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Despoblación La revuelta de la España vaciada: "Que seamos pocos no significa que tengamos que vivir peor"

Una manifestación apoyada por más de 80 plataformas recorrerá este domingo Madrid reivindicando medidas para paliar la despoblación e incentivar el desarrollo en las zonas que llevan años perdiendo habitantes. 

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Imagen de archivo de una manifestación a favor de frenar la despoblación. / FEEM

Existen dos Españas, una llena y otra vaciada, que en algún momento también estuvo llena. Es lo que quieren visibilizar las más de 80 organizaciones que se concentrarán este domingo a las 12 horas en la Plaza de Colón bajo el lema La revuelta de la España vaciada. Los datos hablan: el 30% del territorio español concentra el 90% de la población, según el Comisionado del Gobierno frente al Reto Demográfico.

Hasta 26 provincias perdieron población en los últimos dos años, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Lo que quieren potenciar entidades como Teruel Existe es la unión de todas estas zonas para visualizar que existe un problema "muy importante". Así lo explica su portavoz, Manuel Jimeno: "Llevamos muchos años con la reivindicación puntual de las provincias, lo que hay que hacer es una puesta en común", expone.

"Que seamos menos no significa que tengamos que vivir peor", argumenta el secretario general de la Federación Española de Entidades Menores (FEEM), Miguel Gregorio Martínez. Denuncia que se ha creado una "tormenta perfecta" que ha jugado a favor de la despoblación. Sus ingredientes, explica, surgen con el abandono institucional y tienen mucho que ver con la falta de infraestructuras y el sucesivo cierre de servicios básicos —como colegios y consultorios médicos— en los núcleos donde se da una menor concentración de población. "La eliminación de prestaciones tiene que ser lo último que se haga", exclama. Y pide excepciones ante una situación que lo requiera: "Si el ratio de alumnos está en 20 y sólo hay 18 niños, también se debe evitar el cierre de la escuela".

Con la protesta se pretende hacer especial hincapié en la conservación de estos servicios, aunque no son las únicas reivindicaciones. Las plataformas convocantes reclaman al Gobierno un plan de choque de mil millones de euros de manera conjunta entre las diferentes administraciones, de tal modo que esta inversión quede reflejada en los Presupuestos Generales del Estado. También piden que se fomente la instalación de industrias que activen la economía en estas zonas mediante la agilización de los trámites administrativos, generalmente relacionados con los planes de ordenación urbanística, así como bonificaciones en la fiscalidad. "Si hay actividad, si hay movimiento, la gente se va a quedar aquí y encima va a servir de efecto llamada para atraer a más personas jóvenes", argumenta Martínez.

La despoblación, más allá de las zonas rurales

La despoblación ha dejado de ser un proceso vinculado únicamente a las áreas rurales para convertirse en un fenómeno generalizado. Ciudades como Soria, Cuenca y Guadalajara también perciben sus efectos. Castilla y León está entre las comunidades autónomas más afectadas por este éxodo: casi el 88% de los municipios de la comunidad tenían en 2018 menos población que la que registraban en 1998. Ahora bien, ¿dónde se van aquellos que migran? Los datos del INE reflejan que la decisión depende, en gran medida, de su punto de origen. Así, mientras que los habitantes de Castilla-La Mancha suelen optar por mudarse a Madrid, Comunitat Valenciana o Andalucía, en este orden, los que dejan Aragón prefieren trasladarse a Catalunya en primer lugar, seguida de Madrid y Andalucía.

"Si la zona rural se desertiza, la zona urbana va a sufrir también las consecuencias"

A pesar de la incidencia de la despoblación en los diferentes ámbitos, Jimeno especifica que el territorio es uno y que si la zona rural se desertiza, la zona urbana "va a sufrir también las consecuencias". Al hilo de esta explicación se pronuncia Martínez: "Parece que vamos hacia una gran ciudad que se llama Madrid y alrededores y que no va a existir nada más. Eso ni ecológicamente, ni ambientalmente, ni siquiera económicamente —y menos desde un punto de vista de la salud— es viable", sentencia.

Aunque La revuelta de la España vaciada pretende poner en común unas reclamaciones conjuntas, cada territorio tiene unas necesidades más o menos específicas. En algunos casos, las protestas principales surgen a raíz de la escasez de las comunicaciones. El portavoz de Soria ¡Ya!, Carlos Vallejo, relata la situación en la provincia: "Tenemos dos autovías sin finalizar y un tren que sufre continuos retrasos". Soria ha sido calificada como "la zona cero de la despoblación", efectos que son visibles en todo el territorio: "En 1950 éramos 160.000 y ahora somos 88.600, cabría toda la provincia dentro del Camp Nou", especifica Vallejo.

La masculinización del territorio

Aunque en España haya casi un millón más de mujeres que de hombres, entre los daños colaterales de la despoblación destaca el proceso de masculinización de ciertos territorios. Este fenómeno se produce, principalmente, por la falta de oportunidades que sufren las mujeres en el medio rural, que se traduce en una concentración de la población femenina en un reducido número de áreas para desarrollar sus proyectos personales, familiares y profesionales. 

Son las conclusiones del estudio La despoblación en España: un análisis de la situación, que también constata que la principal característica del proceso de despoblación es que se está produciendo en un contexto generalizado de crecimiento demográfico. Y es que la población española ha aumentado alrededor de un 36% desde 1975: se ha pasado de un país con 34,2 millones de habitantes a otro de alrededor de 46,7 millones, pero este aumento de la población no se nota en todas las zonas por igual.

Que este dato se tenga en cuenta para lograr un equilibrio territorial es por lo que claman este domingo los cientos de manifestantes que se han trasladado en autobús desde sus puntos de origen. En palabras de la integrante de la Coordinadora para el desarrollo integral del Nordeste de Segovia María del Mar Martín: "Estamos reclamando nuestros derechos y que no se nos trate como a ciudadanos de tercera".

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