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Los fondos europeos 'Next Generation' generan dudas sobre los objetivos fijados y críticas por la falta de transparencia

Después de la aprobación del plan por parte de los ministros de Economía de la UE, expertos y patronales plantean combinar de forma eficiente reformas e inversiones, mientras entidades sociales y plataformas ciudadanas lamentan que no se incluyan medidas educativas, sostenibles y de la economía de los cuidados

Fotografia d'arxiu de l'activitat a la planta de Seat de Martorell.
Fotografía de archivo de un trabajador de la planta de Seat de Martorell. Àlex Recolons

Casi un año después de que el Consejo Europeo acordara un instrumento excepcional de recuperación bautizado con el nombre de Next Generation, los ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin) aprobaron el pasado 13 de julio el Plan 'España Puede', con el que el Gobierno gestionará 140.000 millones de euros procedentes del fondo europeos hasta el año 2027. Los primeros 9.000 están previstos que lleguen a finales de este mismo mes.

Este mecanismo financiero ha generado unas expectativas muy elevadas entre empresarios, administraciones y expertos. De hecho, en la presentación de la Memoria Económica 2020, editada por el Consell de Cambres de Catalunya, su directora, Carmen Poveda, vaticinó solo en Catalunya el ahorro acumulado que acabará en consumo, la recuperación del 50% del gasto turístico y los fondos Next Generation pueden generar un impulso fiscal extra que equivale a seis puntos del PIB catalán. Cifras extrapolables al resto del Estado. Otras voces no son tan optimistas y advierten que la falta de transparencia en la asignación de estos recursos hace peligrar la reestructuración del modelo económico, favoreciendo la concurrencia de las grandes empresas.

El gran interrogante es saber si estos fondos servirán para introducir cambios transformadores. Los Next Generation son bonos emitidos directamente por la Unión Europea, es decir, no dejan de ser deuda pública soportada por los presupuestos comunitarios y la solvencia de los estados miembros. Las instituciones quieren que el grueso de las inversiones apuesten por la neutralidad climática, la transición digital y la biodiversidad. A pesar de estas prioridades, determinadas entidades no ven muy claro el proceso. Es el caso del Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG), que asegura que "la falta de participación ciudadana en los fondos europeos ha sido absoluta y en muchos casos, también la desinformación".

Transparencia y deuda pública

La investigadora del ODG, Nicola Scherer, especializada en temas financieros y deuda pública, advierte que el Plan 'España Puede', con el que el Gobierno central ha presentado los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (Perte), "no afronta los retos climáticos, sociales, económicos ni de género, además de carecer de transparencia sobre cómo llegarán el dinero".

"Lo que vemos es un sistema de ayudas 'Next Generation' enfocado a las grandes empresas"

Scherer lamenta que, a estas alturas, desconocemos las empresas que liderarán los Perte, mientras que "lo que vemos es un sistema de ayudas Next Generation enfocado a las grandes empresas". Como ejemplo, indica que para el Perte de la rehabilitación energética de los edificios se han posicionado y postulado grandes corporaciones como el BBVA o Acciona. Scherer critica que, en algunos casos, los planes se han ejecutado de forma rápida con la excusa de la falta de tiempo para evitar los plazos de los estudios de impacto ambiental. "Como entidad, hemos recibido un montón de consultas de ayuntamientos que desconocen cómo se aplicarán los fondos, ya que el diálogo que ha existido entre las grandes empresas y el Gobierno español no se ha producido con las comunidades autónomas ni los municipios". Para la investigadora, los fondos no dejan de ser herramientas de extensión del modelo económico actual para el cual se otorgan subvenciones que no necesitan ser devueltas por las grandes empresas.

Desde el ODG ven que a largo plazo el sistema de los fondos replicará situaciones pasadas. "Las subvenciones se financian a través de eurobonos avalados por los fondos de inversión". De este modo, Scherer cree que se repite una secuencia ya conocida: el dinero público se entrega al sector privado, pero la devolución y los riesgos asociados se deja en manos de los contribuyentes. "Sería una dinámica muy similar a la del rescate bancario, en el que los beneficios son privados y la deuda es de todos".

Reformas e inversiones

En un debate organizado recientemente por la Fundación Catalunya Europa, el economista francés Jean Pisani-Ferry explicó que "lo que determinará el éxito de los fondos de recuperación europeos es una combinación entre reformas e inversiones". Durante la inauguración del ciclo 'Qué Europa queremos', el asesor del gobierno francés en políticas públicas destacó que los fondos europeos han roto dos tabúes: la posibilidad de financiar el gasto a través de la deuda y poner en marcha un mecanismo de transferencias en el seno de la Unión Europea.

"El Gobierno tiene que apostar por reformas estructurales y por más transparencia"

Desde la patronal de la pequeña y la mediana empresa Pimec, comentan que un 20% de los empresarios queda pendiente de los fondos y que, a pesar de que ya se sabe que los dos grandes ejes de los fondos son la digitalización y la sostenibilidad, hay muchas inversiones en espera. Por este motivo, la entidad reclama que se concreten las condiciones, especialmente todo lo relativo al nivel de cofinanciación. En la misma línea, la Cambra de Comerç de Barcelona exige celeridad en los requisitos de los ‘Next Generation’, pero también valora que la irrupción de esta línea de ayudas ha facilitado la colaboración empresarial para presentar proyectos compartidos que opten al reparto.

La misma exigencia de transparencia y concreción que solicitan entidades y patronales la reclama la escuela de negocios Esade. En su último informe económico y financiero, elaborado en colaboración con el Banco Sabadell, dibuja un escenario optimista para la recuperación económica, aunque demanda mejoras en la productividad. Así, aboga por cambios en la gestión de los fondos. "El Gobierno tiene que apostar por las reformas estructurales, postergadas desde hace tiempo, y dedicar un mayor esfuerzo a la transparencia en la selección de proyectos".

De momento, parece que la política de gestión de los Next Generation no acaba de contentar a nadie. Por un lado, las empresas y patronales instan a acelerar las reformas fiscales y laborales para aprovecharlos de manera más eficiente. Por otra parte, entidades sociales y plataformas ciudadanas quieren que se dé más protagonismo a las personas y se invierta más en educación, sostenibilidad, economía de los cuidados, feminismo y que no se deje de lado a las pymes en la selección de proyectos.

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