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La Moraleja Alcobendas pobreza La realidad que se esconde en Alcobendas tras el lujo de La Moraleja: pobreza y colas del hambre

Pocas ciudades de España tienen los contrastes de esta localidad madrileña. De puertas para afuera, Alcobendas es sinónimo de bienestar, prosperidad y pujanza económica. Figura todos los años entre los municipios más ricos del país y tiene el código postal con mejor renta de toda la península. Sin embargo, a metros de las urbanizaciones de lujo hay cada vez más vecinos empobrecidos que necesitan asistencia para subsistir. Radiografía de la Alcobendas que no se ve.

Una cola de vecinos para hacerse con alimentos este año en Alcobendas.
Una cola de vecinos para hacerse con alimentos este año en Alcobendas. Red Vecinal AlcoSanse

Dos ciudades en una. Elena Calderón García (25 años) repite esa frase para definir a Alcobendas, el lugar donde vive desde pequeña. Habla de un pueblo obrero, empobrecido y precarizado; y de urbanizaciones ricas en las que sus vecinos viven en una "burbuja". Su pequeño estudio sociológico tiene el respaldo de la calle: reside en uno de los barrios privilegiados, pero recorre la Alcobendas profunda como voluntaria de una asociación vecinal que intenta saciar las necesidades que muy pocos ven.

Elena pone dos ejemplos para ilustrar el hambre que esconde su ciudad. Cuenta que puso un cartel con su teléfono en la puerta de su piso pidiendo alimentos y contando el trabajo solidario de la Red de Apoyo Vecinal AlcoSanse, un colectivo creado en el comienzo de la pandemia por una veintena de militantes sociales. "Me conoce todo el mundo, pero nadie me llamó. No recibí ni una sola llamada de mis vecinos", dice entre frustrada e indignada.

También cuenta que, en abril, cuando realizaron la primera entrega de alimentos, se formó una "larguísima cola del hambre". Estuvieron repartiendo bolsas desde las cuatro de la tarde hasta las doce de la noche, hasta que se fue el último vecino. Esa cola del hambre -dice Elena- quedó "totalmente invisibilizada". Ningún periodista, ninguna cámara de televisión, ningún fotógrafo se acercó para retratar la desesperación de esos vecinos. "Es como si nadie quisiese romper la imagen de municipio rico", reflexiona.

Quince kilómetros separan a Alcobendas de Madrid. Tiene 117.618 habitantes -datos oficiales del último padrón (2019)- distribuidos en tres grandes barrios. El 38,91% de la población vive en el distrito Centro (casco histórico); el 39,8%, en el distrito Norte, y el 13.91%, en el distrito Urbanizaciones, el de más alto poder adquisitivo del municipio.

La riqueza concentrada de este último distrito posiciona a Alcobendas como el cuarto municipio más rico del país entre un listado de ocho mil, según el último informe de IRPF de la Agencia Tributaria. Como si fuera poco, esta ciudad tiene el código postal más próspero de toda España: La Moraleja, con una renta neta anual media de 116.104 euros, muy por encima de los ingresos de las otras áreas del municipio. En Valdelasfuentes, por ejemplo, la cifra cae a 25.932 euros.

El monto es bastante obsceno en la comparación con los ingresos de muchas familias que viven en el casco histórico. El Atlas de distribución de renta de los hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE) revela que muchas calles del distrito Centro tienen sueldos que no superan los 10.000 euros.

La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) cuenta con la única base de datos en España que proporciona información sobre la desigualdad y concentración de la distribución de la renta personal en los municipios españoles con más de 5.000 habitantes. Alcobendas está entre las diez ciudades más desiguales de la península: el 1% de sus contribuyentes acumula el 27% de la renta de toda la localidad.

La Plataforma SanseAlcobendas preparando los repartos. Plataforma SanseAlcobendas

El índice Gini se usa para medir las diferencias de ingresos en una población determinada, ya sea un país, una región o una ciudad. Sus valores oscilan entre el 1, la máxima igualdad (la misma renta para todos los ciudadanos); y el 100, máxima desigualdad (un solo ciudadano concentra toda la riqueza). Según esta base de datos, Alcobendas es el municipio de España con mayor índice de desigualdad interna, con un valor de 63,72.

El concejal en la localidad Eduardo Andradas (Podemos) aclara que Alcobendas no siempre fue una ciudad desigual. "El contraste es producto del laboratorio cosmopolita y neoliberal que se hizo en la ciudad desde la década de los 90. Se enterró la Alcobendas social, la Alcobendas de las décadas de los 60, 70 y 80", plantea. Hasta esta conversión, agrega, la ciudad tuvo un "carácter popular" arraigado en su polígono industrial. "Una política urbanística muy concentrada y una política fiscal muy laxa fueron los principales cimientos de estas décadas tan desiguales", afirma. E ironiza: "Milton Friedman [uno de los padres del neoliberalismo] viviría contento en Alcobendas".

