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Industria del juego Dinero 'fake' y la ilusión de control: así captan las casas de apuestas a jugadores

Una estrategia agresiva basada en una publicidad omnipresente y el uso de bonos regalo ha sido clave en los últimos siete años en la popularización de los juegos de azar. El ministerio de Consumo de Alberto Garzón busca limitar dicha publicidad.

El conocido periodista deportivo Julio Maldonado "Maldini" en un anuncio de una casa de apuestas./ Betfair
El conocido periodista deportivo Julio Maldonado "Maldini" en un anuncio de una casa de apuestas./ Betfair

El anuncio del Ministerio de Consumo de limitar el horario de la publicidad de las casas de apuestas de 1:00 a 5:00 de la madrugada puede suponer un duro golpe para la industria del juego. El sector ha vivido desde 2011 -momento en el que entró en vigor la actual ley que regula las actividades de azar en España- un periodo de transformación, abriéndose a las posibilidades del mundo online y atrayendo a nuevos jugadores, cada vez más jóvenes.

Las casas de apuestas invierten 170 millones de euros en publicidad y 116 en bonos de iniciación

Se ha producido un rejuvenecimiento del sector, tanto en las modalidades jugadas, con la irrupción de las apuestas deportivas, como en el público que hace uso de ellas. De hecho, el 60,8% del total de jugadores activos en Internet durante 2018 tenían entre 18 y 35 años, según datos de la Dirección General de Ordenación del Juego.

Pero para que este rejuvenecimiento fuese posible, las empresas del sector han desarrollado una estrategia agresiva basada en dos pilares fundamentales: la publicidad y los bonos de iniciación y fidelización. Si atendemos a los datos del sector de 2018, el gasto publicitario de la industria ascendió a los 170 millones de euros. Mientras, el gasto en bonos, una especie de cheque gratuito que se entrega al jugador con el objetivo de incitarle al juego para que arranque con una apuesta a coste cero, llega a los 116 millones de euros.

Estas inversiones distan mucho de las que se daban hace apenas siete años, cuando el fenómeno de las apuestas empezó a despegar. Entonces, la industria apenas destinó 67 millones a cuestiones publicitarias y 30 millones a los bonos. Pero, ¿por qué es tan efectiva esta estrategia?

La publicidad promueve el sesgo de ilusión de control

Las casas de apuestas se han esforzado en tomar el mundo del deporte. Raro es el evento deportivo que no está precedido de una importante tanda de anuncios que incitan a apostar, desafiando los conocimientos deportivos del jugador, como si realmente no se tratase de una actividad marcada por el azar.

Los expertos alertan de que los conocimientos deportivos no influyen a la hora de ganar una apuesta

Ahí es donde empieza la trampa, también llamada sesgo de ilusión de control. Se trata de un mecanismo mental por el que una persona cree que tiene posibilidades de controlar un evento que escapa de sus manos. Se busca eliminar del imaginario del jugador que las apuestas son puro azar y se promueve la falsa creencia de que conocer un deporte otorga más probabilidades de vencer.

Pero nada más lejos de la realidad, según sostiene la psicóloga de la Asociación para la Prevención y Ayuda al Ludópata (APAL) Diana López, para quien las apuestas deportivas son "la puerta de entrada" al mundo de los juegos de azar. "Las casas de apuestas les dicen (a los jugadores) que tienen que arriesgar. Son mensajes muy enfocados en un público muy concreto: los jóvenes", afirma.

De esta forma, las empresas del sector aprovechan su interés por los deportes, sobre todo el fútbol, para lanzarles el anzuelo con la promesa de suculentas recompensas. Para López la industria "no está promoviendo un juego seguro", algo que provoca el desarrollo de problemas de juego patológico en chicos y chicas a una edad cada vez más temprana.

Dinero 'gratis' para empezar y fidelizar

La otra pata de esta estrategia son los bonos liberados, con los que las casas de apuestas entregan cantidades de 50, 100 o hasta 200 euros para que los nuevos jugadores se inicien gratuitamente en el mundo de los juegos de azar, donde los españoles se gastan 46.000 millones de euros al año

Así consiguen captar nuevos jugadores que tienen que desembolsar una cantidad ínfima -o incluso ninguna- para recibir ese dinero e iniciar su experiencia con las apuestas o con cualquiera de las muchas modalidades disponibles. El objetivo de esta práctica es conseguir que cualquier persona comience a desarrollar el hábito del juego aunque no disponga de los medios económicos para hacerlo.

Promoción de Codere valorada en 200 euros./ Codere

Con el paso del tiempo, ese dinero ficticio -dado que las plataformas ponen infinitas trabas para retirarlo- que los jugadores reciben en un primer momento se esfuma, pero la costumbre de jugar permanece en la persona. Así se crea un jugador habitual.

Para Diana López, empezar con estas grandes cantidades supone también una forma de acelerar el desarrollo de la adicción, dado que al "acostumbrarles a jugar con cantidades altas" es más probable que inviertan más cuando empiezan a gastar dinero propio en el juego.

Por último, están los bonos de fidelización, capaces de convertirse en una barrera para aquellas personas que quieran alejarse de las apuestas. "¿Cuántas veces una persona ha querido dejar de jugar y le ha llegado un correo electrónico con un bono y ha vuelto a caer?", se pregunta retóricamente la psicóloga, que termina calificando estas estrategias como "agresivas".

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