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Foro Loiola El Obispo Munilla vinculó los asesinatos machistas con la "liberación sexual"

Entre 2001 y 2008, el religioso vasco estuvo al frente del Foro Loiola, un grupo que funcionaba a través de Internet y que reunió a sacerdotes de distintas partes de España. 

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El Obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla. EFE

Suena a pregunta de consulta sexológica, pero en realidad proviene de un intercambio de mails entre sacerdotes. “Después del orgasmo, ¿qué?”, escribió hace algunos años un hombre de sotana desde la intimidad de su ordenador. No esperó una contestación de sus compañeros de fe, sino que él mismo les indicó qué hay tras el placer. “¡LA NADA!”, exclamó, con mayúsculas incluidas. Era el 3 de junio de 2006. Tres meses después, el autor de esta reflexión sobre el orgasmo ascendió a Obispo. Primero estuvo en Palencia. Ahora se encuentra en San Sebastián. Su nombre: José Ignacio Munilla.

Antes de iniciar su carrera hacia la cúspide, el polémico sacerdote vasco pasó cerca de 20 años en la parroquia de Zumarraga, una localidad situada muy cerca de Donostia. Fue precisamente desde aquel templo donde montó el movimiento Loiola, un grupo afín a las corrientes más conservadoras de la Iglesia. En ese contexto, su activismo ultracatólico le llevó también a impulsar un espacio de actuación en el mundo cibernético: junto a su hermano Esteban, también cura, sacó adelante el denominado “Foro Loiola”, una lista de correo electrónico que entre 2001 y 2008 reunió principalmente a curas de distintas partes de España.

Los 4.066 mensajes enviados en ese periodo por sus 383 usuarios permiten visualizar el activismo de los sectores más conservadores de la Iglesia en unos años que estuvieron marcados, entre otras cosas, por la aprobación de la ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo o la ley del aborto, dos asuntos que ponían de los nervios a Munilla y sus seguidores.

Entre los integrantes de aquel foro se encontraba Ramón Tejero, sacerdote en Málaga e hijo del militar golpista Antonio Tejero. En uno de sus mensajes, este cura pedía el contacto de algún religioso jesuita “para un mes de ejercicios ignacianos”. Estoy acompañando espiritualmente a un sacerdote con serios problemas... y creo que unos ejercicios de mes bien guiados serian algo maravilloso para discernir su situación”, explicaba.

"Entre los miembros de este grupo virtual también estaba el Partido Familia y Vida"

Otro integrante del Foro Loiola fue Javier Garisoain, un conocido activista ultracatólico navarro que figura como secretario general de la nostálgica y residual Comunión Tradicionalista Carlista (CTC). Asimismo, entre los miembros de este grupo virtual también estaba el Partido Familia y Vida, una agrupación política que basa su discurso en una oposición rotunda al derecho de las mujeres a abortar. Su impacto electoral en España es, como mínimo, insignificante.

La lista de integrantes del Foro –o al menos de los más activos- se componía también por varios sacerdotes que –al igual que el hijo de Tejero- prestaban funciones en parroquias de distintas zonas de España. A todos ellos se dirigió el ahora obispo de San Sebastián en abril de 2004 para presentarles a una asociación que, a su criterio, ofrecía “un apostolado de primer orden”. Se trataba de Hazte Oír, el grupo de presión ultraderechista que se daría a conocer por sus campañas homófobas.

En su mensaje, el ahora obispo de San Sebastián animaba a sus seguidores a entrar en la web de Hazte Oír y “participar en distintas iniciativas de presencia de los católicos en la vida pública”. Dos meses después volvió a invitar a sus compañeros del Foro Loiola a mostrar su apoyo a esa plataforma. “Me dirijo especialmente a los miembros españoles de este foro. Os envío a todos esta carta de presentación de un proyecto que he recibido del presidente de HazteOir. Como podréis leer en la carta, se está haciendo un esfuerzo notable para unificar las fuerzas y los recursos de las diversas asociaciones y plataformas que trabajan en la de defensa de los principios sostenidos por el magisterio católico. Creo que merece la pena leer con detenimiento esta carta”, escribió Munilla.

"En su mensaje, el ahora obispo de San Sebastián, animaba a sus seguidores a entrar en la web de Hazte Oír"

Junto a su mensaje está la misiva que le había enviado Ignacio Arsuaga, responsable de Hazte Oír. En aquella nota se presentaba a ese grupo de presión como “una plataforma de ciudadanos que cree que, con la ayuda de Dios, es posible cambiar el curso de la historia, y que Internet es un buen medio para ello”. “Desde una concepción cristiana del hombre y de la sociedad, afirmamos la dignidad del ser humano e intentamos promover la participación social y política, los derechos de la persona y de la familia y el valor de la vida”, señalaba.

Su carta funcionó. El 28 de julio de 2005, Munilla animaba a sus compañeros a participar en una campaña de Hazte Oír dirigida a presionar a los diputados del PP para que presentaran un recurso de inconstitucionalidad contra la ley que permitía el matrimonio entre personas del mismo sexo. “Me parece muy importante esta iniciativa, ya que si no existiese voluntad política para litigar en esta cuestión, difícilmente podremos esperar que vaya a haber decisión política para derogar esa ley cuando el PP esté en el gobierno”, escribió.

Violencia machista y liberación sexual

Además de difundir estas campañas, Munilla también utilizó el Foro Loiola para dar a conocer sus posiciones en torno a distintos temas. En la mayoría de las ocasiones lo hacía mediante sus escritos o sermones, pero también tuvo ocasión de evacuar consultas formuladas por otros “foreros”. Una de sus respuestas más polémicas tuvo lugar a comienzos de junio de 2006, cuando un profesor de religión de Huelva lanzó una pregunta que habitualmente se le planteaba en clase: “¿por qué nos perjudica el sexo sin amor?”.

“Munilla: El sexo al margen del amor equipara el hombre al animal"

Dos días después, Munilla le respondió con su habitual contundencia. “El sexo al margen del amor equipara el hombre al animal”, escribió. Algunos párrafos después, aprovechó esta cuestión para plantear su teoría sobre la violencia machista. “Alguien tendrá que explicar también por qué la revolución sexual (en la que se divorció el sexo del amor) ha coincidido con el aumento exponencial de la violencia de sexo. El número de mujeres asesinadas por violencia doméstica crece más allí donde se ha introducido esa supuesta liberación sexual”, afirmó.

Tres meses después, el autor de esa frase abandonó la parroquia de Zumarraga y se dirigió a Palencia, donde asumió como obispo. Cuando en noviembre de 2009 fue trasladado a la catedral de San Sebastián, varios curas guipuzcoanos que lo conocían desde hacía muchos años advirtieron sobre sus posiciones ultraconservadoras. Sin embargo, ni en Madrid ni en Roma quisieron escucharles. Oídos sordos y ojos tapados.