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Exámenes universidad coronavirus ¿Vale igual mi título universitario si me evalúan a distancia?

La inquietud por la devaluación de los títulos académicos planea sobre los estudiantes de último curso ahora que muchos han visto cómo las clases presenciales se trasladaban al ámbito online y muchas de sus prácticas eran canceladas. La comunidad académica, las empresas y los sindicatos se pronuncian sobre cómo será el futuro de los recién egresados.

Varios alumnos se dirigen a la facultad de Medicina en la Universidad Complutense
Varios alumnos se dirigen a la facultad de Medicina en la Universidad Complutense.

El alumnado universitario es uno de los colectivos que mayores índices de incertidumbre está soportando durante la emergencia sanitaria. A los niveles de ansiedad habituales agravados en muchos casos por un desigual acceso a la tecnología se le suman ahora problemas de diversa índole, como el valor que alcanzarán en el mercado laboral títulos finalizados de forma online

En estas circunstancias, muchos estudiantes se plantean posponer sus estudios, sin embargo, para la gran mayoría este es un lujo que no se pueden permitir.
La comunidad educativa asegura que se están poniendo todos los medios disponibles no solo para que los títulos mantengan los estándares de calidad habituales, sino para garantizar que ningún alumno o alumna quede atrás en los próximos años.

Marc B. es alumno del Grado en Estudios de Arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB) de la Universitat Politècnica de Catalunya (UAB) y este es su último año. "Este cuatrimestre acabo mis estudios o, al menos, esta era la idea. Me quedan dos asignaturas y el Proyecto de Fin de Grado", explica. Ahora que está a punto de acabar, a Marc le preocupa que las empresas puedan albergar cierto recelo con la evaluación de estas asignaturas: "No sé qué va a pasar cuando llegue a una entrevista y explique que esas asignaturas las hice de forma online. A lo mejor en otras carreras se puede hacer pero en la nuestra es complicado, te estás jugando la seguridad de mucha gente si proyectas mal un edificio. Es normal que las empresas puedan tener dudas".

Sin embargo, el joven considera que después de cinco años de carrera las empresas deberían atender a otros criterios más importantes, como la trayectoria general de los estudiantes durante el grado: "Esto tampoco es una cuestión del momento excepcional en el que vivimos. Hemos hecho cinco años de carrera, ahí es donde puedes ver si un estudiante se ha esforzado y si va a terminar siendo un buen o un mal arquitecto. Creo que las empresas deben hacerse ese tipo de preguntas para contratar o descartar a un candidato".

El estudiante de la ETSAB asegura que no debe ser difícil advertir irregularidades: "Si llevas toda la carrera sacando un aprobado raspado y de repente sacas un diez puedes pensar que hay algo raro, pero no creo que este sea el caso de nadie", comenta. "Tampoco a la inversa, es decir, si alguien tiene buenas notas y de repente estas últimas notas son bajas. La empresa debe pensar que vivimos una situación excepcional y que no todas las personas pasaron por las mismas circunstancias". 

A pesar de todo, Marc se está planteando aplazar su matriculación en el máster que le habilitará para ejercer la profesión: "No es solo una cuestión de cómo te evalúan o de cómo se lo van a tomar las empresas. Al final, se trata de los problemas para aprender. Las dificultades que puedes tener normalmente, ahora se triplican. Si puedo evitarlo, no quiero pasar por esto otra vez", explica.

Sin prácticas sanitarias en plena pandemia

En su misma situación está María P. (1996), estudiante del Grado de Enfermería de la Universidad de Cantabria, quien estaba realizando sus prácticas externas cuando estalló la emergencia: "Esto parece una broma. Nos las han suspendido hasta nueva orden aunque nos han dicho que, para quienes tenemos más del 50% completado, los créditos restantes se pueden convalidar con seminarios y otras actividades que aún no han especificado". 

María cree que ésta no es la solución y que está perdiendo una ocasión estupenda en plena emergencia sanitaria para aprender, de primera mano, los entresijos de su profesión: "Mañana, cuando una empresa me pregunte le diré: No, no sé poner una vía pero, en pleno coronavirus, vi un vídeo estupendo sobre cómo se hace, ¿me deja probar con sus pacientes? Es absurdo", considera la jóven.

