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La falta de unidad deja a España con 17 escenarios distintos y aboca a posibles confinamientos domiciliarios

Hay dudas sobre si los confinamientos perimetrales son suficientes por la falta de visión global y la necesidad de reducir contactos sociales y cumplir con las medidas de seguridad siempre que se esté con no convivientes. Si la situación no mejora radicalmente, la reclusión en las casas será inevitable, al menos en las zonas más afectadas.

El presidente de Castilla La Mancha, Emiliano García Page; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; y el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, conversan durante su encuentro en Ávila
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; y el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, conversan durante su encuentro en Ávila — Europa Press

España pasa por una situación de riesgo extremo. La próxima semana será clave: si no se comienza a aplanar la curva es muy posible que comiencen los confinamientos domiciliarios. Países de Europa, como Francia, ya han tomado esta decisión. Otros, como Alemania, han tomado otras medidas más estrictas que España al cerrar todo el ocio y la hostelería. En España aún estamos lejos de estas medidas en todo el país. Los confinamientos perimetrales decretados por la mayoría de las comunidades autónomas impiden que el virus se mueva de una comunidad a otra, pero no serán suficiente si no se reducen drásticamente los contactos sociales y comienzan a cumplirse medidas fundamentales como el uso de mascarillas siempre que se esté en reuniones no convivientes, tanto en bares como en casas.

El escenario que se presenta ante el Puente de Todos los Santos es grave y plantea muchos problemas. La falta de unidad y coordinación en la toma de decisiones es uno de ellos. El Consejo Interterritorial de Salud aprobó el pasado jueves una guía con indicadores, niveles de riesgo y medidas comunes para todas las comunidades autónomas. El fallo es que las medidas no son más que recomendaciones. "Este plan tiene que ser de obligaciones", reconoció el médico y vicepresidente de Castilla y León, Francisco Igea, en una entrevista con Público

Igea no es el único que lamenta que aún no haya actuaciones obligatorias y fijas. Autoridades sanitarias de varias comunidades autónomas opinan lo mismo desde hace tiempo. En la reunión del Consejo Interterritorial varias de ellas lo pusieron sobre la mesa. Lo que se quería y se quiere evitar es una situación como la actual: comunidades con menos incidencia pero con medidas más restrictivas para frenar el virus que otras que están en una situación de mayor gravedad y optan por medidas más laxas. 

Pero esto se ha agravado aún más tras el último pulso de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, al Gobierno central al querer cerrar solo por días pese a que el decreto del estado de alarma no contemplaba esta opción. Castilla-La Mancha y Castilla y León han criticado abiertamente esta decisión que conocieron en rueda de prensa tras haberse reunido con la propia Ayuso. El Ministerio de Sanidad ha autorizado al Gobierno de Ayuso a cerrar por días este puente, pero en el Consejo Interterritorial del próximo miércoles se "establecerán los criterios de aplicación relativos a la eficacia de la medidas que adopten las comunidades autónomas, como por ejemplo la temporalidad de las medidas a 7 días".

Una reunión que se necesita con urgencia. Como explica María Sainz, experta en Medicina Preventiva y Salud Pública y portavoz de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (SEMPSPH), aún no hemos llegado al pico de esta segunda ola y quedan meses muy duros por delante: "El esfuerzo que se está pidiendo es enorme. No podemos autoengañarnos como en verano. Tenemos que evitar el colapso sanitario porque el virus está expandiéndose de forma muy fuerte". 

Pero no está claro si esto es suficiente. Se teme que llegue tarde. "Hace dos semanas, cuando se conoció el borrador de la guía de Sanidad, ya había criterios para calificar la situación  de alerta. Entonces tendrían que haber comenzado. No se dan las circunstancias para un confinamiento domiciliario en toda España. Se podrían excluir a los territorios que estén por debajo de una incidencia de 250 casos por cada 100.000 habitante, pero creo que vamos a tener que acabar aceptando que va a haber confinamientos en bastantes territorios", valora José Martínez Olmos, secretario general de Sanidad entre 2005 y 2011 y actual profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública en Granada.

Joan Caylà, miembro de la Sociedad Española de Epidemiología y presidente de la Fundación de la Unidad de Investigación en Tuberculosis, también teme que se tenga que llegar a confinamientos generales. "El riesgo continúa si se cierra una ciudad pero dentro hay reuniones informales en las que no se cumplen las medidas de seguridad. Ahora hay que seguir estrictamente todas. Hay que ver qué pasa pero, si no mejoran los datos, el siguiente paso es un confinamiento total que debería empezar, como tarde, a finales de noviembre. Sobre todo si queremos llegar a Navidades con una situación medianamente aceptable para la población y la economía", indica a Público.

Pero los expertos no son los únicos que ponen ya sobre la mesa el confinamiento total. La Junta de Castilla y León ya ha puesto fecha a este momento. El 15 de noviembre. Han pedido al Gobierno que le permitan tomar esta decisión si no ha descendido el contagio para entonces. Catalunya, por su parte, no ha planteado esto pero sí ha tomado medidas mucho más restrictivas al cerrar todo el ocio. Mientras que comunidades como Asturias y Aragón han reconocido que los cierres perimetrales son el último paso antes del confinamiento total. 

Más medidas para controlar la pandemia

Los expertos consultados comparten que los confinamientos perimetrales son importantes, sobre todo, cuando impiden también la movilidad interior dentro de una comunidad como han implantado Euskadi o Murcia.

"En Lleida o Huesca, cuando se dieron los brotes con los trabajadores del campo por las situaciones tan precarias en las que vivían, hicieron confinamientos perimetrales cuando estaban en una incidencia entre 400 y 500, lo que ahora tienen muchas comunidades autónomas. Como se llevaba una inercia negativa, la incidencia siguió subiendo hasta 800, pero cuando pasaron 10-14 días la incidencia empezó a bajar. En principio podría ir bien si la gente lo hace bien. Bajaríamos a una cifra positiva pero hay que continuar con medidas", valora Caylá. 

Sainz es positiva respecto a las medidas que se están tomando. "Espero que sí sean suficientes. Los cierres perimetrales por zonas de salud, como los de la Comunidad de Madrid, son muy difíciles de explicar para la ciudadanía, pero los cierres de comunidades tienen más utilidad", comenta a este medio.

"La duda es si vamos a llegar a tiempo para frenar el colapso sanitario. En algunos sitios, como en Granada, el confinamiento ya debería ser domiciliario", insiste Martínez Olmos. ¿Cómo podría solucionarse con esto? Con que el documento de Sanidad sea de obligado cumplimiento. "Esto evitaría las diferencias de un territorio a otro", insiste el experto.

Sea cual sea el escenario, Caylá recuerda que es fundamental mejorar la comunicación para conseguir mayor concienciación entre la ciudadanía: cumplimiento con el uso de mascarillas en las reuniones y con los aislamientos y cuarentenas. "Tendríamos que tener datos objetivos sobre los cumplimientos. La única excepción para no mantener las distancias de seguridad y la mascarilla es con convivientes. Igual tendrían que ponerse multas o trabajo sociales y publicitarlo rápido". Además, recuerda la importancia de un buen estudio de contactos: "Sanidad ha publicado que por cada caso se estudian tres contactos. Esto es muy muy poco. Vamos mal", lamenta. 

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