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Industria cárnica La precariedad laboral, factor clave para entender los rebrotes en los mataderos

En Europa se han contabilizado en torno a 2.670 contagios de coronavirus en mataderos y plantas de la industria cárnica, según estimaciones de Food and Environment Reporting Network. Sindicatos y animalistas apuntan a que las condiciones de trabajo pueden ser determinantes para entender los rebrotes.

Operarios trabajan en un matadero. Archivo/AFP/Natalie Behring
Operarios trabajan en un matadero. Archivo/AFP/Natalie Behring

Alejandro tena

"Cuando entiendes que no eres más que un pobre operario, un tipo insignificante que chapotea en la sangre y la mierda de animales, se te saltan las lágrimas. Entonces tomas un trago y luego dos (...). Muchos trabajadores del matadero beben, hay que aguantar el tipo". Así define Mauricio García Pereira su experiencia como matarife en uno de los mayores centros de la industria cárnica francesa. El relato, recogido del libro Maltrato animal, sufrimiento humano (Península), revela la crudeza de la ganadería intensiva y describe la precariedad con la que los obreros afrontan duras y extensas jornadas.

La narración de este trabajador cobra vital importancia en la coyuntura de pandemia. Tanto es así, que la industria cárnica se está convirtiendo en uno de los epicentros de contagio en diversas partes del mundo. En Alemania las alarmas saltaron la semana pasada, cuando las autoridades informaron de un rebrote con más de 600 personas infectadas, todas ellas vinculadas a un matadero de la ciudad de Gütersloh. También se notificaron más de 120 casos de covid-19 en plantas cárnicas de Francia o de Aragón (España), donde se registraron a principios de mayo más de 370 infecciones. Hasta inicios de junio se han contabilizado 2.670 casos en estos lugares de trabajo en toda Europa, según un informe reciente de Food and Environment Reporting Network. En Estados Unidos, las cifras ascienden hasta 24.000 contagios y 92 víctimas mortales.

Una de las claves para entender por qué los mataderos se han convertido en focos de contagio podría ser la refrigeración y la humedad de las instalaciones. No obstante, Neal Barnard, fundador del Comité de Médicos para Medicina Responsable señalaba en una entrevista para Corriere della Sera que "las condiciones de trabajo" también pueden ser determinantes para comprender las cifras de contagio en la industria cárnica.

"Las prevenciones de riesgos laborales en mataderos son nulas"

"Las prevenciones de riesgos laborales son nulas", argumenta Victorino Vela, secretario de Acción Sindical y Jurídica de la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT). El sindicalista pone como ejemplo el matadero de Binéfar (Huesca), donde se registraron centenares de contagios en plena pandemia: "Tenemos pruebas, fotografías y vídeos de aglomeraciones en el interior del matadero".

"Se trata de un sector muy manufacturero", señala Vicente Canet, responsable de Industria Alimentaria de Comisiones Obreras (CCOO). Los trabajadores, con salarios medios de menos de 16.000 euros anuales, se concentran en espacios cerrados y colaboran estrechamente para realizar tareas como el deshuesado, lo que incrementa las posibilidades de contagio entre ellos. "En las cárnicas, ya había casos en marzo, lo que pasa es que ahora tenemos la capacidad de ver y atacar los brotes y es por eso que salen más casos en la prensa", agrega.

"La administración debería intervenir y asegurar que todos los trabajadores tienen una vivienda digna"

José Juan Arceiz, secretario general de la Federación de Industria, Construcción y Agro de UGT en Aragón, explica a este diario que, pese a todo, las condiciones de trabajo de los centros industriales de España son mejores que las de otras zonas de Europa como Alemania. Lo cual, no quita que sea un sector marcado por la precariedad y la inestabilidad. El sindicalista pone el foco en el perfil del trabajador de matadero, normalmente un hombre migrante con poco arraigo en la zona, que se ve obligado a compartir vivienda, durmiendo junto a tres o cuatro personas en una misma habitación, lo que aumenta los riesgos de contagio.

"El tema de la vivienda es fundamental", enfatiza Arceiz. "Al no tener arraigo, suelen coincidir personas de las mismas nacionalidades que trabajan en diferentes sectores igual de precarios, como la agricultura o la construcción. De esta forma, cualquier medida de prevención dentro del entorno laboral es insuficiente, porque fuera es imposible que las haya. Creo que la Administración debería intervenir y asegurar que todos los trabajadores tienen una vivienda digna".

El sindicato CNT denuncia que las propias condiciones de vida vienen determinadas por las propias empresas, que en ocasiones alquilan las viviendas a los propios trabajadores. "Los operarios tienen que echar jornadas larguísimas de más de 12 horas diarias y si alguno se niega, la compañía les amenaza con subirles el precio del alquiler", expone Vela, que reclama que la Administración tome cartas en el asunto e incremente los controles y las inspecciones de Trabajo en este sector.

Desde el Ministerio de Trabajo, explican a Público que, debido a la emergencia de la covid-19 se han intensificado las acciones para garantizar que se cumplen los protocolos de seguridad en todos los centros de trabajo. Sin embargo, por el momento no se contempla tomar acciones determinadas en la industria cárnica.

Explotación humana, maltrato animal

García Pereira dice a Público no sentir sorpresa al ver la cantidad de rebrotes que se están dando en mataderos y plantas de empresas cárnicas europeas. Bajo su experiencia como matarife, el ritmo frenético "hace imposible" que se pueda respetar cualquier medida de seguridad. "Cuando ves que la cadena tiene que avanzar sí o sí, te olvidas de todo. De media teníamos que sacrificar unas 35 vacas por hora. Es un ritmo bestial, con una alarma que suena cada minuto y medio para obligar a la cadena a continuar", manifiesta.

"Los derechos de los trabajadores y de los animales están siendo sacrificados en el altar de la rentabilidad y el beneficio económico"

La forma en la que se dispone la industria cárnica se rige por "una doble relación de explotación y abuso", añade Silvia Barquero, directora ejecutiva de Igualdad Animal. El sueldo bajo, la escasa formación y la velocidad que impera en las cadenas de sacrificio terminan derivando en un escenario de mayor crueldad hacia los animales. "Cuando trabajas a destajo no aturdes plenamente a los cerdos o pollos, algo obligatorio por las legislaciones europeas que dictan que deben estar inconscientes durante el proceso", añade la activista.

"Si no se respetan los derechos de los trabajadores, difícilmente se va a respetar el bienestar de los animales", dice con crudeza el representante del sindicato anarquista, que asegura que "el control de seguridad de los mataderos es nulo en España". Coincidiendo con Barquero, el portavoz de la CNT pone de manifiesto la falta de formación que se da a los empleados en materia de derechos de los animales que se sacrifican. "En este país hemos avanzado muy poco en esa materia".

Las condiciones laborales de esta industria hermética y la situación de maltrato animal ponen en cuestión, según Barquero, que se cumpla con la seguridad alimentaria requerida. De hecho, la animalista recuerda que la aparición de otros virus nuevos como la gripe porcina o la gripe aviar guardan una relación estrecha con el modo de producción intensivo.

"Nada de esto es responsabilidad de los operarios. Los responsables son los grandes propietarios de la industria cárnica: los derechos de los trabajadores y de los animales están siendo sacrificados en el altar de la rentabilidad y el beneficio económico", zanja la animalista. 

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