Cristina S. (1992) está terminando un Máster en Periodismo Económico y las últimas asignaturas se las van a evaluar a través de un ejercicio de redacción simultánea (ERS). "Es una forma de evaluar tan válida como cualquier otra; de hecho, los decanos de las facultades de Medicina estaban tratando de implementarla hace poco en toda España", explica la periodista. El procedimiento, explica, es similar al de los exámenes ordinarios: "No tiene mucha ciencia. Los estudiantes entramos al aula virtual como entraríamos a una clase presencial, descargamos el ejercicio, lo resolvemos y lo volvemos a subir en un tiempo determinado".

A Cristina no le inquieta que su futuro laboral dependa de esta circunstancia: "No me preocupa en exceso lo que piensen las empresas. Es algo excepcional que no depende de mi rendimiento y, en cualquier caso, este mismo máster ya se hace en otras universidades de forma no presencial, ¿están esos compañeros menos preparados por utilizar medios digitales para aprender? Es un pensamiento absurdo en pleno siglo XXI y si una empresa piensa así igual no es la empresa en la que quiero estar", insiste. 

Un "plan de rescate" para evitar la devaluación de los títulos universitarios

Coral Latorre, secretaria del Sindicato de Estudiantes, conoce de primera mano la preocupación de los estudiantes por la evaluación de sus últimas asignaturas y la calidad general de la enseñanza pública superior: "Sin ningún tipo de duda, si el Ministerio de Educación no garantiza el acceso a una educación de calidad es evidente que esta situación que nos está golpeando tendrá una implicación inmediata en nuestro futuro laboral y que ésta empezará por la devaluación de nuestros títulos académicos". 

Y es que Latorre no alberga muchas esperanzas en que el sector empresarial cambie su forma de actuar con los nuevos egresados: "En medio de una pandemia global en la que muchos empresarios están aplicando ERTE masivos y recortes salariales, es más que evidente que esto va a afectar a los estudiantes. Por eso, al Ministerio de Educación le toca garantizar que esto no sea así, que nuestros títulos no se devalúen y que los estudiantes podamos acabar nuestros estudios de una forma igualitaria".

La misma opinión tiene Eduardo Magaldi, portavoz de Ruge (Sección Juvenil del Sindicato UGT) quien ve indicios de poder repetir los errores del pasado: "Esto no tendría que ser una limitación; lo que sí nos preocupa es saber si cuando volvamos a la actividad económica seremos los jóvenes quienes volvamos a ser los más perjudicados en el acceso al mercado laboral, como ocurrió en la anterior crisis".

Para evitarlo, Latorre espera que el Ministerio de Educación ponga en marcha "un plan de rescate de la educación pública" que garantice que los estudiantes puedan acabar el curso en condiciones de igualdad, incluidas las prácticas curriculares, cuya eliminación o sustitución por cualquier otro sistema de evaluación considera un lamentable error: "Desde el sindicato hemos reivindicado el poder ejercer nuestras prácticas, como un pilar fundamental de nuestros estudios. No tiene sentido cancelarlas o sustituirlas por trabajos escritos, sobre todo cuando hay miles de estudiantes dispuestos a echar una mano y a jugar un papel en toda esta situación".

Para Magaldi, sin embargo, la gravedad de sustituir estas últimas prácticas por otra forma de evaluación es menor: "Es cierto que la parte práctica es muy importante, pero el hecho de cambiarlas por seminarios y otras actividades no debería ser un problema para las empresas ya que la formación que reciben los alumnos el resto del año es suficientemente potente para que no se vean perjudicados por unos meses de pandemia", explica. 

Capacidad de adaptación y resiliencia, competencias imprescindibles

Alberto Gavilán, director de Recursos Humanos de Grupo Adecco, una compañía  con sede en Zurich dedicada a ofrecer trabajo temporal y orientación laboral, entiende la situación de incertidumbre a la que se están enfrentando los jóvenes: "Las empresas sabemos que estos chicos y chicas que están acabando ahora la carrera tienen que hacer un esfuerzo extra por conseguir terminarlas". Por ello, Gavilán considera que las empresas no van a tener en cuenta el momento de emergencia en el que nos encontramos para descartar a ningún candidato: "Las empresas seremos respetuosas con lo que el Ministerio o las instituciones educativas validen de cara a incorporar a nuevos trabajadores".

