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Derechos LGTBI Entre el 60% y el 80% de las violencias  contra personas LGTBI no se denuncia

Un informe presentado por el Observatorio de Redes contra el Odio y la FELGTB reclama mayor rigor en la recogida y análisis de los datos y unificar en todo el territorio nacional las leyes para proteger a estos colectivos.

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Bandera LGTB. Archivo/Europa Press

Pocos datos, poco precisos y poco analizados. El informe que acaban de presentar la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) y el Observatorio de Redes contra el Odio titulado La cara oculta de la violencia hacia el colectivo LGTBI, alerta de que son tan importantes las cifras que se conocen como las que no se conocen, y denuncia que entre un 60% y un 80% de los casos de violencia contra los colectivos LGTBI no llegan a denunciarte. "Es decir, las estadísticas únicamente nos advierten de muchas menos víctimas de las que existen". Quedan fuera muchas personas que, por distintos motivos, "ni informan ni denuncian las violencias que sufren. En muchos casos sufren en silencio y soledad".

El documento reclama además que las administraciones públicas sean mucho más rigurosas a la hora de recoger las cifras relativas a este tipo de violencia, y pide un análisis más preciso de las estadísticas, para ir más allá de la mera descripción cuantitativa, incorporando datos sobre el perfil de las víctimas. No se trata solo de contar violencias. Para poder abordarlas de manera eficaz, el informe reclama que se analicen aspectos como la razón que puede llevar a las víctimas a no denunciar la violencia que sufren: si tiene miedo a revelar su identidad, si identifica o no la violencia sufrida por el hecho de ser gay, lesbiana, bisexual o trans, si es migrante, si es una persona mayor, etcétera. Datos que siguen ausentes en las estadísticas, impidiendo con ello la definición e implementación de políticas eficaces para proteger a estas personas. 

Según el informe, en 2017 las organizaciones LGTBI contabilizaron 629 casos de delitos de odio e incidentes discriminatorios. Pero aunque esta cifra suponga casi triplicar la que este observatorio recopiló el año pasado, los responsables del informe advierten de este incremento se debe a que más organizaciones LGTBI se han puesto a la tarea de recopilar datos y denuncias llegadas a estos colectivos. El número total de agresiones son imposibles de conocer. "No podemos hacer análisis longitudinales en el tiempo, porque no se han recogido los datos de forma correcta. Sabemos que hay más delitos de odio y que van en aumento. Pero ?¿cuántos? No lo sabemos", firmó Jesús Generlo, responsable de del Observatiro Redes Contra el Odio durante la presentación. 

Los datos de agresiones presentados en el informe corresponden a los recogidos por distintas organizaciones LGTBI a lo largo y ancho de todo el territorio y que se engloban bajo el Observatorio de Redes contra el Odio. De las 629 comunicaciones que recibieron a lo largo de 2017, sólo han podido analizar en profundidad 332 casos en los que contaba con información suficiente para ello. Los resultados que arroja su análisis, más que constituir un cuerpo de conocimiento de estas violencias, suponen para los autores del informe una fuente de reflexión para interpretar no sólo lo que dicen los datos, sino también lo que ocultan.

Así, los datos apuntan a que el 73% de las víctimas fueron hombres gais, no trans, jóvenes y que viven en entornos urbanos y el 21% mujeres lesbianas. Violeta Assiego, responsable de investigación de la FELGTB y una de las autoras del documento, interpreta que esta abrumadora mayoría de comunicaciones de hombres gais, puede significar un mayor empoderamiento y reconocimiento social de este colectivo, que les permiten comentar las agresiones con más naturalidad. En cambio, afirma, la escasa presencia de comunicaciones de lesbianas (2 de cada 10 casos) y de mujeres trans, pueden ser el reflejo de la desigualdad de género que sufren por el hecho de ser mujeres

Solo el 8% de las víctimas se nombran y/o son identificadas como personas trans. En un 45% de estos casos no se sabe si son cisexuales, trans o no binarias. El porcentaje de casos de personas bisexuales es de solo el 2%. Según el informe, este dato evidencia una doble problemática. Por un lado, "la dificultad y desconfianza de las personas bisexuales a identificarse como tales a la hora de relatar violencias". Por otro lado, "la asunción de homosexualidad de una buena parte de víctimas bisexuales de delitos de odio o incidentes discriminatorios".

¿Más agresiones en grandes ciudades?

A nivel geográfico, el estudio resalta la mayor incidencia de las agresiones en los grandes entornos urbanos y con mayor incidencia en comunidades como Catalunya (130), Comunidad de Madrid (73), Comunidad Valenciana (34) y Andalucía (25).

El informe reconoce que hay comunidades autónomas en las que casi no se registran datos y se pregunta si esto se debe a que no existen agresiones o, sencillamente, las personas agredidas no tienen posibilidad de denunciar. Hay comunidades como Baleares, Extremadura, La Rioja y País Vasco en las que solo se ha documentado un caso. Las organizaciones reclaman además que se unifiquen las leyes para proteger a los colectivos LGTBI en todas las comunidades autónomas.

Lo mismo ocurre con el entorno rural. donde prácticamente no existen datos de agresiones hacia este colectivo. En la presentación del documento, Assiego cuestiona si "¿el hecho de que en el medio rural no se comuniquen apenas casos se debe a que apenas se dan o es que no puede salir del anonimato porque se exponen a una mayor violencia y escarnio?".

En cuanto a la edad de las víctimas, la mayoría corresponden a jóvenes entre 18 y 35 años (un 53% de los casos analizados), un dato curioso para las investigadoras, puesto que son personas que han nacido ya en democracia, lejos de las leyes punitivas de la dictadura y en un ambiente de más apertura y aceptación. El siguiente grupo lo constituyen las personas LGTBI con edades comprendidas entre los 36 y 50 años (un 31%). Menores de edad y mayores de 51 años representan el 12% y el 4% de las agresiones analizadas respectivamente.

La baja incidencia de casos de agresiones en la población LGTBI con edad avanzada, puede hacer pensar que no sufren agresiones, afirma la investigación. "Pero no es verdad. Tienen un grado de hermetismo enorme para no desvelar su condición. Muchos ni siquiera se atreven a reconocer su condición LGTBI ante su propio médico de cabecera, con las consecuencias que ello puede tener. Están totalmente ignorados e invisibilizados", añade Assiego.

El documento destaca la necesidad de unificar la legislación protectora del colectivo LGTBI, "dotando de leyes similares a las ya existentes en 14 comunidades autónomas de todo el territorio español". También considera imprescindible "la implementación de esas leyes, el desarrollo de sus reglamentos, la información y formación que establecen las mismas. Desmontar los prejuicios históricos que están detrás de los incidentes analizados no es una tarea fácil ni a corto plazo, y son necesarias todas las herramientas al alcance de una sociedad democrática para lograrlo".

La FELGTB exige la aprobación cuanto antes de un marco legal que asegure la protección de este colectivo. En este sentido, recuerdan, es urgente la aprobación de la ley de igualdad LGTBI que se está tramitando en el Congreso, pero que ha sufrido retrasos y su debate va muy lento.

Los datos recopilados y analizados en el informe han sido recogidos por
los 6 puntos locales, por el Observatori contra l’Homofòbia de
Catalunya y por el servicio Delitos de Odio de la Línea Arcoíris de
FELGTB.


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