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La mujer en la industria de la publicidad: acoso, sexismo y ninguneo

Profesionales de distintas agencias denuncian la pervivencia de una cultura machista que no solo las relega profesionalmente sino que además tolera o minimiza situaciones de acoso flagrante.

Acoso laboral
Una mujer en un ambiente de trabajo masculinizado. 123RF

"Cada vez que teníamos una reunión de Zoom en la empresa, comenzaban los comentarios denigrantes en el chat. Comentarios dirigidos en su amplia mayoría contra las mujeres, aunque en alguna ocasión también hacia algún compañero gay". "Lo descubrí por casualidad en la herramienta de comunicación interna de la compañía (Slack) y estuve vigilando lo que ponían durante un par de semanas, sacando pantallazos de las conversaciones". "Era un chat abierto formado por 16 hombres, casi todos creativos, y de distintos niveles profesionales, incluidos directivos". En él se vertían "comentarios racistas y sexistas hacia compañeras. Mensajes de odio, hechos desde una situación de superioridad". "En un momento en que empezaron a hablar de mí, llamándome ‘zorra’, que ‘no para de tragar’, ‘mira que gorda’… no pude más y decidí denunciarlo ante mis superiores".

Así comienza el relato de Paty Bonetto, directora de arte senior en el mundo de la publicidad. Los hechos ocurrieron en abril de 2020, en pleno confinamiento, pero sólo lo hizo público en sus redes sociales hace unos días, cuando vio el desprecio con el que dos hombres hablaban sobre las mujeres en la gala de los Goya en una retransmisión de TVE. "Necesitaba contar que esto pasa también en la industria de la publicidad, que no son hechos aislados y que muchas mujeres lo sufrimos, pero que no debería seguir pasando", explica a Público. En aquel momento trabajaba en una de las grandes de la publicidad en nuestro país, PS21. La empresa sostiene que atajó el problema y lo solucionó "en un plazo de 24 horas", pero tanto Bonetto como otras compañeras abandonaron la empresa en los meses posteriores por sentir que no solo no se había penalizado a los culpables, sino que incluso se las culpabilizó a ellas. "No nos sentimos amparadas. Al final se dio la vuelta a la tortilla y un grupo de mujeres pasamos de ser insultadas, a convertirnos en el problema", relata otra de las involucradas.

El relato de Bonetto coincide con el de muchas otras profesionales del sector. A lo largo de las últimas semanas Público ha hablado con una decena de mujeres relacionadas con diversas empresas de la industria de la publicidad que describen un entorno laboral marcado por el machismo, el acoso y el ninguneo sistemático de las mujeres. "¿Por qué la regla es de color azul? Porque la publicidad la controlan hombres", responde a la pregunta retórica que ella misma lanza Irene Fernández, una creativa que actualmente trabaja en la agencia Tango.

"Cuando saltas al mundo laboral te das una hostia: todos tus jefes son hombres y tus compañeros de arriba, también"

"La creatividad está muy marcada por hombres", explica. "En la universidad la mayoría éramos chicas. Había algún chico, pero el 70% éramos mujeres. Cuando saltas al mundo laboral te das una hostia: todos tus jefes son hombres y tus compañeros de arriba, también". Esta desproporción en el reparto de poder, explica esta creativa, no sólo tiene serias repercusiones sobre las mujeres en las empresas, sino también en la publicidad y en el imaginario social que construye la publicidad. "La mayoría de las campañas son lideradas por hombres, incluso las que tienen que ver con temas de mujeres o feminismo. Así que lo de que la regla siga siendo azul tiene un explicación muy clara: responde a la forma que tienen de ver a las mujeres, a las madres…  que está cargada de estereotipos". 

Según el I Estudio de la Población Publicitaria Española, elaborado por la APG (Account Planning Group) y El Club de Creativos en 2019, el sector es casi paritario: un 52% de hombres y un 48% de mujeres. Sin embargo, el 76% de la dirección general está ocupada por hombres y en el caso de los departamentos creativos, esta diferencia se agudiza y solo el 14% son directoras creativas.

"El machismo está tan instaurado e interiorizado que tanto las que lo sufrimos como los y las que lo ejercen, en muchas ocasiones no nos damos cuenta. Que no te asignen un cliente tradicionalmente masculino porque eres una chica, que te interrumpan en las reuniones, que te den explicaciones sobre tu área de especialización, que por ser mujer te exijan más, son ejemplos cotidianos que se siguen produciendo y que demuestran que aún nos queda mucho por hacer", afirman desde #másMujeresCreativas, una plataforma colaborativa e independiente nacida de la unión de más de 1000 profesionales que promueve un cambio real en el sector publicitario.