El directivo de Adecco advierte que, más allá de la preocupación, también se pueden sacar lecciones positivas de toda esta circunstancia: "Hay que poner en valor que estos alumnos que están teniendo tantas dificultades están desarrollando otras cosas como puede ser la resiliencia, la orientación a conseguir objetivos, la flexibilidad o la adaptación. Es probable que en conocimiento tengan alguna brecha, pero también creo que esta situación les hará desarrollar otras cosas que serán también valoradas por las empresas". 

Y es que las empresas no solo atienden al título académico como único criterio para la selección: "Lo que se busca [en un recién licenciado] son las competencias para trabajar en una empresa: su capacidad de comunicación o para trabajar en equipo, entre otras. Esta parte es muy importante y se explora muy a fondo. También se tienen muy en cuenta las actividades extracurriculares, como el haberse ido de Erasmus, que es algo muy valioso porque el alumno ha vivido en otra cultura y es capaz de adaptarse a otros entornos", explica. 

Las universidades públicas garantizan el valor de los títulos

La rectora de la Universidad de Huelva (UHU), María Antonia Peña, comparte una visión similar de lo que suponen estos cambios para toda la comunidad universitaria. No en vano, desde que las medidas de aislamiento obligaron a cambiar la educación presencial por la online, lleva trabajando sin descanso para que el alumnado pueda graduarse en condiciones de igualdad con respecto a años anteriores: "Desde la comunidad universitaria estamos haciendo un enorme esfuerzo para que la sustitución de la docencia no presencial se realice correctamente".  

Peña considera que en las circunstancias actuales no existe ninguna razón para que las empresas alberguen dudas con respecto a los títulos académicos: "Desde mi punto de vista como rectora, es algo totalmente infundado y que no debería producirse porque estamos hablando de un periodo de tiempo bastante breve en el conjunto de una titulación que, aunque tiene su importancia, no condiciona la totalidad de la formación de un estudiante".

Acerca del debate sobre la idoneidad de intercambiar prácticas por otras formas de evaluación, la rectora explica cómo se ha gestionado desde la Universidad de Huelva: "Lo que se está haciendo ahora es aprovechar las nuevas tecnologías para sustituir esas prácticas por otras formativas donde se utilizan recursos muy interesantes con simulaciones o videoformación". 

Esta sustitución, explica la rectora, no supone un problema insalvable ya que, a lo largo de la carrera, los alumnos, especialmente los de las ramas sanitarias, cuentan con un amplio periodo práctico que van acumulando: "Cuando un estudiante de Enfermería está en su cuarto año, ha realizado a lo largo de su carrera muchísimas prácticas puesto que todos los cursos tienen una parte de práctica, con lo cual, a mi el profesorado, que es quien mejor conoce a sus alumnos, me da la garantía de que la formación ya estaba en un nivel muy completo", aclara Peña. "Realmente tenemos la tranquilidad de que el estudiante sale muy bien formado, incluso habiendo perdido este último periodo de formación". 

Más allá de lo académico, la rectora muestra su preocupación por los problemas que va a atravesar la universidad pública, más allá de la propia conversión hacia la educación digital: "Por las implicaciones que esta pandemia está teniendo a nivel social y económico, creo que tenemos que ser muy flexibles en nuestra mentalidad y muy sensibles con los problemas socioeconómicos que se vienen encima de los estudiantes". 

Peña asegura que desde la Universidad de Huelva ya se están tomando medidas para adelantarse a un escenario que se prevé incierto: "Estamos trabajando actualmente en la brecha digital para que ningún estudiante carezca de ordenador o conexión wifi, y tendremos que tomar medidas porque se van a producir muchos impagos de matrículas, habrá mucha gente que lo va a pasar mal y creo que desde el Ministerio y las propias universidades tendremos que atender a esa emergencia social que viene detrás de esa emergencia sanitaria".

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