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Efectos psicológicos del coronavirus Las mujeres, las que más sufren el impacto psicológico en la pandemia

Un informe realizado por seis universidades arroja luz sobre las consecuencias psicológicas que el confinamiento para frenar la expansión del coronavirus ha tenido sobre la población. En todos los ámbitos, las mujeres han tenido porcentajes peores.

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Una mujer realiza teletrabajo en su casa, durante el estado de alarma. EFE/Enric Fontcuberta/Archivo

Marisa kohan

Las mujeres son las que más sufren el impacto psicológico provocado por el confinamiento para evitar la propagación de la pandemia. Esta es una de las conclusiones del informe Las consecuencias psicológicas de la COVID-19 y el confinamiento, realizado por la Universidad del País Vasco y en el que han colaborado investigadores e investigadoras de otras cinco universidades (de Barcelona, Murcia, Elche y Granada, y la Universidad Nacional de Educación a Distancia). 

La investigación, que ha contado con la participación de cerca de 7.000 personas (6.829) con edades comprendidas entre los 18 y los 92 años de todas las Comunidades Autónomas, concluye que si bien que el malestar psicológico ha aumentado en todos los grupos considerados, éste ha sido significativamente mayor en las mujeres. Ellas están presentes como mayores afectadas en los diversos grupos de personas consideradas en el estudio. 

Son ellas las que más manifiestan en mayor medida haber perdido el optimismo y la confianza y quienes han expresado "un mayor empeoramiento en los sentimientos de vitalidad y energía". Consultados por una posible sensación de irrealidad, ésta se muestra más en mujeres (48%) que en los hombres (36%). Algo parecido ocurre cuando se consulta sobre los sentimientos depresivos, pesimistas o de desesperanza. Entre el 43% que afirma haber empeorado se encuentra el grupo de personas que han tenido síntomas de la covid-19, las que están confinadas en soledad y las mujeres.

El estado de confinamiento ha provocado que muchas personas hayan sufrido cambios de humor considerables. Según el estudio se ha observado un aumento de los sentimientos de irritabilidad y enfado en cerca de la mitad de la población (47%) y de los cambios de humor (45%), y este incremento ha sido mayor en los grupos de menor edad, en las mujeres y en quienes han tenido síntomas o diagnóstico de la covid-19. 

Como ya han manifestado diversos expertos e informes, la mayor carga de los cuidados y del trabajo en el hogar, unido a las exigencias del teletrabajo, ha supuesto una carga mayor en mujeres y hombres. Así el estudio refleja que si un 37% de los hombres encuestados manifestaron cambios en este sentido, en las mujeres el porcentaje se elevó al 52%. 

En el tiempo dedicado al descanso, el estudio encontró diferencias relevantes entre los dos sexos. Si el 46% hombres afirmaban tener problemas para conciliar el sueño, el porcentaje de mujeres que sufrían insomnio crecía hasta el 59% de las encuestadas.

Los investigadores revelaron que las mujeres se encontraban entre los grupos que más sensación de inseguridad presentaban ante el confinamiento. Si el 37% de los varones expresaban temores o sensación de intranquilidad, este sentimiento estaba presente el el 50% de las mujeres.

A nivel global, la investigación encontró que durante el confinamiento, han aumentado un 78% el sentimiento de incertidumbre y un 46% el malestar psicológico de la población española.

Necesidad de investigar qué ocurre en el confinamiento

Al principio del estado de alarma, muchos psicólogos e investigadores del comportamiento humano manifestaban no tener herramientas y datos con los que predecir el impacto que el encierro forzoso de la población tendría sobre la mente y el comportamiento de las personas. La paralización de la actividad económica, el cierre de centros educativos y el confinamiento de toda la población durante semanas, es una experiencia de la que no había precedentes ni estudios que sirvieran para hacer un mapa.

Algunos expertos explicaban que sí se tenía conocimiento sobre grupos concretos que por diversas circunstancias habían sufrido encierro y aislamiento, como la población reclusa o los niños enfermos de cáncer que han pasado largas temporadas internados. Pero nunca se había estudiado un confinamiento masivo como el que ha provocado el intento de frenar la expansión del virus, con el añadido de una importante pérdida de vidas humanas y los temores a una enfermedad aún poco conocida.

Este estudio, apoyado por el Ministerio de Universidades y desarrollado con la colaboración de seis universidades españolas, viene a arrojar luz sobre este asunto. 

Según sus promotores, esta investigación "responde a la necesidad de disponer de datos precisos acerca de los efectos que han podido tener estas circunstancias en el bienestar psicológico de la población". Los datos obtenidos en la investigación, afirman, servirá para proponer recomendaciones "que permitan afrontar posibles problemas psicológicos tanto en la población general como en grupos de mayor vulnerabilidad".

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