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Import Video Adiós al videoclub más antiguo de Madrid con 40 años de historia

El Import Video, regentado por Fernando Navarro, cuelga el cartel de "liquidación por cierre". Se estima que en toda España quedan alrededor de 250 videoclus, un 90% menos que hace diez años, veinte de ellos en la capital. 

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Fernando Navarro, en su videoclub de Vallecas, que abría 365 días al año. / HENRIQUE MARIÑO

El Import Video es el videoclub más antiguo de Madrid. Fernando Navarro le ha dedicado 40 años de su vida en los que se ha rodeado de más de 40.000 películas, una vida de cine en un local del madrileño barrio de Vallecas que ahora cuelga el cartel de "liquidación por cierre". Conocido como el 'Templo del Cine', este videoclub fue fundado en 1981. Conserva películas de todos los géneros y épocas. Son tantos los largometrajes que posee, que Fernando los agrupa formando columnas que llegan hasta el techo.  "Ya estoy empaquetando, pero aún no sé qué voy a hacer con todas las películas. Aquí hay toda una vida", lamenta Fernando en un reportaje realizado por RTVE

Ha llegado a sumar más de 10.000 socios, pero ya en 2015 le contaba a Público que los clientes habituales se reducían a un centenar. "El alquiler es residual, gente que viene a por una película específica", explicaba a este diario. "Este negocio está en peligro de extinción. Si cerrase una sola jornada, desaparecería", decía. Y ahora echa la persiana uno de los últimos 20 videoclubs de la capital. Se estima que en toda España quedan alrededor de 250, un 90% menos que hace diez años

"Ya estoy empaquetando, pero aún no sé qué voy a hacer con todas las películas. Aquí hay toda una vida"

El trabajo y el esfuerzo han sido las claves para mantenerse durante tanto tiempo en un negocio que se vio amenazado por las nuevas tecnologías. Aunque también el amplio conocimiento de Fernando y su perspicacia a la hora de tratar a los clientes han tenido algo que ver. "Hago un poco de psicólogo, les pregunto las películas que les han gustado previamente, así puedo intuir su estilo. Les cuento el argumento de otras similares hasta que encontramos la ideal", explica. A partir de ahora sus clientes buscarán las películas en plataformas online o en grandes superficies. Pero no todos: "Vengo aquí desde que era pequeño y me gusta mucho. Ahora iré más a otros de los videoclubs que conozco en Madrid", cuenta Adrián en el reportaje de RTVE. 

Este cinéfilo llegó a regentar seis videoclubes, cinco de ellos abiertos al mismo tiempo. Y en el que quedaba, situado en el número uno de la calle Carlos Martín Álvarez, afluente de la Avenida de la Albufera, llegaron a trabajar cinco empleados los sábados por la tarde. Fernando ha invertido muchas horas en el Import Video. "Hace años que no piso un cine", confesó a Público. "Carezco de tiempo libre. Nunca he ido al fútbol". Su dedicación ha sido tal que un verano sufrió una agresión que le provocó un traumatismo craneoencefálico y apenas faltó tres días al trabajo. "Un cogotero me dio un garrotazo por la espalda y me desperté en el hospital" —recuerda— Poco aguanté allí".

Fernando iba para médico, pero comenzó a vender pequeños electrodomésticos antes de ir a la mili y ya no regresó a la universidad. Se crió en el barrio de Salamanca. Su madre era una cinéfila y su padre trabajó en el ABC, que recibía en casa a diario. "Sólo exijo que la película sea buena. Me puede gustar cualquiera si los diálogos son inteligentes", decía. Y, así, lo que en un principio era una ferretería se convirtió en un videoclub, con franquicias en Quintana, Móstoles, Mirasierra, Alameda de Osuna y Chamartín.

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