Entrevista a Sergi Cot y Marta Guillaumes"Catalunya necesita un 15M ecologista"
Militantes de la CUP y con experiencia institucional en ambos casos como concejales en Girona y Salt, respectivamente, han coordinado el libro 'El fil verd i roig' (Manifest), una obra coral que pretende poner las bases de un ecologismo catalán de liberación nacional.
Barcelona-
Vincular la lucha nacional catalana con la lucha ecologista. Esta es el trasfondo sobre el que versa El fil roig i verd (Manifest), la obra coral coordinada por Sergi Cot y Marta Guillaumes que a través de 15 capítulos y un total de 34 autores quiere contribuir a poner las bases de un ecologismo catalán de liberación nacional. Plantean el libro como una "herramienta de combate" que ayude a frenar la desinformación.
Militantes de la CUP y con experiencia institucional en los dos casos -Cot es actualmente concejal de Acción Climática en el Ayuntamiento de Girona; y Guillaumes fue edil en la vecina Salt entre 2015 y 2023, los primeros cuatro años dentro del gobierno municipal como responsable del área de Medio Ambiente y los otros cuatro en la oposición, además de diputada provincial en la Diputación de Girona de 2021 a 2023-, defienden la necesidad de sumar luchas y que haya una mayor coordinación dentro del movimiento ecologista, que le permita dar un "salto de escala" y un "salto de visión".
Atienden a Público por videoconferencia y durante la conversación manifiestan que hace falta que haya una especie de "15M ecologista" catalán, pero sobre todo que se constituya "un movimiento ecologista nacionalmente autocentrado, con los Països Catalans como referencia". Además, ven imperativo que el ecologismo obtenga una mayor centralidad y esto se traduzca en que "las políticas sean ecológicas". Un hecho que ahora mismo no se da, en parte porque "el sistema democrático no está funcionando".
El libro plantea la necesidad de vincular la lucha ecologista con la independentista. ¿Históricamente qué relaciones han tenido los dos movimientos?
Marta Guillaumes: Lo que ha pasado en este país es que muchas veces las personas que se han movido en el movimiento ecologista también se han reunido en el movimiento independentista, es decir, han tenido una doble militancia. Un caso que siempre cito es el de Salvador Balcells [autor de Visca la Terra. Manual de l'ecologista català], que es un ejemplo bastante paradigmático de lo que significa la lucha ecologista y la lucha independentista. El ecologismo ha sido un espacio de lucha que ha encontrado muchas sinergias con el independentismo porque, en definitiva, este también representa un embate contra un modelo de Estado y un modelo de funcionamiento que interpela tanto el tema social como el tema ecologista. En el libro citamos a muchas personas concretas que han tenido esta doble militancia.
Defienden que la consecución de un estado propio para Catalunya ayudaría a llevar a cabo las políticas que requiere la emergencia climática.
Sergi Cot: Efectivamente. Lo que vemos desde nuestro espacio político en el sentido más amplio es que hay esta tradición de compartir las dos causas, pero lo que queremos es unirlas más, porque no lo han estado lo suficiente. Al menos hasta hace pocos años cuando afloran luchas más de país contra proyectos o infraestructuras como los Juegos Olímpicos, Hard Rock o la ampliación del aeropuerto [del Prat]. Históricamente era una cosa más disgregada y aunque tuvieran relación no había un tejido y una coordinación, que ahora sí que se está trabajando por otros lados, cosa que celebramos.
"Se trata de conectar las dos luchas, la nacional y la ecologista, las dos son indispensables"
Nuestra tesis ideológica y política es poder sumar luchas. La gente de la izquierda independentista, en el sentido más amplio posible, entiende que la independencia es condición sine qua non para conseguir más justicia social. Y se trata de hacer un poco la copia en clave ambiental y climática, es decir, no te podrás liberar y defender la tierra al 100%, si el Estado español y por intereses nacionales te impone un macroparque eólico como el Tramuntana [delante de la costa del Empordà], que está sobredimensionado o unos Juegos Olímpicos… De lo que se trata es de conectar las dos luchas, la nacional y la climática, porque las dos son indispensables para plantear una estrategia de liberación nacional.
Ahora mismo no parece que sea mayoritario el ecologismo que marca el hilo de la obra, que aboga por planificar un decrecimiento que ve inevitable y por cambiar de modelo económico. Más bien se impone el relato de una transición verde sin cuestionar un sistema, el capitalista, basado en el crecimiento.