Un mundo de silencio

Bonetto es de las pocas que han dado la cara dentro de una industria en la que casi nadie quiere aparecer en la foto o dar su nombre por temor a no volver a trabajar nunca más. Se cumpla o no, esta es una de las amenazas más habituales que reciben las profesionales que se atreven a denunciar situaciones de acoso o discriminación flagrante. A lo largo de los últimos días, este diario ha recabado testimonios de una decena de mujeres ligadas al mundo de la publicidad que trabajan en distintas empresas, pero prácticamente ninguna ha querido que su nombre saliera a la luz. Ni siguiera detalles que pudieran conducir a su identificación.

"No quiero dar mi nombre porque no soy tan valiente. Siempre nos han metido miedo con que el sector de la publicidad es muy pequeño y que nos pueden hacer la vida imposible", explica una de las entrevistadas.

"Si alguien sabe que he abierto la boca, no es que me jodan la vida para trabajar en publicidad, sino en cualquier sector mínimamente relacionado"

"Es un mundo cerrado. Súper endogámico", afirma otra de las mujeres consultadas para este reportaje. "Enseguida todo se sabe. Si alguien sabe que he dicho, que he abierto la boca… no es que me jodan la vida para trabajar en publicidad, sino en cualquier sector mínimamente relacionado. Tratan con todas las grandes marcas. En este sector el trabajador está desprotegido y si eres mujer, mucho más".

"No deja de ser un tema tabú. Tanto para las empresas como para las personas trabajadoras, porque no hay formación. Porque las empresas no se han preocupado nunca en formar en este sentido y esa desinformación lo que provoca es temor. Que una empresa en el área de la comunicación salga diciendo que ha tenido un caso de acoso sexual es lo peor que les puede pasar, por esa falta de conocimiento. Acoso sexual las mujeres sufrimos siempre. Y si es por razón de sexo, más", afirma Vanesa Barco, secretaria Igualdad de FESMC UGT.

Varias mujeres narraron a Público la sucesión de hechos y la indefensión que sintieron hace un año en PS21. En un primer momento se pidió a los hombres del chat que se disculparan, cosa que hicieron públicamente y algunos a nivel personal. Pero no ocurrió nada más durante varios días. Poco después, una ilustración animada creada por una creativa contaba lo ocurrido en redes sociales, sin mencionar el nombre de la empresa ni dar detalles. "Entonces la cosa cambió. Las malas éramos nosotras que habíamos difamado a la empresa. Desde la dirección se nos acusó de haber roto la confianza de la compañía y a un amplio grupo de mujeres se nos preguntó cómo pensábamos recuperar la confianza de los creativos para que quisieran volver a trabajar con nosotras. De pronto éramos nosotras las que habíamos generado una brecha de confianza”, relata una de las afectadas.

Diversas mujeres consultadas afirman que la empresa no movió ficha durante varios días y que sólo cuando comenzaron a pedir explicaciones la dirección afirmó que dos de los creativos más activos en el chat (de los 16 que participaron) se habían ofrecido a dejar de trabajar y percibir el sueldo durante dos meses. Ninguna de las entrevistadas sabe a ciencia cierta si dichas medidas se llegaron a aplicar. En los siguientes meses, media docena de mujeres abandonaron la empresa. "Asqueada, busqué trabajo y me fui. No quería trabajar en una empresa en que me trataran como si fuera menos que nada", explica una de las entrevistadas.

Desde PS21 afirman a Público que son una empresa "inclusiva y comprometida con el talento y la igualdad de oportunidades". Que hace un año, tras una "serie de comentarios reprobables en un chat que creían privado, la empresa actuó en menos de 24 horas". Que se reunieron con los implicados y se decidió que los responsables pidieran perdón, primero individualmente y luego frente a toda la compañía. Explican que se creó un grupo de trabajo paritario para analizar la situación y que en las semanas siguientes se suspendió de empleo y sueldo a los máximos responsables. "A día de hoy tenemos un código ético y un protocolo de actuación para evitar cualquier situación punible y los responsables han sido apartados de la compañía".

Sin embargo, este periódico pudo constatar hace unos días que al menos dos de los empleados señalados como los más activos en el grupo de chat seguían figurando en la página web de la compañía. Sus nombres y fotografías fueron retirados recientemente de dicha página, coincidiendo con la reactivación de este caso motivada por los comentarios en redes sociales y el interés mostrado por este diario.

