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Desescalada Los entornos laborales más precarios, foco de alto riesgo para los rebrotes

Trabajadores de la industria cárnica y del campo han sido los primeros afectados del riesgo de rebrotes en la desescalada. El rastreo de contactos es más complicado de llevar a cabo con población migrante y que no tiene acceso a una vivienda digna.

Aglomeraciones a la entrada del turno nocturno de entrada en el matadero de Litera Meat, en Binéfar.  FOTO CEDIDA POR CNT
Aglomeraciones a la entrada del turno nocturno de entrada en el matadero de Litera Meat, en Binéfar. FOTO CEDIDA POR CNT

beatriz asuar

Desde que comenzó la desascalada se han dado varios rebrotes de coronavirus que han alertado a las autoridades sanitarias. Los orígenes ya están claros: reuniones sociales en las que no se han cumplido con las medidas de seguridad y la vuelta al trabajo. Hay casos importantes en Ceuta, Lleida, Totana, Cuenca y Murcia. Tres de ellos han tenido lugar en el entorno laboral. Un riesgo que se comprueba según avanza la desescalada, sobre el que han alertado trabajadores y sindicatos y que se señalaba en la primera oleada del estudio de seroprevalencia llevado a cabo por el Gobierno. 

En el informe preliminar del 13 de mayo del estudio ENE-Covid19 ya se mostró que el trabajo era el principal espacio en el que se estaba en contacto con personas infectadas o sospechosas. Un 2,59% de los encuestados contestó que había estado en contacto con infectados que eran compañeros de trabajo. Un 3,90% con sospechosos. 

Estudio ENE-Covid19: primera ronda./ Ministerio de Sanidad

Los expertos señalan que aquí entran varios factores: con la vuelta al trabajo se tiene que coger más transporte público, las medidas de seguridad en buena parte dejan de depender de la persona para estar en manos de las empresas y determinadas actividades, sobre todo las que requieren una gran carga física, complican que se pueda garantizar la seguridad. Todos aquellos que se realizan en espacios cerrados también conllevan más riesgos.

Es lo que ocurre en empresas agroalimentarias, cárnicas y en el campo. Es lo que ha pasado en Lleida y Totana. El primero se originó en un matadero, foco de contagios en todo el mundo. Mientras que en Murcia se contagiaron cinco jornaleros y un chófer de autobús. Los trabajadores tuvieron que llegar a viajar en un autobús con 45 personas, un desplazamiento que no estaba permitido. En Cuenca comenzó el rebrote con la vuelta a la actividad de otra empresa, aunque aún se desconocen los detalles.

Pero estos no han sido los únicos casos que han preocupado ni son focos causales. El sindicato UGT alertó de que el elevado número de contagios en el matadero Litera Meat de Binéfar no tiene su razón sólo en las condiciones de la industria cárnica, también en la precariedad. La mayoría son trabajadores migrantes que viven en condiciones de hacimiento. "El perfil de las plantillas donde las personas de origen extranjero son mayoría y con problemas de vivienda acuciantes, hace a estos trabajadores y trabajadoras más vulnerables frente a la covid-19", explica el secretario general de la Federación de Industria de UGT, José Juan Arceiz

"Es lógico y de sentido común. En Vallecas esto nos ha preocupado mucho desde que se acabó el confinamiento total. Vimos cómo padres de familias de hasta cinco miembros tenían que coger el transporte público, ir a trabajar a obras y volver con mayores y niños a casas de menos de 60 metros cuadrados. Nos decían que es imposible guardar al 100% las medidas de seguridad en una obra. La situación no ha cambiado desde entonces", recuerda un médico de Atención Primaria del barrio madrileño. Este facultativo cree que pronto habrá rebrotes y que se notarán en los barrios de la periferia de la Comunidad de Madrid.

De hecho, ya ha habido focos en toda España derivados del sector de la construcción. Fue el caso de la obra de la plataforma logística de Amazon en Dos Hermanas (Sevilla) en la que trabajan hasta 600 obreros de distintos puntos de Andalucía. CCOO fue entonces el sindicato que dio el grito de alarma cuando se detectaron cinco positivos.

Aunque esto no es único en España. "Las personas en lugares de trabajo colectivo y residenciales tienen un mayor riesgo de transmisión y adquisición de infecciones respiratorias", es la conclusión de uno de los últimos informes publicados de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades​ (CDC). En este documento alertan sobre el riesgo en la industria de procesamiento de carne y aves.

Por esto, Inspección de Trabajo ha realizado más de 7.400 actuaciones en empresas para controlar si las empresas garantizan las medidas de seguridad para sus trabajadores: no compartir herramientas de trabajo o que se desinfecten antes de hacerlo, mantener la distancia de seguridad de dos metros o recurrir a pantallas, el uso de mascarillas o tener un protocolo de actuación cuando se detecta un contagio son pautas esenciales. 

Sin embargo, aún esto no se cumple en todas partes. Y, según avanza la desescalada, también avanza la organización de los trabajadores. El próximo 4 de junio los sindicatos han convocado una huelga en los supermercados de Lidl ante la desprotección de sus trabajadores.

Población migrante, vulnerable en el rastreo de contactos

Aunque estas condiciones de desprotección suelen ir ligadas a una población excesivamente precarizada, como son los migrantes. Trabajos en los que se produce una violencia estructural limitando sus derechos. Viviendo en condiciones infrahumanas. Ocurre ahora en Lleida, donde hay 200 temporeros sin hogar

"No es igual detectar los contactos de una persona con hogar a los de una que no se atreve a contar cómo vive"

Esto también tiene sus consecuencias en el rastro de contactos. "No es lo mismo tener que encontrar los contactos de una persona que tiene un hogar y en el que todo su entorno tiene móvil a una persona que no habla bien el idioma, que no tiene hogar fijo y que ni siquiera se atreve a contarte cómo o en qué condiciones vive", explica una trabajadora de Salud Pública que se incorporó la semana pasada a los equipos de vigilancia epidemiológica.

Todo esto, además, teniendo en cuenta los grandes focos que han sido hasta ahora los hospitales y las residencias de mayores. Aún hay focos en centros sociosanitatios, como el detectado en Cáceres, pero la situación cada vez está controlada ya que los profesionales tienen (tres meses tarde) acceso a EPIs, mascarillas y otra herramientas para mantener unos mínimos de seguridad.

Por suerte, en nuestro país los sistemas de vigilancia de las comunidades autónomas ahora están controlando los rebrotes. Pero España sigue avanzando en la desescalada y hay que potenciar las medidas de seguridad para evitar que se vuelva a otros comercios, como los grandes centros comerciales, sin medidas. "Aún estamos con riesgo. Cualquiera de estos brotes, si va más allá de los territorios afectados, podría ponernos en una situación mucho más peligrosa", ha recordado Fernando Simón este mismo lunes. El concepto de peligro cero no existe.

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