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Ómicron desata la alarma aunque no hay evidencias contundentes de su mayor peligrosidad

Los expertos consultados por 'Público' abogan por la prudencia, pero ninguno pone entre las prioridades cancelar vuelos, cerrar fronteras o señalar a otros países.

Imagen de unas jeringuillas frente a una pantalla donde se puede leer ómicron.
Imagen de unas jeringuillas frente a una pantalla donde se puede leer ómicron. REUTERS/Dado Ruvic

La toma de decisiones desde el desconocimiento. La alarma sobre ómicron se ha trasladado con más precocidad que cualquier dato que ayude a combatir esta variante del coronavirus, de la que solo se tienen indicios y ninguna consolidación científica. Que Occidente se blinde y abandone a su suerte al resto del mundo no se parece a la cooperación internacional que desde el principio de la pandemia se anunció como imprescindible para solucionar esta crisis sanitaria.

Por el momento, no hay ninguna certeza desde las organizaciones internacionales con las que se pueda concluir si la cepa ómicron es más o menos contagiosa que la variante Delta, principal mutación del coronavirus. Tampoco se sabe nada sobre su peligrosidad o su resistencia a las vacunas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió un comunicado este domingo y fue contundente en su incertidumbre: "Todavía no está claro si ómicron es más transmisible en comparación con otras variantes". Pero desde la ausencia de datos ya se han tomado medidas preventivas

La única certeza la desveló Ursula von der Leyen en rueda de prensa este lunes. La presidenta de la Comisión Europea recordó que en el último contrato de la Unión Europea firmado con Pfizer, la empresa con la que se han comprometido 1.800 millones de dosis futuras, la compañía se comprometía a adaptar su vacuna en menos de 100 días si alguna variante resultaba resistente a la fórmula actual. Además, ha llamado a la cautela y ha desvelado que serán necesarias al menos dos o tres semanas de estudio por parte de los expertos para sacar conclusiones en torno a la nueva cepa. 

¿Se ha precipitado el mundo ante ómicron?

En un contexto en el que las navidades están cerca y con un considerable aumento de contagios por toda Europa, la nueva variante ha asustado a los países ricos, que no han dudado en cancelar vuelos con el sur de África e incluso clausurar fronteras a turistas. Ninguno de los expertos consultados por Público valora estas medidas como prioritarias, útiles o eficaces. 

Joan Caylá, investigador sobre la vigilancia y prevención de enfermedades infecciosas, considera que la forma de señalar a estos países puede traer consecuencias negativas: "No es positivo suspender los vuelos, porque países que en el futuro detecten variantes podrían evitar notificarlas para evitar problemas. No se entiende una limitación tan fuerte como anular todos los vuelos; sí habría que controlarlos con test PCR antes de salir o al llegar, cuarentenas... Pero no así", asegura el experto. 

Fernando Moraga-Llop, vicepresidente de la Sociedad Española de Vacunología, tampoco prioriza entre las medidas a tomar el cierre de fronteras o el aislamiento a los países que han detectado la cepa: "La preocupación se basa en el número de mutaciones —más de 50 respecto a la de Wuhan— que tiene esta variante, pero todo esto necesita confirmación científica. Un exceso de precaución en una pandemia no está de más, pero haber suspendido vuelos y el cierre de fronteras de forma descoordinada no es la manera. Que cada uno vaya por su lado no está bien, pueden darse situaciones injustas", arguye. 

Además, los conocedores de la materia dan por hecho que el virus ya circula por Europa, porque es prácticamente imposible adelantarse a la covid. "Si está en Portugal y en Francia, España no va a ser una isla", aseguraba el vacunólogo al respecto horas antes de confirmarse el primer caso de la variante ómicron en España

Fernando González Candelas, catedrático en Genética, pone el foco en que esta urgencia a cerrar fronteras no existió cuando aparecieron nuevas variantes en países europeos. "Ni con Alfa, ni Delta pasó. Se han puesto restricciones como si ya conociéramos mucho cuando en realidad conocemos poco. Se han anticipado en tomar estas decisiones, no se escapa a nadie que los países afectados no son de nuestro entorno y es más fácil ponerse estrictos con medidas a rajatabla cuando han afectado a otros países. La reacción, en muchos niveles, parece prematura y desaforada. No tenemos datos aún y la información que se difunde desde Sudáfrica es que no es una infección mucho más grave que las que ya conocemos". 

"Vacunar, vacunar y vacunar"

Sin embargo, el campo científico sí que vio venir la aparición de mutaciones peligrosasEl coronavirus seguirá mutando hasta que la vacuna esté extendida en todo el mundo, por lo que la prioridad es llevar la vacuna a todos los rincones del mundo. Es lo único que frenará las mutaciones. 

"Si no vacunamos a todo el mundo, ningún país por altas coberturas que tenga, se podrá ver libre de una nueva variante"

"Si no vacunamos a todo el mundo, ningún país por altas coberturas que tenga, se podrá ver libre de una nueva variante", asevera el vacunólogo Moraga-Llop. 

Caylá, por su parte, también se muestra contundente en este aspecto: "Desde el momento que tenemos cientos de miles de personas donde se replica el virus y no hay vacunas es darle una oportunidad para que mute. Deberíamos conseguir que los pobres accedan a las vacunas, porque el virus hay que controlarlo muy bien y las vacunas pueden contribuir a esto", declara. 

Inmaculada Roldán, cardióloga del Grupo Trombosis de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y activista por el acceso a los medicamentos y vacunas en las regiones más pobres, es una de las voces más críticas en torno a la forma de actuar de Europa: "Es una negligencia médica y una inmoralidad no vacunar a todo el mundo, porque sabemos que el virus aprende a protegerse. Dejar que se transmita libremente hace que se vuelva más solvente e infeccioso. La única solución de la pandemia es que se vacune a todo el mundo y se aumente la producción de las vacunas. El resto es una negligencia".

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