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El neonazi que mató a Aitor Zabaleta sigue sin indemnizar a la familia

Este sábado se cumplen dos décadas del crimen contra el aficionado de la Real Sociedad, apuñalado por Ricardo Guerra Cuadrado fuera del Vicente Calderón. Una manifestación recorrerá Donostia para recordar este caso.

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Acto de homenaje a Aitor Zabaleta, seguidor de la Real Sociedad. / EFE.

Es el grito que estremece. Que pone los pelos de punta. Que a más de uno, aunque pasen los años, le sigue haciendo llorar. De tristeza. De rabia. De dolor. "Aitor, Aitor, Aitor Zabaleta", corea la afición de la Real Sociedad. Este fin de semana, miles de gargantas volverán a recordar a aquel joven donostiarra que un 8 de diciembre de 1998 fue asesinado por un neonazi fuera del campo del Atlético de Madrid. Dos décadas más tarde, la piel se sigue erizando cuando retumba su recuerdo.

Aitor tenía 28 años y una vida por delante. Hasta que apareció él, Ricardo Guerra Cuadrado, con una navaja de nueve centímetros. Su objetivo: "cazar" vascos, según la terminología nazi. Guerra formaba parte de Bastión, un grupo ultraderechista que utilizaba el fútbol como excusa para hacer gala del odio y la violencia. Por eso la navaja. Por eso el terrible final de Zabaleta.

El día que mataron a Aitor pasaron cosas inconcebibles. Por ejemplo, un policía municipal les señaló a los aficionados de la Real —entre los que se encontraba la víctima— que podían ir a un bar próximo al campo del Atlético de Madrid donde era de sobra conocido que pululaban nazis. Allí fueron insultados y luego, a unos cien metros del Vicente Calderón, Guerra apuñaló al joven guipuzcoano. O le "cazó", en lenguaje nazi.

"Llevamos 20 años recordándolo, y lo vamos a seguir haciendo", dice a Público Eduardo González, portavoz de Sare Antifaxista (Red Antifascista) e integrante de la plataforma Aitor Bizirik, creada expresamente para organizar una serie de actos en ocasión del vigésimo asesinato de este crimen. Es el combate por la memoria. Es la lucha contra el olvido de un episodio que puso sobre la mesa un asunto no siempre recordado: la violencia neonazi.

Cuando mató a Aitor, Guerra Cuadrado disfrutaba de un permiso penitenciario. Algún tiempo antes había sido condenado por apuñalar a otro joven fuera de una discoteca. No llegó a matarle, así que en el otoño de 1998 ya estaba en tercer grado. Por entonces se encontraba recluido en el centro de inserción social Victoria Kent. Hoy está en el Josefina Aldecoa de Navalcarnero.

En mayo pasado, El Confidencial Digital publicó que había sido visto en los alrededores del nuevo campo del Atlético de Madrid. Según ha podido confirmar Público, a día de hoy vuelve a estar en tercer grado, por lo que puede hacer uso de esos permisos. Por el caso de Aitor Zabaleta fue condenado a 17 años de prisión, aunque posteriormente el tribunal realizó una "refundición de condena" debido a que tenía otras causas pendientes. En 2012 fue sorprendido mientras intentaba meter un kilo y medio de hachís cuando regresaba de un permiso penitenciario.

A punto de salir

Fuentes judiciales indicaron a Público que su fecha de extinción de condena está fijada para 2023, aunque no se descarta que pueda recuperar la libertad antes. Lo hará, eso sí, sin haber cumplido con la indemnización que debía pagar a la familia y la novia de Aitor, tal como dictaminó la Audiencia de Madrid. De acuerdo a la resolución judicial, el neonazi tendría que haber abonado 20 millones de pesetas a los padres de la víctima y otros 10 millones a su novia, aquella joven que le sujetó después de ser apuñado y a quien Zabaleta, mientras se desangraba, llegó a decir: "Vero, me estoy muriendo".

Mientras, en Donostia mantienen vivo el recuerdo de la víctima. Desde septiembre pasado, el fondo sur del remodelado campo de la Real Sociedad se llama oficialmente Aitor Zabaleta. “Eso ya no lo podrá quitar nadie”, dice González a este periódico mientras apura los últimos preparativos de la manifestación que este domingo a las 16.30 horas saldrá desde el Boulevard y llegará hasta la puerta de la grada que lleva su nombre, donde tendrá lugar un breve acto junto al monumento levantado en su memoria. Luego, la Real Sociedad se enfrentará al Valladolid. El recuerdo de Aitor volverá a estar entonces en la garganta de la afición.

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