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Maltrato animal Condenado a un año y medio de cárcel el dueño de la 'Finca de los Horrores' por maltrato a 55 perros

La sentencia también inhabilita al cazador Roberto Gonzalez Gálvez para el ejercicio de cualquier profesión, oficio o comercio que tenga relación con la tenencia o cuidado de animales domésticos por tiempo de 4 años y seis meses.

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Uno de los perros rescatados de la 'Finca de los Horrores'. - EL REFUGIO

La Audiencia Provincial de Madrid ha ratificado la condena de un año y seis meses de prisión, que dictó el Juzgado de lo Penal número 3 de Móstoles, al cazador Roberto Gonzalez Gálvez por maltratar a 55 perros, alguno de ellos hasta la muerte. La condena le inhabilita también para el ejercicio de cualquier profesión, oficio o comercio que tenga relación con la tenencia, el cuidado, custodia o compraventa de animales domésticos por tiempo de 4 años y seis meses.

Se impone la pena máxima por la gravedad de los hechos, en atención al gran número de animales afectados y existir allí dos animales más muertos y en estado de descomposición. Gonzalez Gálvez, propietario de 55 perros en la llamada 'Finca de los Horrores' en Villa del Prado, con antecedentes penales no computables, utilizaba dichos perros como rehalas para el ejercicio de la caza en monterías.

Fue detenido por la Guardia Civil de Villa del Prado el 25 de agosto de 2014, acusado por un delito de maltrato animal. Además el 4 de mayo de 2015 a petición de la protectora El Refugio se tomaron la medidas cautelares del cierre de la finca y la inhabilitación del acusado para la tenencia de animales.

Según la sentencia, el detenido mantuvo a 55 personas de diversas razas, sexo y edad en una parcela sita en el camino de Almorox de la localidad de Villa del Prado "en condiciones de absoluto abandono, con falta de atención a sus necesidades fisiológicas y sanitarias, tales como alimentación adecuada, abrevado frecuente y asistencia sanitaria, de suerte que, a causa de esta situación, en la inspección llevada a cabo por la Guardia Civil y el veterinario Rafael Tomé, observaron que todas las jaulas o habitáculos presentaban un estado de abandono y falta de higiene evidenciado por el acumulo de heces, orines y pelo".

La temperatura en el momento de la inspección era de 35-36 grados. El lugar presentaba un olor nauseabundo, lleno de basura, escombros, heces y restos óseos de distintas especies. Cuatro ejemplares presentaban heridas infectadas de diversa consideración, con míasis (gusaneras), sin que presentaran signos de un intento de tratamiento o cura.

Según abunda el fallo judicial, la mayoría de los animales presentaban síntomas de desnutrición y deshidratación severa. Parte de los perros estaban a pleno sol sin ventilación adecuada, sin agua y sin comida. Dos hembras, aparentemente preñadas, y otras varias presentaban hipertrofias mamarias. Varios de los cachorros y adultos presentaban mutilaciones de orejas y rabos.

En los habitáculos techados se encontraban hacinados de seis a siete animales de entre 20 y 30 kilos de peso por jaula. En los habitáculos de la parte trasera, sin techo, al sol y sin agua, había un perro en cada uno, atado a la pared con una cadena de aproximadamente un metro como mucho, sentados sobre sus propias heces con heridas debidas al apoyo continuado sobre el hormigón.

En la zona central se hallaban numerosos cachorros de dos a tres meses de edad, hiperparasitados, tanto interna como externamente, con la única sombra de un tablero y sin agua. En un lateral había dos jaulas con tres perras, sin agua. A causa del estado del suelo y los tablones, presentan lesiones podales por astillas y dermatitis interdigitales por falta de higiene.

Todos los ejemplares sin excepción estaban plagados de garrapatas. Uno de ellos, cruzado de mastín, se hallaba completamente famélico y deshidratado, no pudiendo tenerse en pie; fue trasladado a los servicios veterinarios urgentemente. Dos canes fueron trasladados a clínicas veterinarias con síntomas de hipertermia severa. Dos de los perros estaban muertos en la parte exterior de la valla en avanzado estado de descomposición, continúa describiendo la sentencia.

Otra perra presentaba claros síntomas de deshidratación y una condición corporal por debajo de su peso muy significativa. También presentaba diarreas con sangre, ganglios retrofaríngeos infartados e infección en ambos conductos auditivos, además de unas pésimas condiciones higiénico-sanitarias en general. "Murió el 17 de septiembre de 2014, a causa de un fallo multiorgánico debido al proceso infeccioso e inflamatorio que padecía, derivado de su estado de dejadez y absoluto abandono en el que se encontraba en el momento de su recogida", incide la sentencia. Como novedad, el fallo judicial acredita la figura de un delito continuado. Por lo tanto, el acusado es autor material y directo de un delito consumado y continuado, siendo la primera vez que una sentencia de este tipo se hace pública.

Desde El Refugio, asociación que se personó como acusación, celebran la sentencia y aplauden la "tendencia de los jueces a condenar con prisión el maltrato animal", ha declarado Nacho Paunero, presidente de la organización. "Creemos que la cárcel es el lugar en el que deben acabar todos aquellos que maltraten animales", añade en un comunicado El Refugio, que busca hogar para Balea, una perra superviviente de la 'Finca de los Horrores'.

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