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Un infarto acaba con la vida de Ane, la repostera que luchaba contra el banco

Hace un año, la mujer denunció que Caja Laboral amenazaba con dejarla sin nada. Tras participar en la lucha contra los desahucios, murió el pasado día 15 a raíz de un problema de salud. Sus compañeros critican la “presión” ejercida por el banco y advierten que miles de personas sufren situaciones similares. 

El banco pretendía subastar el comercio de la respostera Ane Mujika en Ormaiztegi y su vivienda familiar.

SAN SEBASTIÁN.- El sueño de Ane Mujika, la repostera del pequeño municipio de Ormaiztegi (Gipuzkoa) no era otro que vivir tranquila. Cuando no lo estaba, solía recurrir a las páginas de Momo, el libro de Michael Ende que reivindicaba el valor humano frente al consumismo y el despotismo. Así se lo contó en octubre de 2012 a Goierriko Hitza, un diario comarcal. Casi tres años después, en abril de 2015, su nombre volvió a ser noticia: Caja Laboral amenazaba con dejarla sin nada por retrasarse en el pago de la hipoteca de su panadería. El pasado día 15, su historia tuvo el desenlace que nadie quería, pero que muchos temían: Ane ha muerto a causa de un infarto.

“Era una persona muy entrañable. Lo sentimos muchísimo”, afirma a Público Rosa García, una de las caras más conocidas de Stop Desahucios en Gipuzkoa. Hace ahora un año, Ane se puso en contacto con esta plataforma para hablarles de la terrible situación que enfrentaba: los graves efectos de la crisis provocaron que se retrasase en el pago de las cuotas de su hipoteca con Caja Laboral, que le había otorgado 500 mil euros para que montase su panadería.

Ante ese retraso, el banco pretendía subastar su comercio en Ormaiztegi y su vivienda familiar –donde vivía junto a sus dos hijos- en Donostia. Además, la entidad quería actuar contra la casa de sus padres y una segunda residencia de sus ex suegros en Alicante, ya que habían actuado como avalistas.

Nada más conocer su caso, Stop Desahucios de Gipuzkoa se puso en contacto con el entonces alcalde de Donostia, Juan Karlos Izagirre (EH Bildu). El regidor hizo de intermediario ante Caja Laboral, consiguiendo que se paralizase el proceso de subasta y se abriese un periodo de negociación que aún no había concluido. “Una de las preocupaciones de Ane era que sus padres permanecieran en su vivienda hasta que fallecieran”, relata García, quien no duda en denunciar que “los avalistas han sido los más estafados de la burbuja inmobiliaria, porque no sabían a lo que se exponían”. “En la época bestial de esa burbuja, prácticamente el 90% de los préstamos hipotecarios tuvieron avalistas”, subraya.

“Esfuerzo titánico”

Convencida de que su drama era el mismo que sufrían miles y miles de personas, Ane se involucró en la lucha contra los desahucios. Esta misma semana, sus compañeros de la plataforma guipuzcoana le deseaban que descansara en paz. En un comunicado publicado en las redes sociales, Stop Desahucios advertía sobre “la presión que ha tenido que aguantar en las duras negociaciones con el banco”, además de la “incertidumbre” y el “esfuerzo titánico” que se vio obligada a realizar para mantener su panadería. “Un horario durísimo y la angustia a la que están sometidas las personas en estas situaciones, que nos tocan vivir tan de cerca, son causa directa de tales fatales consecuencias”, señaló el colectivo.

Las muestras de dolor también se dejaron sentir fuera del comercio regentado por Ane. El pasado martes, sus vecinos se concentraron fuera de la panadería para rendirle un último homenaje y denunciar su muerte. También hubo mensajes de solidaridad en lugares como Ordizia, su localidad natal, o desde Talavera de la Reina (Toledo), donde el grupo local que lucha contra los desahucios leyó un comunicado y realizó un minuto de silencio en su recuerdo.

“Todos sabíamos que Caja Laboral le había destrozado la vida. Ane vivía en un estado de ansiedad continuo, con una loza tremenda encima”, relata a Público Joseba Salegi, uno de los miembros de Stop Desahucios en Gipuzkoa que mejor conocía a la mujer fallecida. A pesar del fatídico desenlace, esa loza no desaparecerá: según confirma Salegi, el proceso de negociaciones con Caja Laboral deberá continuar. La pesadilla, a veces, parece no tener fin.

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