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Glaciar del Veleta La extinción del glaciar del Veleta hace 25 años anunció el calentamiento global

El Pirineo ha perdido ya la mitad de sus nieves perpetuas desde 1984 y, de persistir el aumento de las temperaturas, desaparecerán por completo a mediados del siglo XXI.

Imagen de archivo del glaciar del Veleta. EFE
Imagen de archivo del glaciar del Veleta. EFE

Este año se cumple el 25 aniversario de la extinción total del glaciar del Veleta, el más meridional de Europa, en lo que muchos expertos certifican como una señal inequívoca del calentamiento global que amenaza al planeta. El retroceso de las nieves perpetuas de las cumbres de Sierra Nevada es el resultado de un largo proceso que entró en su fase agónica en torno a 1995, según documentan los especialistas en base al estudio de fuentes históricas y al análisis morfotopográfico del enclave.

En plena era cuaternaria, hace unos 12.000 años, los glaciares del macizo granadino llegaban hasta las mismas afueras de Lanjarón, situada en la vertiente suroeste de las Alpujarras, a tan solo 659 metros de altitud, según recoge un detallado artículo publicado por Gabriel Pozo Felguera sobre la desaparición de los hielos milenarios del Corral del Veleta. Dos mil años después, en época holocénica, la Tierra atravesó un periodo interglaciar de calentamiento, que fulminó las decenas de glaciares que coronaban Sierra Nevada.

El único que resistió realmente activo hasta mediados del siglo XIX fue el del picacho del Veleta, gracias a su altitud y a su excepcional ubicación en el circo del valle donde ha sobrevivido encajonado expuesto a los gélidos vientos de la alta montaña. Desde finales del siglo XIX, la masa glaciar entró en un paulatino proceso de declive, que alcanzó su punto crítico a mediados del siglo XX. En 1947, hay noticias fiables de su existencia, atestiguadas por García Sainz y recogidas por el catedrático de Geografía Física de la Universidad de Barcelona Antonio Gómez en otro exhaustivo estudio sobre la cuestión.

En la época holocénica, la Tierra atravesó un periodo interglaciar de calentamiento, que fulminó las decenas de glaciares que coronaban Sierra Nevada

El profesor Gómez es uno de los máximos estudiosos del glaciar del Corral del Veleta. Lleva desde los años setenta examinando sobre el terreno su evolución. Y es uno de los especialistas que pudo constatar personalmente en 1995 la ausencia completa de hielo en el circo del picacho. "Lo visitamos en las últimas semanas de agosto y vimos todo el corral limpio de nieve. Lo que no puedo asegurar es que antes de esa fecha no hubiera ya desaparecido", precisa en conversación telefónica con Público.

El catedrático de la Universidad de Barcelona es cauto en sus afirmaciones. La fecha de extinción del glaciar y su propia naturaleza son objeto de controversia entre los expertos. Algunos sitúan su desaparición a mediados del siglo XX, cuando el hielo dejó de tener movimiento y terminó convirtiéndose en helero. Esa es la opinión de Ibai Rico, investigador de la Universidad del País Vasco. Esos restos de hielo evolucionaron posteriormente a formaciones de lo que se conoce técnicamente como permafrost o suelos permanentemente congelados. "Finalmente", expone Rico, "se ha constatado la degradación completa del suelo helado y actualmente no hay permafrost".

Donde sí hay hielo todavía es bajo el manto de rocas del Corral del Veleta. Lo confirma Antonio Gómez, que lleva haciendo mediciones en la zona desde 1996. "A partir de 1,70 metros estaba helado. Ahora hay que profundizar más", puntualiza. Estas placas congeladas subterráneas podrían pertenecer al antiguo glaciar que colmó la cuenca del Veleta en la conocida como Pequeña Edad del Hielo, que tuvo lugar entre los siglos XIV y XIX, según la hipótesis que maneja.

Otro enigma por resolver es cuándo se formó el glaciar del Veleta. Ibai Rico sostiene que "todo apunta a que comenzó a formarse en el siglo XV". Es decir, coincidiendo con la Pequeña Edad del Hielo. Pozo Felguera, en cambio, data su gestación mucho antes, al menos en la era cuaternaria, hace unos 12.000 años, aunque no descarta que los hielos perpetuos procedan de tiempos inmemoriales. El profesor Gómez se abstiene de fijar una fecha concreta, que no esté respaldada por pruebas verificables. En todo caso, hablamos de un glaciar de pequeño tamaño, cuya extensión máxima podría haber alcanzado los 600 metros de largo por 200 de ancho.

Los expertos coinciden en que el calentamiento global está en el origen de la aceleración del deshielo de las cumbres peninsulares

Tanto Gómez como Pozo Felguera, en sus minuciosos trabajos, ofrecen numerosas fuentes documentales de expertos y viajeros que verificaron in situ a lo largo de los siglos la existencia del glaciar. La prueba más antigua la ofrece el viajero Abi Bakú Al Zuhri, quien en 1137 ya reveló que la montaña "es una de las maravillas del mundo, que no se limpia de nieve ni en invierno ni en verano".

Lo que sí concita el consenso de los tres especialistas es que el calentamiento global está en el origen de la aceleración del deshielo de las cumbres peninsulares, incluida la extinción del glaciar del Veleta. En su artículo, Pozo Felguera examina el progresivo aumento de las temperaturas de Granada a lo largo del siglo XX. En 1937 se superaron por primera vez los 16 grados de temperatura media anual. Y en la recta final del XX, se encadenó un ciclo largo de medias anuales con registros de 16,12 grados en 1987; 16,13 en 1989; y finalmente 16,58 en 1995, el año en que se suspendió, por cierto, el Mundial de Esquí de Sierra Nevada por falta de nieve.

En conjunto, la temperatura ha crecido en algo más de un grado entre 1900 y 2019 y, de persistir la tendencia, los glaciares que quedan en la península apenas podrán resistir más allá de mediados del siglo XXI. Actualmente, sobreviven en los Pirineos 19 glaciares, siete de ellos en la vertiente española. Desde 1984, han desaparecido 20 entre los dos costados. En ese año, el Pirineo español todavía albergaba 14 glaciares.

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