas. Actualmente tenemos en seguimiento a casi unas 25.000 mujeres en todos estos ámbitos. El 74 % de estas 25.000 mujeres tiene una orden de protección inicial y dos de cada tres tienen una orden de protección vigente, ya sea una medida judicial, una orden de no comunicación o una prohibición de aproximación por parte del agresor. De las mujeres que cuentan con una orden de protección por parte del juzgado y que continúan en seguimiento, tenemos protegidas a 153 con riesgo muy alto, 11 con riesgo alto y 122 con riesgo medio. El grueso mayor, no obstante, lo conforman aquellas mujeres que tienen una protección policial más física, de acompañamientos, de vigilancia, etcétera.
Este 2025 hemos incrementado un 24,1 % las protecciones policiales respecto al año anterior, lo que significa que los Mossos d'Esquadra, colaborando con otros profesionales que trabajan con las víctimas, como pueden ser los CIE, los servicios sociales o las entidades, hemos podido detectar mejor el riesgo y proteger mejor a las víctimas.
Radiografía de las violencias sexuales en Catalunya
Durante los meses de febrero y marzo de 2025, el Departamento de Interior y Seguridad Pública llevó a cabo la Encuesta de las violencias sexuales en Catalunya 2024 (EVSC24). De entre las 8.700 mujeres encuestadas, un 67,3 % declaraba haber sufrido algún hecho de violencia sexual desde los 15 años. Un 15,5 % había vivido alguno durante el último año, lo que muestra la continuidad del fenómeno en el tiempo. El estudio ponía de manifiesto, asimismo, que las violencias sin acceso corporal (62 %) siguen siendo las más frecuentes, mientras que la violencia digital emerge como una nueva forma de victimización.
Estas violencias digitales ya afectan al 24,8 % de las víctimas y dos de sus modalidades (comentarios ofensivos en línea y envío de imágenes sexuales explícitas) ya se sitúan entre las cinco más declaradas durante el último año. Por otra parte, los resultados muestran que las mujeres más jóvenes son las que concentran los niveles más altos de victimización sexual: el grupo de entre 16 y 24 años concentra el 45,6 % de los testimonios, seguido del de 25 a 29 años (31,6 %), 30 a 49 años (18,7 %), 50 a 64 años (8,1 %) y mayores de 65 años (1,6 %). También que las violencias sexuales en el ámbito de la pareja y la expareja siguen siendo una realidad significativa y persistente, representando el 30,9 % de las mujeres que han sido víctimas de violencia sexual durante el último año, o que las agresiones procedían de personas conocidas por las víctimas en el 54,9 % de los casos.