M. G.: El decrecimiento es un hecho inevitable que tiene que ver con los límites biofísicos [del planeta] y de lo que se trata es de ver cómo se afronta, porqué y quién lo gestionará. En el libro una cosa que va saliendo es en manos de quiénes estará este proceso de transición hacia este nuevo ciclo y régimen climático que habrá. Y una de las cosas que queríamos mostrar es que para transitar esta nueva etapa se requerirá de muchas personas y muchas aproximaciones diferentes y, entre todas, a nivel colectivo, seguramente avanzaremos.
Justamente uno de los motivos de coordinar el libro es que sea una herramienta para el gran público para afrontar los conceptos en disputa, que sea una herramienta de combate. Está clarísimo que la transición ecosocial está en disputa. El modelo que viene de Europa de transición energética, el New Green Deal, tiene una línea y está gestionado por determinadas corporaciones, y la transición energética que se plantea en el libro es otra. Además, hay diferentes autores que explican que habrá que hacer muchas transiciones, no solo la energética, también en la agricultura, en la manera de vivir, en los cuidados…
"El libro es una herramienta de combate contra la desinformación"
Nos encontramos en un contexto en el que grandes medios de comunicación se están convirtiendo en grandes medios de desinformación de masas, que ayudan a paralizar a gran parte de la población y animan a consumir desesperación y desilusión. Y el libro también es una herramienta para combatir esto y dar información sobre otras formas de pensar, sobre qué es la transición energética, la soberanía alimentaria. Y también es una herramienta para ir a la raíz del problema. Nosotros defendemos una transición energética justa, democrática, con decisiones informadas y participadas, que no es lo que se está produciendo ahora.
S. C.: El libro tiene tres objetivos. Uno es recoger todo lo que se había hecho. Dos, plantear el presente. Y tres, encarar el futuro. No pretende ser la enciclopedia del ecologismo catalán porque, por ejemplo, faltan capítulos sobre aspectos que son clave. Pero sí que está previsto hacer una segunda parte, que saldrá en 2026, donde se hablará de cosas como biodiversidad, movilidad, ordenación territorial, el litoral, fiscalidad verde, geopolítica del clima, fake news climáticas... La gracia es que es una aportación nueva, porque no había un libro coral en catalán que planteara el ecologismo desde una óptica autocentrada en la Catalunya del siglo XXI.
¿El movimiento ecologista catalán necesita dar un salto de escala y conseguir coordinar luchas que muy a menudo tienen un ámbito muy local, pero que pueden compartir un gran objetivo global común?
S. C.: Un objetivo de todo el mundo que está en el movimiento ecologista es huir del nimbismo [síndrome del "sí, pero aquí no"]. Dicho esto, Catalunya es una tierra de luchas, en el libro hay cuatro o cinco capítulos que hablan de ellas, de luchas de pasado, de presente y de futuro. Catalunya es una tierra de plataformas, de reivindicaciones, de defender el territorio, que cuatro motivados en un pueblo se dediquen a plantar cara de manera solvente y de manera técnica. Por lo tanto, claro que necesitamos más coordinación, pero si no tuviéramos estas luchas y este tejido social y esta coordinación política y sindical tendríamos un país muy distinto. El movimiento ecologista en Catalunya está vivo, es muy importante y ha conseguido victorias.
"El movimiento ecologista necesita no solo un salto de escala, también un salto de visión"
M. G.: Yo añadiría que a través de las diferentes colaboraciones que hay en el libro se ve no solo la necesidad de un salto de escala, sino también de un salto de visión. El tema de la justicia ambiental, en relación al Norte y al Sur globales, va apareciendo y esto es porque ya está en movimientos ecologistas, aunque sea una cosa nueva. Hemos pasado del piensa globalmente y actúa localmente a que ahora sean las dos cosas, piensa y actúa globalmente y piensa y actúa localmente. El tema de la justicia ambiental es clave en cuestiones como el cambio climático. Y está en el movimiento ecologista, pero todavía no lo tienen presente todas las entidades y el hecho de coordinarse un poco ayudará a tener una visión más amplia de lo que son las luchas.
¿Los dos tienen experiencia institucional y no sé si la cuestión de este salto de escala del movimiento ecologista es clave para generar una mayor movilización social que facilite posteriormente la aprobación de normativas y leyes más ambiciosas y, sobre todo, garantice que se cumplan?
S. C.: Totalmente. Hace falta un 15M ecologista, hace falta un movimiento de este estilo, pero hacer esto es mucho trabajo previo y seguramente alguno ya se está haciendo y el resto se tiene que empezar a hacer o calibrar mejor. Pero más que un 15M ecologista, que también, lo que hace falta es un movimiento ecologista nacionalmente autocentrado, con los Països Catalans como referencia. El concepto de justicia climática es muy global, y está bien, pero vamos a reivindicar también lo que se hace en nuestra casa.
