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Madrid Madrid Central cierra 2019 con los "mejores resultados de la década" en calidad del aire pese al "efecto Almeida"

Así lo refleja el balance anual elaborado por Ecologistas en Acción. La organización, además, ha interpuesto un recurso contencioso administrativo contra la decisión del Ayuntamiento de reducir el perímetro de la zona de bajas emisiones.

Señales en el asfalto que indican una zona afectada por Madrid Central. Ayuntamiento de Madrid

ALEJANDRO TENA

El primer año de Madrid Central se ha cerrado con los mejores datos de calidad del aire de la última década y con reducciones históricas de dióxido de nitrógeno (NO2), el gas por el que la capital española tiene abierto un procedimiento europeo de infracción. Así lo refleja el balance anual elaborado por Ecologistas en Acción sobre los datos oficiales de las estaciones que miden la contaminación de la ciudad.

Tan sólo dos estaciones, Plaza Elíptica y Escuelas Aguirre, superan el valor límite anual –40 µg de CO2 por metro cúbico (µg/m3)–. Un dato revelador si se tiene en cuenta que el promedio de las estaciones incumplidoras durante la última década era de once estaciones al año.

Plaza Elíptica, además, ha sido la única que ha superado el valor límite horario, es decir, el número de horas que se superan los 200 µg/m3. En el cómputo general, el número total de horas superado también es el más bajo de la década, con un total de 96 horas. Un número muy inferior a las más de 500 horas superadas en años anteriores.

La estación de la Plaza del Carmen, la única dentro del perímetro de Madrid Central, queda por debajo del límite legal por primera vez en su historia, con 36 µg/m3. Además, los datos desmienten el denominado efecto frontera de la zona de bajas emisiones, que, según las denuncias de los detractores de la medida anticontaminación, se iba a producir un aumento de las emisiones en los aledaños de Madrid Central. "Hay más bien un efecto contagio", opina Juan Bárcena, portavoz de Ecologistas en Acción, que señala como el promedio de las estaciones periféricas han reducido sus emisiones de NO2, aunque de una forma menos intensa.

Por otra parte, la estación de Madrid Central recogió durante seis meses valores históricos mínimos. Los mejores datos se dieron en abril, mayo y junio, mientras que en el siguiente semestre hay un cierto repunte de las emisiones. "Esto entra dentro del efecto Almeida [José Luis Martínez-Almeida]", ironiza Bárcena, quien señala un incremento del 52 por ciento entre julio y septiembre que coincide con los intentos del alcalde de desmantelar la zona de bajas emisiones. Este aumento veraniego "sólo ha pasado en 2019 y sólo se ha dado en la estación del Carmen", agrega, poniendo el foco en los efectos negativos que han tenido las medidas del Consistorio conservador en la calidad del aire de la capital.

"La evidencia es que Madrid Central funciona y reduce la contaminación. El Plan A, aunque está sin desarrollar, está ayudando a reducir la contaminación, a pesar de la actuación de Almeida y Borja Carabante como responsable de Medio Ambiente", argumenta Paco Segura, coordinador estatal de Ecologistas en Acción, que ha anunciado que este jueves la organización ha interpuesto un recurso contencioso administrativo contra la decisión del Ayuntamiento de reducir el perímetro de la zona de bajas emisiones.

Los datos anuales del primer año de vida de Madrid Central reflejan el valor de las medidas que restringen el tráfico para reducir la contaminación de las ciudades. Sin embargo, el Consistorio dirigido por PP y Ciudadanos ha establecido una oposición frontal contra la zona de bajas emisiones que, a ojos del ecologismo, podría "lastrar la medida en 2020". 

Desde que PP y Cs llegaron al poder han tratado de revertir Madrid Central por todos los medios. Desde una moratoria al sistema de multas que fue anulada por los Tribunales, hasta el desmantelamiento de los carriles bici, pasando por el anuncio de Madrid 360, el nuevo plan contaminación de Martínez-Almeida que levanta algunas de las restricciones del Plan A aprobado por el anterior Gobierno de Manuela Carmena. Para los ecologistas, estos vaivenes han "confundido" a la ciudadanía durante el último semestre, lo que explica la diferencia en los niveles de NO2 del aire respecto a los primeros meses de 2019, cuando Madrid Central acababa de empezar a andar.

Partículas en suspensión y ozono

Por lo que se refiere a otras sustancias contaminantes como las denominadas partículas en suspensión, los datos de 2019 también son positivos, ya que "ninguna estación superó el límite legal". No obstante, las estaciones de Escuelas Aguirre y Urbanización Embajada superaron los valores de PM10 recomendados por la Organización Mundial para la Salud (OMS) de 20 µg/m3.

En cuanto al ozono troposférico, los niveles de contaminación son similares a los de años anteriores, "puesto que seis de las catorce estaciones que lo miden superaron el valor límite legal –120 µg/m3 durante ocho horas)", según valoran desde la organización ecologista.