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Fertilizantes Los ríos españoles, amenazados por la presencia de glifosato

Un informe de Ecologistas en Acción, realizado a partir de datos oficiales de las diferentes demarcaciones hidrográficas españolas, revela que el 29% de las aguas analizadas tendrían presencia del herbicida. 

Envases del herbicida Roundup, de Monsanto, que contiene glifosato. REUTERS/Benoit Tessier
Envases del herbicida Roundup, de Monsanto, que contiene glifosato. REUTERS/Mike Blake/Archivo

alejandro tena

Las aguas de los ríos españoles están amenazadas por la presencia de glifosato, un herbicida que se utiliza de manera masiva en la agricultura intensiva. Así lo evidencian los resultados de un reciente estudio de Ecologistas en Acción, realizado a partir de los datos oficiales de diez de las 17 demarcaciones hidrográficas durante los años 2017-2018.

De esta forma, los escasos análisis realizados para esclarecer la presencia de este químico revelan que hasta un 7% de las muestras han rebasado el valor de 0,5 μg/l que las directivas de agua subterránea y de agua de boca consideran como el máximo permisible para la suma de todos los plaguicidas presentes. Además, se habría detectado glifosato en el 29% de las aguas analizadas.

Se trata de unas cifras que el grupo ecologista considera preocupantes y que además no reflejarían al cien por cien la gravedad del problema. Tanto es así, que determinados organismos como la Confederación Hidrográfica del Ebro o de Islas Baleares ni siquiera analizan la presencia de este fertilizante, a pesar de ser uno de los más vendidos de todo el continente europeo.

La publicación informa de la existencia de algunas zonas donde se han recogido muestras muy por encima del valor límite europeo (0,5 μg/l). Destaca el Canal de Laguna Herrera, en Málaga, donde se han encontrado 71 μg/l de glifosato, una cifra 142 veces superior al límite marcado por las directivas de agua subterránea y de agua de boca para todos los plaguicidas. Por su parte, en la Rambla del Albujón, Murcia, se llegó a registrar 43,2 μg/l de pesticida. Se trata, de los dos lugares con peores datos.

Desde Ecologistas en Acción señalan la arbitrariedad de los puntos donde se recogen las muestras, lo que, a juicio de la organización conservacionista, interfiere en la realidad de los datos. Tanto es así, que la mayoría de las demarcaciones no alcanzan los 13 puntos de recogidas de muestras por cada 1.000 km².

No en vano, el informe detalla la evolución del glifosato entre 2018 y 2019 en algunas cuencas, percibiendo un incremento de los puntos recogida. De esta forma, en la Confederación Hidrográfica del Segura se ha pasado de los 138 enclaves de muestreo de 2018 a los 173. En el caso del Tajo, el incremento de los puntos de recogida demuestra, a su vez, un aumento de la presencia del glifosato: si en 2018 se localizaron 67 puntos contaminados por este fertilizante en un total de 190, en 2019, se localizaron 200 lugares perjudicados en 293 enclaves. 

El glifosato es un herbicida utilizado fundamentalmente en la agricultura intensiva que, tras varios estudios, fue considerado en 2015 como posible cancerígeno en grandes cantidades por parte de la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC). Algo que levantó una gran polémica en el corazón de Europa, ya que se trata de una de las sustancias químicas más utilizadas en el continente. Sin embargo, la Autoridad de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea (EFSA) y la Agencia Europea de Sustancias químicas (ECHA) rechazaron las conclusiones de la IARC, de tal forma que se posibilitó la renovación de sus permisos hasta el año 2022.

En virtud de ello, Ecologistas en Acción, reclama al Ministerio de Transición Ecológica y a las autoridades europeas que –más allá de la intesificación de la recogida de muestras de herbicidas en aguas superficiales– retiren la autorización a la comercialización de productos fitosanitarios que contengan glifosato.

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