"El ecologismo debe dotarse de centralidad y las políticas tienen que ser ecológicas"
M. G.: En el libro queríamos recuperar la memoria de la lucha ecologista, que creemos que es importante porque nuevas generaciones se han incorporado a ella y no conocen las raíces muy largas y profundas que tiene. Y después también queríamos generar un debate social, que ahora no se da, si bien en las presentaciones que estamos haciendo sí que se genera. Además, está la idea de recuperar no solo el tema de la coordinación entre luchas, sino de dotar al ecologismo de la centralidad necesaria y que las políticas sean ecológicas.
El cambio climático aparece cada vez más como una de las principales preocupaciones ciudadanas en las encuestas, pero después nos encontramos que las políticas que se toman están lejos de las demandas científicas para afrontarlo.
M. G.: Es que haría falta un debate de fondo sobre el sistema democrático, de cómo se toman las decisiones actualmente, de cómo se distribuye el dinero público... Esto que comentas tiene mucho que ver con todo el dinero que viene de la UE por el Pacto Verde Europeo y cómo se están financiando los proyectos. Y aquí la ciudadanía poca cosa tiene a hacer. Las grandes corporaciones tienen las zarpas puestas en los sistemas democráticos europeos y si no conseguimos que las saquen...
Puedes aprobar una ley catalana del cambio climático, como la de agosto de 2017, pero si después no hay una fiscalización y un control por parte de la ciudadanía y del papel que están haciendo estas grandes corporaciones es muy difícil avanzar, porque tienen mecanismos, como las reuniones en los despachos, que están fuera del control del ciudadano. Se está intentando avanzar con determinadas propuestas ecologistas, pero después encuentran el freno porque el sistema democrático no está funcionando, está secuestrado por las grandes corporaciones. Por lo tanto, el tema de fondo es cómo está funcionando el sistema democrático.
"El sistema democrático no está funcionando, está secuestrado por las grandes corporaciones"
Además, hay un desacoplamiento entre lo que es la administración y los administrados, es decir, mucha gente vota y después desconecta de las instituciones. Se tiene que empujar mucho para que esto no pase y esto requiere que la ciudadanía esté muy informada, cosa que ahora no sucede porque se está produciendo el fenómeno de la desinformación masiva. Y también hay que luchar contra la idea del colapsismo y del no hay nada a hacer. Esto se tiene que acabar, porque el futuro no está escrito, está por escribir y lo queremos diferente y mejor, no como los presentan los grandes medios.
S. C. : Ahora mismo en Girona somos el gobierno más progre que existe en Catalunya en una gran ciudad. En 2015 y en 2019 estaba más de moda, pero ahora no es lo mismo, y la gente, sobre todo los jóvenes, están cada vez más individualizados. Lo que ahora me mantiene motivado y con cierta energía son cosas como el convenio del postcrecimiento, que Girona lidera [el Ayuntamiento lo firmó el pasado abril con una asociación de investigación vinculada a la UAB y a la Universitat de Girona para explorar políticas de decrecimiento], o que nos hayamos adherido en la declaración de emergencia climática efectiva [lo que implica que se avance efectivamente en los compromisos adquiridos ya en 2019].
"Hay que acabar con la idea del 'colapsismo', porque el futuro está por escribir"
Lo que hace falta es que todo el mundo tenga claro cuáles son los límites de la institución, nosotros mismos, pero también el activismo o la academia, y a partir de aquí desde dentro intentamos ir hasta lo más lejos posible, pero teniendo claro que el resto tiene que ir por fuera de la institución. Y la lucha desde fuera puede ser la que sea, con acciones de un abanico muy amplio. Y cuando acabe esta etapa, mi pregunta será si mi paso por la institución ha servido para sembrar algo que tenga sentido y se pueda replicar a más lugares cuando venga una oleada más progresista y ver qué habrá aprendido el activismo o la academia de la institución.
Tenemos que llevar a esta gente aquí y mostrarle cómo funciona esto y después pueda romperse la cabeza para conectar propuestas con, por ejemplo, como funciona ahora mismo la ley de régimen local. Con el convenio de postcrecimiento lo más importante es que la gente de la academia conozca más y mejor cómo funciona la institución y por eso nosotros nos ponemos a su disposición e intentamos darle las máximas facilidades; y al revés, que la institución tenga análisis de personas de referencias para poder hacer cosas. Creo que hay mucho trabajo por hacer en poder trasladar el know-how de lo que pasa aquí adentro.
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