El IPC no refleja la asfixia del alquiler: la CGT calcula que los inquilinos soportan casi el doble de la inflación que marca el dato oficial
Un informe del sindicato señala que el IPC está infravalorando el peso del alquiler en el coste de vida de los inquilinos. La inflación en estos hogares sería del 4,7% frente al 2,7% que refleja esta estadística.

Madrid-
En los últimos dos años, la inflación ha mantenido una tendencia a la baja que, según las proyecciones actuales, continuará a lo largo de este 2026. Sin embargo, este alivio macroeconómico es una ficción para los hogares que viven de alquiler, que apenas han notado la mejoría en sus cuentas. Para estas familias, el aumento constante del coste de la vivienda merma, mes a mes, un poder adquisitivo que no logra recuperarse.
Dicha realidad es imperceptible en los datos del IPC que publica periódicamente el Instituto Nacional de Estadística (INE). Así lo denuncia un estudio del sindicato CGT publicado este lunes, que apunta a que el organismo estatal estaría infravalorando el sobreesfuerzo económico que realizan los inquilinos —cerca del 17% de la población—, así como las familias con hipotecas variables. Según el informe, la inflación real para estos supuestos podría ser casi del doble de la declarada: un 4,7% frente al 2,7% de la inflación oficial.
Las implicaciones de este desajuste estadístico son de gran calado, ya que el IPC actúa como termómetro de la salud de la economía y es una pieza fundamental en la revalorización de los salarios o las pensiones. Además, señalan los autores, se está infravalorando el peso real de la vivienda en el consumo de un colectivo que de por sí tiende a tener una capacidad financiera más limitada, en comparación con los propietarios o rentistas. "El alquiler funciona como un mecanismo de extracción de rentas que se suma a la explotación de los centros de trabajo", advierten.
Ante este escenario, el informe plantea un indicador alternativo: el 'IPC Inquilino'. Este índice busca "corregir" los problemas de cálculo detectados en la metodología actual, inspirándose en modelos que ya se aplican en otros países para acercarse con mayor precisión a la realidad de los hogares arrendatarios. La nueva fórmula mide los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) e incluye los precios del mercado del alquiler que ofrece mensualmente el portal Idealista.
El alquiler está infrarrepresentado en el IPC
La manera en la que el INE recoge el peso del pago de las rentas en su "cesta de la compra", acaba diluyendo su relevancia, por varios factores que destacan los autores de esta investigación. En primer lugar, hay que tener en cuenta que los inquilinos son una fracción menor del total de hogares que existen en España y que el desembolso en vivienda que hacen es una parte más de sus gastos. Esta realidad, sumada a que, por ejemplo, el gasto en la compra de inmuebles no se incluye, reduce mucho su valor.
Concretamente, en 2025 el peso de la vivienda en el IPC fue del 3,6%, una cifra incluso inferior a la que representaron las bebidas alcohólicas o el tabaco, y muy por debajo del gasto en restaurantes o en hoteles. Además, resulta sorprendente que, en plena crisis habitacional, la variación acumulada de las rentas entre 2019 y 2023 registrada oficialmente sea de solo un 5,2%.
Detrás de esta infrarrepresentación hay varios factores metodológicos. El INE solo computa las renovaciones de contratos existentes, lo que excluye a todos los contratos nuevos. Además, sus estadísticas abarcan la totalidad del parque habitacional bajo este régimen, incluidas las de renta antigua o cualquier otra modalidad que obligue a establecer un precio por debajo del de mercado, a pesar de que nos una minoría.
En 2025 el peso de la vivienda en el IPC fue del 3,6%, una cifra incluso inferior a la que representaron las bebidas alcohólicas o el tabaco
El 'IPC Inquilino', elaborado por CGT, que excluye este tipo de situaciones, aumenta un 5% el IPC frente al oficial (del 25% al 30%) desde 2019. "El aumento del precio del alquiler genera un círculo vicioso", señala Lorién Cirera, uno de los autores del informe. "Los inquilinos e inquilinas, que ya tienden a estar en una situación más precaria, se hacen más pobres, mientras los caseros se hacen todavía más ricos".
Una brecha entre propietarios e inquilinos
¿Cuándo comienza a fraguarse esta desconexión entre el IPC y la economía doméstica? Si se analizan las métricas, ambos índices mantuvieron una evolución paralela hasta finales de 2023. Es en ese punto donde el indicador oficial modera su crecimiento, mientras que el "IPC Inquilino" prosigue su escalada impulsado por las subidas de las rentas. Esta tendencia se ha consolidado a lo largo de 2025 sin visos de tregua, pese a la moderación de la inflación general. En resumen, aunque el coste de la vida se reduzca, el alquiler sigue absorbiendo la capacidad adquisitiva de la población.
Esta brecha se aprecia muy bien con la comparativa de salarios que ofrece el informe. Si se observa la evolución de lo ganado por horas con el IPC oficial, los trabajadores parecen haber recuperado su poder adquisitivo de 2019. Sin embargo, al comprarlo con el IPC Inquilino, no solo no se habría recuperado esa capacidad de compra, sino que el salario real habría caído a niveles de 2022, el peor año de la serie histórica. Tomando como base las variaciones salariales de las estadísticas de Convenios Colectivos de Trabajo, en 2025 los sueldos de quienes pagan un alquiler serían ya un 6,9% menores que en 2019.
A todo ello hay que sumarle que, aunque la Encuesta de Presupuestos Familiares sitúa la ponderación de la vivienda para 2025 en el 24,7%, esta cifra es solo una media. Si bien, lo normal es destinar entre un 20% y un 30% al techo (lo hacen uno de cada tres hogares), una parte importante de la población se encuentra bajo un "sobresfuerzo económico". Aproximadamente el 20% de los inquilinos llegan a destinar hasta un 40% de lo que ganan a la renta, otro 14% dedica entre un 40% y un 50%, y casi dos de cada diez dedica más de la mitad de sus recursos. La situación es aún más crítica para los hogares más vulnerables, en especial, recuerda el informe, para las familiares migrantes.
Los autores de este informe elaborado por CGT recuerdan que los inquilinos constituyen la categoría más castigada, como demostró recientemente un estudio del Grupo de Estudios Críticos Urbanos (GRECU). Si bien en 2023 la renta anual mediana del conjunto de los hogares era de 35.000 euros, la de los hogares inquilinos apenas alcanzaba los 26.000 euros (y la de los caseros superaba los 56.000 euros).
Los territorios más castigados
La problemática de la vivienda afecta con mayor virulencia a unos territorios que a otros. En las comunidades donde el mercado inmobiliario está más tensionado, los datos desagregados por comunidades autónomas demuestran que el IPC Inquilino presenta peores datos.
Desde enero de 2019, las brechas acumuladas más profundas entre el índice oficial y el "IPC Inquilino" se localizan en el País Valencià, Illes Balears y Andalucía, mientras que, en el extremo opuesto, se encuentran Euskadi, Navarra y Extremadura. Si ponemos el foco exclusivamente en las variaciones anuales del último año, las subidas más agresivas se produjeron en Madrid, País Valencià, Andalucía y Catalunya. Por otra parte, los incrementos más moderados se dieron en Cantabria, Murcia, Extremadura y, de nuevo, Navarra.
En esta misma línea, la comparativa entre ambos datos (el inquilino y el oficial) en las zonas donde la burbuja del alquiler es más asfixiante, también se agranda. En este caso, la mayor brecha vuelve a darse en Madrid, con casi 2,7 puntos de diferencia; seguida de Catalunya (2,2) y Andalucía (2,1).


Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.