Para este concejal, "la Alcobendas de las urbanizaciones no siente como parte a la otra Alcobendas, ni tampoco la padece". El otro problema -dice- es que "el modelo neoliberal ha generado una pérdida de la conciencia social de la Alcobendas trabajadora". Recuerda que en las elecciones de 1979, los partidos de izquierda sumaron el 74% de todos los votos, un porcentaje que mutó con el paso de los años.

El Partido Popular, en la figura de Ignacio García de Vinuesa, administró el Ayuntamiento de forma ininterrumpida desde 2007 a 2019. El PSOE necesitó una alianza con Ciudadanos en las últimas elecciones para destronar a la derecha. El pacto se selló tras acordar una alcaldía repartida: los socialistas gobiernan hasta el 2021 y los naranjas lo harán en los últimos dos años de mandato.

Sobre el hambre de algunos vecinos, Andradas explica que hoy "el déficit alimentario se está cubriendo, en parte, gracias al trabajo de las organizaciones civiles. Nadie se ha quedado sin comer, pero las necesidades están a la vista".

La Red de Apoyo Vecinal AlcoSanse ayudó entre marzo y septiembre a 900 familias de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes, municipio vecino. El auxilio de este colectivo mermó en los últimos dos meses ante la falta de donaciones. "Los vecinos nos siguen contactando, la situación social sigue siendo muy preocupante", señala Elena.

Sonia Andre integra la Plataforma Sanse-Alcobendas, la otra organización civil que nació en medio de la pandemia con el objetivo de "ayudar y visibilizar". En estos meses, han aliviado la situación de más de 150 familias a través de repartos de alimentos a domicilio. "No quisimos hacer colas del hambre, creemos que dignifica menos. En septiembre dejamos de hacer los repartos. El Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes prometió una despensa municipal y el de Alcobendas unos bonos sociales. Pero nada se concretó", se queja.

Las autoridades: "Si no pueden pagar un alquiler, que se vayan a otros municipios"

Sonia también retrotrae la línea del tiempo. Dice que Alcobendas fue "pionera en los servicios sociales de la comunidad de Madrid" durante la década de los 80. La desinversión en las ayudas se debe, a su juicio, a un "espejismo de ciudad". "Se apuntó únicamente a seducir a las grandes empresas a radicarse. El problema es que estas empresas no han dado trabajo local y han encarecido el coste de vida, los alquileres y los servicios", sostiene.

Cuenta que en las reuniones que ha mantenido con las autoridades de ambos municipios, Alcobendas y San Sebastián de los Reyes, aparece una frase repetida cuando se ponen sobre la mesa los dolores de cabeza que a muchos vecinos les genera este alto costo de vida: "Si no pueden pagar un alquiler, que se vayan a otros municipios".

"Nos hemos creído que vivimos en municipios ricos, nos hemos creído que no hay hambre, que no hay pobreza. La realidad está invisibilizada", resume sobre los contrastes sociales en estas dos ciudades del norte de Madrid.

Los números oficiales

El Ayuntamiento de Alcobendas admite que la demanda social creció de forma exponencial por la pandemia. El impacto está reflejado en las estadísticas internas. En 2019, en el periodo que va de marzo a noviembre, fueron atendidas en los servicios sociales 6.090 personas, agrupadas en 3.379 familias. Este año, en el mismo lapso, las cifras crecieron a 8.658 (un aumento del 42,17%) y 4.296 (un aumento del 27,14%), respectivamente.

Un cuarto de los expedientes familiares pertenece a hogares que acudieron a los servicios sociales por primera vez en la vida. Se tramitaron 1.101 solicitudes de familias que nunca habían necesitado contención estatal, un incremento del 25,11% respecto al 2019.

Así y todo, los datos oficiales confirman lo que remarcan las organizaciones sociales que recorren las calles de la ciudad: que las necesidades no son nuevas, que exceden a la pandemia, y que las peticiones de ayudas crecen año a año. Servicios sociales atendió en 2019 a un 17% más de personas nuevas que en 2018, llegando asistir a el 6,87% de la población total del municipio.

La concejala de Familias, Protección Social y Mayores, Inmaculada Puyalto (Ciudadanos), señala que el presupuesto para emergencia social se ha duplicado en este 2020 con una inversión de 1.088.916 euros. Asegura que el Ayuntamiento contrató a cuatro auxiliares administrativos y a cinco trabajadores sociales, un "dato significativo" para los lentos plazos de contratación de recursos humanos en las administraciones públicas.

Puyalto afirma que se han prestado ayudas económicas para "la cobertura de necesidades básicas de subsistencia, para el pago de alojamientos y para equipamientos básicos de las viviendas". Además, en estos meses, la administración local se hizo cargo del pago de los sepelios de siete vecinos sin recursos, la total cobertura de alojamiento de diez personas sin hogar y la alimentación (comida y cena) de 60 ciudadanos en situación de grave exclusión social.

La concejala niega que la emergencia social esté invisibilizada, como denuncian las organizaciones no gubernamentales. Dice que los efectos de una pandemia son "terriblemente visibles" y que es muy consciente que "detrás de cada dato hay una persona o una familia sufriendo".

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