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Huelga por el clima Miles de personas alertan en Barcelona de la emergencia climática: "No podemos esperar más"

La manifestación con motivo de la Huelga por el Clima llena el Paseo de Gracia y alerta de que no queda tiempo para reaccionar ante una emergencia climática imparable. Como ya ha ocurrido con el feminismo, el ecologismo entra en el carril central de la sociedad.

Cabecera de la manifestación en Barcelona en la huelga por el clima. ANDER ZURIMENDI

Decenas de miles de personas han secundado esta tarde la llamada a manifestarse en el marco de la Huelga global por el Clima. En Barcelona han sido más de 20.000, según datos de la Guardia Urbana, en una marcha que ha ocupado cerca de la mitad del Paseo de Gracia. Otros miles de voces se han dejado sentir en las principales ciudades catalanas, como Girona, Tarragona y Lleida, entre muchas otras.

La marcha de Barcelona ha concluido en la plaza Catalunya, donde el protagonismo ha recaído en portavoces mayoritariamente muy jóvenes. Se enmarca así en el liderazgo que la juventud está teniendo a nivel mundial en el movimiento que alerta de la emergencia climática que sufre el planeta. De hecho, la gran marcha de la tarde ha venido precedida por manifestaciones estudiantiles durante la mañana, que han parado institutos y universidades añadiéndose así a la huelga global.

Tanto es así que en la cabecera principal de la marcha sólo eran visibles caras juveniles, menores de edad en muchos casos. Y mayoritariamente mujeres. Aún más: han sido muy visibles los grupos de niños y niñas (con los madres y padres echándoles un vistazo desde cerca), cantando alegremente por las aceras. El impacto internacional de Greta Thunberg es evidente en el empoderamiento de toda una generación, que se ha articulado a través del movimiento Fridays for Future. Atención a qué adhesivos pegarán los estudiantes a sus carpetas este curso escolar. Thunberg es un nuevo referente.

El ecologismo entra en el carril central de la sociedad

Como ya ha ocurrido con el movimiento feminista, a raíz del tsunami lila del 8 de marzo registrado desde la edición de 2018, el movimiento ecologista sigue la estela y está penetrando en el carril central de las preocupaciones de la sociedad. La defensa del medio ambiente es -a estas ahora-, mainstream. Esta consideración se evidencia en el hecho de que la manifestación no ha estado prácticamente copada por ninguna organización política y los flashes de los fotógrafos se han centrado en los jóvenes promotores de la marcha.

Tal como ya ocurrió el 8M, la marcha ha sido una serpiente de colores: pancartas dibujadas en sábanas, carteles confeccionados a mano con el lema escrito en cartones reutilizados, caras pintadas, gente disfrazada ... De hecho, este componente artesano de la protesta muestra claramente el liderazgo multipolar de la sociedad civil. Do it yourself.

El sector crítico, contra el "capitalismo verde"

Otra cosa es el nivel de crítica expresada por los manifestantes hacia el sistema económico y los causantes de la crisis climática. De hecho, no han faltado las pancartas en contra del capitalismo verde, denunciando la paradoja que supone que empresas con elevadísimos índices de emisiones de CO2 y contaminación en general se hayan adherido a la huelga mundial. En el plano económico, otros manifestantes han reivindicado la aplicación inmediata de una fiscalidad verde que penalice con contundencia las prácticas más contaminantes de la industria.

Otros manifestantes han vinculado la lucha ecologista con las protestas contra la turistificación de la ciudad. Es el caso de la columna de manifestantes que ha partido desde el barrio de Sants, que han coreado lemas en contra de los cruceros y la llegada masiva de turistas a la ciudad. No en vano, las emisiones de los grandes barcos y el consumo energético de los millones de personas que visitan la ciudad anualmente son debido a la mala calidad ambiental de Barcelona.

Esta columna ha cortado el tráfico de varias calles del Eixample Izquierdo en su camino hasta encontrarse con el tronco central de la manifestación. "Contra la polución, revolución", han cantado. Y ha sido en estos instantes cuando algunos vehículos han intentado adelantar al grupo de manifestantes invadiendo el carril bici, provocando algún momento de tensión. En todo caso, han sido más los conductores que han hecho sonar las bocinas en apoyo a la reivindicación de los manifestantes. "El aire que respiras, está lleno de mierda", ha sido otra de las consignas coreadas. No es baladí: la polución en Barcelona no decae.

Son los retos para actuar sobre la emergencia climática. "No podemos esperar más", como concluyeron las portavoces del movimiento Fridays for Future Barcelona desde el escenario de la plaza Catalunya.

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