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Igualad de género La directora de la Oficina del Parlamento Europeo en España: "El feminismo no es un machismo a la inversa"

Bruselas, además de reconocer la igualad de género en el Tratado de la Unión, se afana en buscar respuestas y soluciones para garantizarla a través de varias directivas y resoluciones. 

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María Andrés Marín, directora de la Oficina del Parlamento Europeo.

La igualdad y la inclusión de la perspectiva de género en todas las políticas de la Unión Europea y de las actividades de comunicación del Parlamento Europeo es uno de los ejes sobre los que se asienta esta parte geográfica del mapa mundial. Una paridad que no es solo cuestión de palabras. También de hechos. La periodista María Andrés Marín, da fe de ello. Uno de los ejemplos es #DóndeEstánEllas la iniciativa para visibilizar la presencia femenina en debates y foros y que esta reconocida profesional ha liderado este último año para dejar patente que no hay postureo feminista en dicha institución sino todas las ganas de hacer política paritaria en mayúsculas.

Visibilizar el talento femenino

Dicha acción de comunicación se puso en marcha para darle la vuelta a los datos recopilados por EU Panel Watch, que mostraban que, de los 299 debates celebrados en Bruselas por instituciones y organismos privados en junio del 2016, sólo 506 participantes eran mujeres, frente a unos 1000 hombres. Es más, un 21% de los eventos tenía sólo ponentes masculinos y los foros con igual número de hombres que de mujeres fueron sólo el 34%.

Así las cosas, para esta directiva lo que es más urgente es hacer entender a toda la sociedad que sin feminismo no hay democracia que valga. “El feminismo no es un machismo a la inversa. Nadie busca ser mejor que nadie o gozar de más privilegios, se trata simplemente de la defensa de un derecho, el de la igualdad de oportunidades, que ampara al 50% de la sociedad y que está llegando con retraso. Cuanto antes lo entendamos, más rápido avanzaremos. El consenso -y mantener a los hombres involucrados para que ellos abanderen esta lucha por la igualdad y la diversidad-, serán dos factores clave en los próximos años”, explica a Público.

La igualdad va más lenta de lo esperado en la Eurocámara, pero con nombramientos y declaraciones de intenciones como las de Úrsula von der Leyen, primera mujer en presidir la Comunidad Europea, parece que por fin empezamos a estar…

El avance hacia la igualdad de género en el entorno laboral es un proceso lento -casi diría que avanza a ritmo generacional- pero irreversible en Europa. Gracias a leyes de paridad en partidos políticos aprobadas en muchos países de la Unión Europea, en el Parlamento Europeo contamos desde mayo con un 40% de eurodiputadas (comparado con 37% en 2014). Y fíjese: La Eurocámara cuenta por primera vez con un reparto paritario de las presidencias de comisiones parlamentarias: 11 mujeres y 11 hombres.

La Eurocámara cuenta por primera vez con un reparto paritario de las presidencias de comisiones parlamentarias

Cuando logramos además romper el techo de cristal en un puesto europeo clave -como la elección de Úrsula von der Leyen como primera presidenta de la Comunidad Europea o la de Simone Veil en el Parlamento Europeo hace ahora 40 años- estamos enviando un mensaje aún más potente y motivador para 240 millones de europeas. Úrsula representa el “sí es posible” para muchas mujeres que buscan referentes. Nunca desestimemos la importancia simbólica de las primeras veces en cualquier causa.

¿La estrategia de la sensibilización y la visibilidad del talento femenino funciona más a corto o a largo plazo?

Funciona. A corto y a largo. Hay numerosos estudios en Europa que demuestran que el mayor techo de cristal para las profesionales de cualquier sector es la falta de medidas de conciliación laboral y familiar e, inmediatamente después, la falta de referentes femeninos en puestos de responsabilidad. Ver a una mujer como CEO en una gran empresa tiene un efecto de empoderamiento inmediato para las trabajadoras de su entorno. Pero también es un espejo en el que las niñas de hoy se fijan para configurar sus aspiraciones de mañana.

¿No se ha fijado en la cantidad de iniciativas que hay últimamente en España para interesar a las niñas de 10-12 años en las carreras de ciencias? Las universidades han detectado que cada vez son menos las que optan por carreras de ciencias (investigación, ingeniería, ciencias, matemáticas -profesiones STEM), por la falta, de nuevo, de referentes femeninos clave en estos sectores.

#DóndeEstánEllas la iniciativa para visibilizar la presencia femenina en debates y foros.

