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Madrid El lujoso complejo de Canalejas de Villar Mir deja la línea 2 de Metro aún más amputada

Los problemas causados por la constructora OHL en el túnel de la línea 2 del Metro de Madrid ya afectan hasta la estación de Sol, que quedará cerrada para esta línea entre el 24 de abril y el 14 de mayo.

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Imagen de archivo de las obras en el complejo Canalejas de Madrid. EFE

Ir al centro de Madrid estos meses en transporte público se está convirtiendo en una auténtica gymkana. Al cierre de la estación de Metro de Gran Vía por una importante obra (los trenes de las líneas 1 y 5 no paran allí) se suma ahora el cierre de la estación de la línea 2 en Sol, todo por causa del macroproyecto urbanístico privado de Canalejas, el capricho de Juan Miguel Villar Mir cuya constructora, OHL, causó daños al túnel. Así, entre el 24 de abril y el 14 de mayo el tramo de la línea roja cortado irá desde Retiro hasta Ópera. Paciencia.

Así, Metro de Madrid confirma que el tramo cerrado de la línea 2 se amplía una estación y pasa a ser Retiro-Ópera desde este miércoles. La fuentes oficiales de Metro de Madrid informan que este cierre se realiza "con motivo de la afección en el túnel de la línea 2 provocada por las obras que está realizando OHL en el complejo de Canalejas".

Es decir, la obra del complejo de lujo de Canalejas, polémica desde su inicio, sigue manteniendo cerradas las estaciones de Banco de España, Sevilla y, ahora durante un mes, los andenes de la línea 2 de la estación de Sol.

Mientras, se mantiene el servicio de autobuses sustitutivo y gratuito que cubre el tramo entre las estaciones de Príncipe de Vergara y Callao.

Según Metro de Madrid, este cierre "es necesario para poder llevar a cabo la siguiente fase de las obras que suponen el refuerzo del túnel entre Sevilla y Sol, debido a la afección producida en el túnel de la estación de Sevilla".

Y todo por un grave fallo de la constructora fundada por el marqués de Villar Mir, que desplazó "unos milímetros" el túnel de metro en la construcción de la ampliación de un párking para el complejo de más de 400 plazas. Debido a las estrictas medidas de seguridad de la empresa pública de transportes, se tuvo que cerrar el túnel para su reparación.

Horas después de la publicación de esta crónica, fuentes oficiales de OHL afirmaron a Público que "el cierre de la estación de Sol es necesario ya que Metro de Madrid ha pedido la prolongación de la obra de refuerzo del túnel hasta la proximidad de la misma". “Se trata de una actuación regular dentro de los trabajos que se están realizando, coordinados con Metro de Madrid y respetando los márgenes necesarios de seguridad ferroviaria”, añadieron, en una escueta declaración.

"El proyecto Canalejas está actuando de la manera más ágil posible y minimizando perjuicios para ciudadanos y para Metro de Madrid", agregaron, "y existe una relación cordial y de cooperación con Metro que se sustancia en un servicio alternativo de transporte en superficie”.

Ninguna información sobre lo que pasa bajo tierra

El mutismo de la constructora sobre la evolución de las obras de reparación del daño causado es elocuente, al menos en lo que respecta a las preguntas de este periodista. "No tenemos nada que decir al respecto, y cuando tengamos algo que decir le llamaremos", han contestado fuentes oficiales de OHL. La compañía incluso remite a Metro de Madrid para los detalles de la obra, a pesar de que la reparación corre a cargo de ella misma.

Así pues, la empresa, causante de estos daños, sigue extendiendo su manto de opacidad sobre qué es lo que realmente ha sucedido bajo tierra, mientras los usuarios del metro siguen sufriendo la línea 2 amputada en el mismo corazón de la ciudad.

La obra de Canalejas ha estado rodeada de polémica casi desde sus inicios, cuando se desvelaron los planes para la "recuperación" de la manzana en forma de hotel de lujo y zona de ocio, todo un pelotazo para sus promotores.

Se trata de varios inmuebles que eran propiedad del Banco Santander, para cuya obra se legisló a medida y supuso la destrucción parcial del patrimonio de esos importantes edificios bancarios, así como daños a obras de arte circundantes e incluso una peligrosa fuga de gas.

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