La ley de Igualdad de 2007 recomendaba a las empresas contar con un protocolo frente al acoso, pero no las obligaba a que éste fuera negociado con los representantes de los trabajadores. Desde octubre pasado, con la aprobación del decreto 901/2020, todas las empresas están obligadas a tener un protocolo de acoso sexual y por razón de sexo en el plazo de un año y que éste sea negociado con los trabajadores. No solo eso, sino que debe ser ampliamente conocido y difundido entre la plantilla y, además, tener formación en género y acoso sexual.

Según Barco, si la empresa no toma las medidas necesarias para prevenir y atajar los casos de acoso, "al final lo que hace es consentirlos, por lo que las mujeres que lo sufren se convierten en dobles víctimas: por las personas que te han acosado y por tu empresa que lo está consintiendo".

Un ambiente machista que penaliza la conciliación

Todas las entrevistadas han resaltado la persistencia de un machismo terrible en la industria que se materializa en multitud de aspectos: desde la dificultad de subir en la escala de toma de decisiones hasta el tratamiento displicente que suelen recibir en reuniones o los horarios imposibles para cualquier tipo de conciliación. "Es un trabajo que engancha cuando eres joven pero que ves que no hay ninguna salida cuando tienes otras necesidades", afirma otra de las entrevistadas.

"Yo reduje mi jornada en una hora para ser capaz de hacer mi horario normal. Es decir, para poder irme a las seis de la tarde"

Ella fue despedida al poco de comenzar el confinamiento, "al igual que casi todas las que nos habíamos cogido una reducción de jornada por hijos". Explica que en una industria que se pone en marcha a las nueve de la mañana y que se prolonga hasta las 9, 10 o incluso las 12 de la noche, conciliar es imposible. "Yo reduje mi jornada en una hora para ser capaz de hacer mi horario normal. Es decir, para poder irme a las seis de la tarde", explica. 

"Cuando nació mi hija era directora de cuentas con cuatro personas trabajando para mi. Cuando me quedé embarazada pusieron a un chico para que llevara mi cuenta. Ahí empezó el castigo: humillaciones delante de mis compañeros y me volví una apestada. Todo el mundo dejó de hablarme por miedo", afirma. 

"A mi vuelta de la baja de maternidad no tenía nada que hacer. Me dejaron sin equipo ni funciones"

"A mi vuelta de la baja de maternidad no tenía nada que hacer. Me dejaron sin equipo ni funciones. A otra que cogió jornada reducida le hicieron lo mismo. Con el discurso que la culpa es tuya porque no te quedas fuera de horario, no traes negocio… Te llegas a creer que eres mala profesional, que no vales. Pierdes la confianza en ti misma", relata una de las consultadas. "Es un mundo en el que está bien visto decir que te vas antes porque vas a una cena o un a concierto, pero muy mal visto si te vas antes porque el niño tiene una extraescolar o está enfermo. Está muy mal vista una baja por maternidad, pero no que sea porque te has roto una pierna esquiando y tienes que estar dos meses de baja", añade. 

"El de la publicidad es un sector creado por y para hombres. La desigualdad más aguda se encuentra en los departamentos creativos, donde las mujeres siempre han sido minoría. Desde que empieza, una creativa se enfrenta a una carrera de obstáculos, que se convierten en un círculo vicioso. Empieza con la falta de referentes, ya que los grandes creativos son mayoritariamente hombres y apenas hay mujeres en las que reflejarse. Si aún así opta por seguir con su carrera como creativa llegará a un sector creado por y para los hombres, con horarios infinitos, donde la conciliación es imposible", afirman desde #másMujeresCreativas.

"Esta situación de una mujer en un mundo de hombres suele trasladarse en una falta de confianza y en muchos casos, también en una brecha salarial de un 15 % y del 18% en los puestos directivos. Esto ha sido tradicionalmente así, en los últimos años hemos vivido cambios sutiles, el número de directoras creativas ejecutivas y generales ha crecido y empezamos a tener referentes, pero la pandemia y la crisis generada por el covid puede poner la igualdad en un segundo plano", añaden.

El colectivo considera por ello que en necesario favorecer la conciliación y racionalizar los horarios como primera medida para que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades.

"¿Donde están las mujeres de 45 años de esta industria? Desaparecen. Ya no están en las agencias. Son tres o cuatro que a las que siempre ponen de ejemplo, pero la mayoría tienen que irse", concluye una de las entrevistadas.

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