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Migraciones en Canarias Repunta la llegada de migrantes a Canarias en medio del bloqueo y los problemas en los campamentos del Gobierno

Hasta el 15 marzo han llegado más de 2.500 personas, más del doble que en el mismo periodo de 2020. Los fallecidos aumentan a 28 en menos de tres meses mientras aumenta el número de migrantes sin hogar en las calles de las islas.

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Una persona migrantes, a bordo de una embarcación de Salvamento Marítimo en el muelle de Arguineguín (Gran Canaria) el 9 de marzo. Ángel Medina G. / EFE

Aunque se haya instalado una sensación de aparente calma, la llamada crisis migratoria de Canarias nunca terminó de irse, a pesar de que la afluencia actual de pateras dista mucho de la que se vivió durante la segunda mitad de 2020, cuando arribaron a las islas unas 20.000 personas en un periodo de tiempo muy corto, desbordando el limitado sistema de acogida del archipiélago.

La tendencia durante los primeros meses de 2021 es la misma que la del año pasado, incluso con cifras más abultadas. Una situación que no augura nada bueno teniendo en cuenta las dificultades y problemas que está generando el bloqueo de miles de personas que llegaron hace meses, con brotes de xenofobia que, en ocasiones, se han saldado con agresiones.

A ello se suman las malas condiciones y episodios de tensión y violencia que se viven en varios de los campamentos que improvisó el Ministerio de Inclusión Migraciones y Seguridad Social para alojar a las más de 7.000 personas que durante 2020 fueron derivadas a los hoteles que la pandemia había dejado vacíos de turistas. Y también hay que señalar los cientos de personas expulsadas de estos centros o que, motu proprio, prefieren vivir en la calle por temor a una expulsión o para intentar alcanzar la Península por sus propios medios y continuar su ruta migratoria hacia el norte de Europa.

Según los datos del Ministerio del Interior, hasta el pasado 15 de marzo fueron rescatadas 2.580 personas, más del doble que en el mismo periodo del año pasado, cuando habían logrado alcanzar las islas 1.219; unas cifras que ya obligaron a visitar la zona a los ministros del Interior y de Inclusión. Febrero parecía haber dado un respiro, con apenas 160 personas rescatadas, muy lejos de las más de mil que hubo en enero. Pero la primera quincena de marzo vuelve repuntar con 239 personas, a las que hay que sumar las 52 rescatadas el pasado martes —entre ellas, nueve menores hospitalizados y otros ocupantes en mal estado de salud— y las 36 localizadas el miércoles.

El drama no cesa y en apenas dos meses y medio ya se cuentan 28 víctimas mortales, la última, el cadáver que los migrantes rescatados en la última embarcación arrojaron por la borda al no resistir las duras condiciones de la ruta migratoria más peligrosa hacia Europa. Según Cruz Roja, entre el 5% y el 8% de las personas que lo intentan pierden la vida.

"Nos hemos reforzado, pero es imposible hacer una previsión ahora mismo"

"Nos hemos reforzado, pero es imposible hacer una previsión ahora mismo", apunta Íñigo Vila, director de la Unidad de Emergencia de Cruz Roja, que recuerda que la mejora de las condiciones climatológicas de la primavera suele venir acompañadas de un aumento de embarcaciones que salen de la costa atlántica africana. "Todo va a depender de la frecuencia con la que lleguen. Tenemos capacidad de atención en puerto, pero el resto de los actores que intervienen han de tener capacidad de absorción de toda la gente que vamos atendiendo", subraya.

Un problema, el de la falta de espacios de acogida y las escasas derivaciones de migrantes hacia la Península, que el año pasado hizo saltar las costuras del sistema de recepción y dejó lamentables situaciones de vulneración de derechos, como el hacinamiento en el muelle de Arguinenguín.

La ciudad de Dajla, en los territorios saharauis ocupados por Marruecos, sigue siendo el principal trampolín para las pateras y los marroquíes siguen siendo mayoría entre los rescatados, aunque en lo que va de año, la población subsahariana representa el 42% de los que llegan, según Cruz Roja. Para CEAR Canarias también destaca un aumento en el porcentaje de mujeres. Si en 2020 eran un 5% aproximadamente, en estos dos meses y medio de 2021 el porcentaje se eleva hasta el 12%, y también ha un ligero repunte de menores, acompañados o solos, lo que puede obligar a buscar nuevos modelos de alojamiento temporal adecuados a estos perfiles.

El Gobierno ahora cruza los dedos para que sus visitas oficiales y acuerdos con los países de origen y tránsito den resultado y para que el refuerzo del control de las costas africanas cierre el paso de las pateras, mientras continúa con las devoluciones de ciudadanos marroquíes a razón de unas 80 por semana.

La crisis permanece

Pero los ecos de esta crisis que dista mucho de haberse resuelto siguen resonando a distintos niveles. El más visible para los canarios, apunta Juan Carlos Lorenzo, coordinador territorial de CEAR Canarias, es el aumento del sinhogarismo de muchos de los migrantes. "Esta situación está tensionando los servicios municipales y la labor de las organizaciones sociales y ha normalizado un nuevo perfil de vulnerabilidad, el del migrante en situación irregular que vive en la calle", sostiene. Por eso insiste en que "el Gobierno debe dejar de utilizar las islas como centro de retención de personas".

Varios de los 41 inmigrantes que anoche pasaron la noche por fuera del Hotel Concordia del Puerto de la Cruz (Tenerife). Ramón de la Rocha / EFE

La noche del martes, 41 senegaleses durmieron en la calle, a las puertas del hotel del Puerto de la Cruz (Tenerife) en el que estaba alojados. Según aseguraron, tienen documentos que acreditan su minoría de edad, por o que se negaron a ser trasladados al campamento de Las Canteras, en la localidad de La Laguna, según la plataforma de voluntarios que les ha proporcionado comida y ropa de abrigo.

La misma red de voluntarios acude a diario a los alrededores de otro campamento, el de Las Canteras, también en La Laguna. Con casi 1.300 personas alojadas, la escasez y mala calidad de la comida genera cada día largas colas, tensión y peleas de las que muchos migrantes han huido para instalarse en los bosques cercanos. Los voluntarios, organizados en una plataforma de apoyo, les dan atención sanitaria, alimentación e incluso clases de español. Una vez más, la sociedad suple las carencias de la Administración.

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