También nos encontramos con la adhesión de la Unión Europea al Convenio de Estambul sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, no ha sido ratificado por todos los Estados. España es un ejemplo de lucha contra la violencia machista ¿No se puede dar un paso más para ser más eficaces en la batalla contra esta lacra?

Una de cada 3 mujeres en la Unión Europea sufre violencia de género a lo largo de su vida. ¡Una de cada tres! Aun siendo verdad que en aquí se han dado pasos muy importantes para revertir esta situación (como la directiva sobre los derechos de las víctimas de violencia) todavía nos queda tanto por hacer.

La Unión Europea se sumó al convenio de Estambul en 2017, pero solo 21 de los 28 estados miembros lo han ratificado. Quedan por hacerlo Bulgaria, República Checa, Hungría, Letonia, Lituania, Eslovaquia y Reino Unido. Es un convenio clave, porque obliga a los firmantes a establecer normas mínimas para proteger a las mujeres contra la violencia en el ámbito familiar, con reglas sobre la prevención, protección, enjuiciamiento y desarrollo de políticas integradas.

Otra preocupación es el acoso sexual y psicológico en el lugar de trabajo, en los espacios públicos y en la vida política en la Unión, que afecta a muchas empresas y organizaciones y de la que no se libra el Parlamento. Son muchos los casos denunciados allí. ¿Cuál es la realidad que se vive al respecto?

El movimiento #MeToo logró destapar la dimensión real de un problema -el del acoso sexual en el entorno laboral de cualquier empresa- que había permanecido tabú durante demasiado tiempo. Es importante que cuando pase el ruido mediático y de los focos ante un escándalo concreto, la empresa continúe estando vigilante y se establezcan medidas importantes de prevención.

En octubre de 2017, el Parlamento Europeo hizo sus deberes y aprobó una resolución con iniciativas concretas sobre la lucha contra el acoso y el abuso sexual en la Unión. Sin embargo, hay trabajadores de la institución que han conformado un grupo de trabajo sobre este tema y que exigen evolucionar con tres medidas adicionales muy concretas: la creación de un equipo de expertos independientes con una auditoría externa, la formación obligatoria para eurodiputados y altos cargos que alerte contra el acoso sexual y la creación de un comité profesional anti-acoso, con doctores que puedan ofrecer apoyo médico adecuado a las víctimas.

¿Cómo explicamos a las mujeres que no quieren ni creen en las cuotas y les exponemos que sin las mismas no habrá nunca igualdad?

La igualdad real en la sociedad solo llegará con un cambio en la actitud

Las cuotas no son, por sí solas, la solución mágica ni permanente a ningún problema, pero son una herramienta eficaz a corto y medio plazo. La igualdad real en la sociedad solo llegará con un cambio en la actitud, en las mentalidades, los roles y los referentes sociales. La alcanzaremos si actuamos en la educación de las nuevas generaciones. Pero mientras tanto, es cierto que medidas como la implantación de cuotas en consejos de administración o en cargos de responsabilidad en entidades públicas y en partidos políticos, por ejemplo, pueden funcionar como potente acelerador para ese cambio social.

¿Se siente honrada de la iniciativa que está llevando a cabo en España?

Nuestro objetivo es muy concreto: evitar organizar conferencias, debates o eventos con varios ponentes donde ninguno sea mujer

La verdad es que a todo el equipo del Parlamento Europeo en España nos enorgullece ver lo lejos que está llegando la iniciativa #DóndeEstánEllas, un compromiso que nace de la necesidad de promover el talento femenino en las actividades públicas que organizamos y al que se han sumado ya más de 70 entidades como universidades, think tanks, oenegés, instituciones públicas -el Ministerio de Asuntos Exteriores es el más reciente- o medios de comunicación como RTVE, Diario La Rioja y 20 Minutos. Quizás Público pueda ser el siguiente.

Nuestro objetivo es muy concreto: evitar organizar conferencias, debates o eventos con varios ponentes donde ninguno sea mujer. Medir el porcentaje de expertas que protagonizan nuestros eventos al cabo de un año y tratar de mejorar esa cifra en el año siguiente.

¿Qué es lo que le más le apasiona de dicha iniciativa?

La capacidad de escala que está teniendo. Nunca imaginamos que se unirían a nosotros tantas entidades y con tanta motivación. Y, sobre todo, la capacidad de concienciación social que se produce entre los miembros de cada organización firmante. Es realmente potente ver cómo un profesor de universidad nos comenta que todos sus alumnos están mucho más concienciados con la importancia de fomentar el talento femenino en cada charla universitaria desde que se han unido a #DóndeEstánEllas. El cambio real está ahí. Y ha llegado para quedarse.

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