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Feminismo El machismo que sufren las mujeres científicas en Youtube

Ellas tienen que soportar el doble de críticas y tres veces más comentarios sobre su aspecto físico que sus homólogos hombres, aunque de lo que estén hablando en sus vídeos no tenga absolutamente nada que ver con eso.

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La 'youtuber' Patri Tezanos en uno de los vídeos de su canal Antroporama. / Youtube

El entorno digital de Youtube se presenta lleno de posibilidades para la difusión de informaciones diversas, accesible a todos y todas, e inhóspito a partes iguales. Especialmente para las mujeres que dan el paso y toman la iniciativa a la hora de crear canales y hacer vídeos de toda clase y color.

Así, el caso de las youtubers que se han atrevido a difundir piezas sobre divulgación científica no es diferente: en este sentido, no difiere mucho del mundo real, reproduciendo un patriarcado en el que las mujeres deben enfrentarse a mayores críticas, cuestionamientos e hipersexualización que los hombres. Ahora, un estudio recientemente publicado por la investigadora Inoka Amarasekara y el profesor de la Universidad Nacional Australiana, Will J. Grant, con el fin de analizar cómo se manifiesta la brecha de género en esta plataforma de vídeos global, confiere a este hecho el rango de verdad indiscutible. El detalle que suscitó la elaboración de este estudio es claro:  de los 391 canales de ciencia, ingenieria y matemáticas más populares, solo 32 son elaborados por mujeres

Así, tras analizar un total de 23.005 comentarios de Youtube, procedentes de un total de 450 vídeos insertos en 90 de estos canales, el estudio muestra cómo las mujeres que poseen un canal de divulgación científica tienen que soportar más del doble de críticas (un 14% del total de comentarios que reciben) que sus colegas hombres (6%).

Estos datos, hechos públicos por el diario estadounidense The New York Times, muestran además que el 4,5% de los comentarios que recibían las youtubers se referían a su aspecto físico, frente al 1,4% en el caso de los youtubers hombres. Y más alarmante todavía: el 3% de los comentarios en los vídeos hechos por mujeres sobre ciencia tenían contenido sexual, en contraposición a sólo el 0,15% de los vídeos de ellos. 

El machismo sobre las 'youtubers' españolas

En los canales sobre divulgación científica realizados por mujeres en castellano, esta clase de ejemplos machistas son fáciles de encontrar. 

La gata de Schrödinger es un canal de "divulgación de la ciencia desde una perspectiva escéptica y con un toque de humor" lo lleva a cabo Rocío Vidal. En su vídeo de presentación, la youtuber ya tiene que soportar algún comentario como "chúpame la verga pero con ciencia", "qué mujer tan bella" o "qué ganas de follarte me provocas". Y también algunos que la felicitan por que "una mujer" no haga canales "de lo típico", como "maquillaje, belleza o cotilleo".

Muestra de comentarios machistas en un vídeo del canal La gata de Schrödinger. / Youtube

En Antroporama, el canal de la estudiante de neurociencia Patri Tezanos sobre "el Ser Humano, nuestra conducta, mente y nuestro secreto mejor guardado: el cerebro", también se encuentran multitud de comentarios que nada tienen que ver con su trabajo o la información de sus vídeos, sino con el físico de la youtuber. Por ejemplo, en este vídeo sobre el fenómeno de la visión ciega o blindsight, algunos usuarios se centran en comentar que es "hermosa", "linda", "bella", "bonita" o que tiene "rostro angelical".

Muestra de comentarios machistas en un vídeo del canal Antroporama. / Youtube

La misma dinámica se da en el canal Viajando por Planetas de Laura M. Parro, estudiante de doctorado que, en su vídeo explicando de qué trata su investigación sobre la litosfera de Marta, aparecen multitud de comentarios centrados en su físico, y no en su tesis: "esta mujer es hermosa", "hostia qué niña más guapa" o incluso opinando sobre si está "comiendo más".

Muestra de comentarios machistas en un vídeo del canal Viajando por Planetas. / Youtube

El techo de cristal de las científicas en España

La ciencia, de por sí, se constituye como un ámbito eminentemente masculinizado en todo el mundo, dando lugar a un circuito en el que las mujeres son minoría en el número de estudiantes que se matriculan en estudios universitarios relacionados con las ingenierías y las carreras técnicas, y que además hayan más dificultados posteriormente a la hora de ser absorbidas y reconocidas en los áreas del empleo y la investigación.

En el caso de España, según datos aportados por el Ministerio de Educación, relativos los estudios de grado en el curso 2016-2017, las mujeres constituían únicamente el 24,85% del alumnado matriculado en los estudios correspondientes a esta rama.

La rama de ciencias de la salud, sin embargo, muestra un panorama bastante diferente. Aquí, las mujeres suponen el 69,56% del alumnado matriculado en estudios de grado durante el mismo curso académico.

Y cuando se accede a la investigación y se habla de las matriculaciones en estudios de doctorado, la brecha se perpetúa: en el curso 2016-2017, solo el 29,55% del alumnado eran mujeres. 

Sin embargo, a la hora de alcanzar puestos de responsabilidad, el techo de cristal afecta notablemente a las mujeres científicas. En el caso de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, la Junta Directiva de la institución únicamente cuenta con una mujer en sus filas frente a 8 hombres; en la Junta Directiva de la Real Academia Nacional de Medicina de España no hay una sola mujer; en la Real Academia Nacional de Farmacia, la Junta de Gobierno cuenta con 3 mujeres frente a 9 hombres. 

De hecho, según datos del Ministerio de Educación, entre el Personal Docente e Investigador (PDI) de las Universidades españolas en el curso 2016-2017 solo el 22,87% eran mujeres en el área de ingenierías y arquitectura; y en el caso de las ciencias de la salud, a pesar de la situación inversa en materia de matriculaciones, solo el 46,96% de ese PDI eran mujeres.