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Nacimientos Ourense y Lugo, epicentro del invierno demográfico español

Los últimos datos del Instituto Galego de Estadística reflejan una caída de más de 30.000 habitantes desde el 2000. Su saldo vegetativo es el más negativo de España y los expertos piden reacciones para paliar la despoblación. Ourense y Lugo se llevan los peores números.

Una aldea gallega. PIXABAY

El vacío demográfico es uno de los problemas más graves en Galicia. En 20 años la comunidad perdió 30.157 habitantes según el Instituto Galego de Estadística (IGE). Actualmente, existen hasta 118 ayuntamientos con menos de 2.000 personas en las provincias de Lugo y Ourense. El saldo vegetativo es el más negativo de España, según datos del INE, y ante esto los expertos piden reacciones políticas eficaces para evitar un invierno demográfico.

El crecimiento natural está cifrado en -8.426 personas durante el primer semestre de 2019. Por consecuencia, los datos sitúan ya a la población gallega por debajo de los 2,7 millones de habitantes. Carlos Ferrás, profesor de Xeografía Humana en la Universidade de Santiago (USC) y director del Grupo de Investigación SocioTerritorial en Galicia, explica que parte del problema radica en que la inmigración no compensa la caída y que es “insuficiente” para mantener un incremento en la demografía, a diferencia de lo que ocurre en el resto de España.

Los peores números pertenecen a las provincias de Ourense y Lugo, con los concellos más despoblados. Ourense cuenta con 69 ayuntamientos por debajo de los 2.000 habitantes y Lugo, con 29. En uno de ellos, el municipio de Ourol, el 50% de la población supera los 65 años. Su alcalde, el socialista José Luis Pajón, explica que el problema reside en la diferencia entre la elevada tasa de mortalidad y la escasa natalidad.

Panjón sostiene que, aunque partan propuestas desde el gobierno local, es la Administración Autonómica y la Administración General del Estado quienes tienen que establecer medidas “concretas y contundentes”. Solicita ayudas para que se asienten en la zona matrimonios jóvenes y especialmente, apurar los procesos y que el Ejecutivo autonómico “no ponga tantas trabas burocráticas, porque para cualquier iniciativa en el rural siempre ponen un montón de inconvenientes”. “Hay que agilizarlo de otra manera para que la gente se anime a vivir aquí”, añade el edil.

Escasa conciencia social

En Ourense destacan las asociaciones de Portas Abertas de Vilardevós o el Centro de Desenvolvemento Rural O Viso, que asistieron a las manifestaciones de la España vaciada. Ambas promueven el desarrollo de recursos y la habitabilidad de las zonas llevando a cabo programas de integración y actividades de tipo social y medioambiental. En la última concentración de diciembre, O Viso fue la única organización representante del movimiento por la defensa del rural gallego. Su coordinadora, Carmen Bohórquez, cuenta que es inexplicable que esto ocurra cuando “la mitad de los núcleos de población rurales están en la comunidad”.

Además, Bohórquez insiste en que apenas se percibe conciencia social acerca del tema, a diferencia de otros movimientos. A través de los programas de la asociación, han conseguido que varias familias se desplacen hasta las aldeas, pero reconoce que es “un proceso lento” y que hay que tener en cuenta la situación económica. Muchos propietarios ponen a disposición sus casas, ya sea para vender o alquilar, y facilitar así la repoblación del núcleo rural.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desarrollado una plataforma de transferencia científica para luchar contra la despoblación en el sureste de Galicia, la zona occidental de Asturias y la zona de montaña del norte de León. Carmen Martínez, la coordinadora del proyecto, cuenta que ha reunido a 16 grupos de investigación “muy variopintos” y diferentes entre sí, desde equipos agrarios hasta robóticos, manejo de materiales o reutilización de residuos, ya que algunos núcleos son difíciles de acceder, pero tienen recursos que no se utilizan.

Aunque se promuevan este tipo iniciativas para frenar la despoblación, el profesor de la USC explica que “Galicia continuará perdiendo habitantes” si no se produce una reacción general al respecto, tanto en temas de política migratoria como en el incremento de la natalidad. Reconoce que se han producido avances importantes y que la demografía está en la agenda política y en los medios de comunicación, pero, en lo que respecta al Ejecutivo autonómico, “las medidas son insuficientes”, teniendo en cuenta que el crecimiento natural lleva siendo negativo desde hace más de 30 años. Cree que se necesitan más políticas centradas en el crecimiento económico para retener así a los jóvenes cualificados que salen de Galicia en busca de un futuro mejor.

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