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Medio Ambiente España reconoce por primera vez sus zonas afectadas por contaminación radiactiva 

Son seis áreas que deberían formar parte de un inventario que nunca se hizo, y que ahora han sido reconocidas por el Consejo de Seguridad Nuclear en una nota informativa a la prensa. No están declaradas oficialmente.

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La balsa de fosfoyesos de Huelva, una de las áreas radiactivas señaladas por le CSN. EFE

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha admitido, a través de un comunicado de prensa, la existencia de seis zonas en España donde los suelos presentan radiactividad derivada de la actividad humana en el pasado. La mayoría son conocidas, como la pedanía de Palomares o el área de río Tinto en Huelva, pero pese a la relevancia de los casos jamás han sido declarados oficialmente como terrenos contaminados.

“En este momento no existe ningún terreno declarado como contaminado, por la ausencia de regulación específica sobre terrenos contaminados radiológicamente”, explica el organismo encargado de supervisar la seguridad nuclear y la protección radiológica en España.

En realidad, la modificación en 2008 del Reglamento sobre Instalaciones Nucleares y Radiactivas incluyó la necesidad de redactar un inventario de terrenos radiológicamente contaminados para su posterior estudio, algo que el CSN no acordó hasta dos años más tarde, en 2010, pero que nunca se hizo. Al no estar reconocidas y declaradas oficialmente como tal, en muchos casos han permanecido en un limbo legal.

El CSN justifica en su comunicado que, a pesar de ello, “ha tenido conocimiento” de estas zonas radiactivas, en las que “ha venido actuando caso por caso, cuando ha sido necesario, en función de su riesgo o impacto radiológico potencial, de forma que se garantice la protección radiológica de la población y del medio ambiente”.

No obstante, entre las zonas señaladas por el organismo se incluyen ocho zanjas en las márgenes del canal del Jarama que nunca habían sido señaladas públicamente hasta que el diario El País desveló su existencia hace unas semanas. Esta zona, colindante con varios municipios de Madrid y Toledo, se contaminó tras el escape radiactivo en el Centro Nacional de Energía Nuclear de Madrid sucedido en 1970, durante los intentos de la dictadura franquista de conseguir una bomba nuclear, y han permanecido ocultos para la población desde entonces.

Tanto Ecologistas en Acción como la organización Jarama Vivo han calificado este silencio como “un riesgo inasumible”.

“Tal y como reconocen informes del Consejo de Seguridad Nuclear realizados en estos enterramientos, debían haber contado con vigilancia, control y señalización. Sin embargo, esto nunca se ha producido. Una mera inspección visual de los enterramientos deja patente la proximidad y el fácil acceso a los mismos”, señalan en un comunicado.

Además de la pedanía de Palomares (40 hectáreas con presencia de plutonio y americio), y las ocho zanjas del Jarama, el CSN incluye también en su listado las Marismas de Mendaña, en el estuario de río Tinto, (un terreno de 1.600 metros cuadrados conocido como CRI-9 con presencia de cesio); la balsa de fosfoyesos de Huelva ( 1.200 haectáreas con presencia de radio); el paraje de El Hondón, en Cartagena (con unos depósitos de lodos de fosfatos en 108 hectáreas con presencia de uranio); y el embalse del río Ebro en la localidad de Flix, donde había unos lodos de fosfatos con presencia de uranio que ya han sido retirados.

“Se estima que no existe riesgo radiológico significativo” en ninguna de estas seis áreas, señala el CSN, que también cita antiguas explotaciones de uranio donde habría que considerar la presencia de material radiactivo.

“La aprobación de la reglamentación” —que se encuentra en tramitación por parte del Minsterio de Transición Ecológica— “facilitará la puesta en marcha de las actuaciones pertinentes y necesarias para la declaración de los terrenos afectados por contaminación radiactiva y, en su caso, la determinación de las acciones de limpieza o restricciones de uso, o bien la declaración de libre uso”, zanja el organismo.