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Oso Goiat Aragón pide la deportación de un oso depredador y que Francia y Catalunya paguen sus daños

Se trata del oso Goiat, un macho joven de origen esloveno cuya intensa actividad depredadora está soliviantando a los ganaderos del Pirineo. Las Cortes autonómicas han aprobado una resolución del PP con el apoyo de C’s y Vox ante la abstención del cuatripartito y de IU mientras la Subdelegación del Gobierno en Huesca impone multas de 2.000 euros. 

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La actividad depredadora del oso Goiat está soliviantando los ánimos de los ganaderos de ambos lados del Pirineo. /PIROSLIFE

Las Cortes de Aragón han acordado este martes en un bizantino debate instar al Gobierno autonómico a pedir la deportación del oso Goiat, un macho joven de origen esloveno cuya intensa actividad depredadora está soliviantando a los ganaderos del Pirineo y tensando las relaciones de los gobiernos de Aragón y Navarra con los de Francia y Catalunya, y a reclamar a estos dos últimos (e incluso a la UE) que asuman los gastos que el animal ha causado en sus correrías por el Pirineo. 

La Comisión de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente respaldaba así la postura del consejero del ramo, Joaquín Olona, aunque con un rocambolesco guión en el que la resolución salía adelante sin el apoyo de ningún miembro del cuatripartito (PSOE, Podemos, Cha y Par), que se abstuvieron, como IU, y sí con los votos de la oposición de centro derecha, ya que Ciudadanos y Vox sumaban los suyos a los del PP, que era quien había propuesto esas medidas.

La proposición no de ley insta al Gobierno autonómico a "poner en marcha el protocolo para la disuasión y retirada del oso Goiat del Pirineo aragonés" y a "exigir las indemnizaciones o compensaciones correspondientes a las administraciones responsables" de su presencia. Y, también, a "poner todos los medios disponibles" para censar los ejemplares de plantígrado y de lobo que hay en la comunidad y a informar "a través de una página web de la situación exacta del oso Goiat". 

La actividad del oso está tensando las relaciones de los gobiernos de Aragón y Navarra con los de Francia y Catalunya

Este último punto fue expresamente rechazado por los portavoces de IU, Álvaro Sanz; Cha, Joaquín Palacín, y Podemos, Nacho Escartín. "No se puede poner al oso en el punto de mira" y "en el disparadero" ni "fomentar el furtivismo", señalaron los dos primeros, mientras el tercero matizaba como la web de Francia ofrece los datos de localización de solo cuatro de los 40 ejemplares adultos de la cordillera con al menos un día de retraso para evitar cacerías. 

La referencia a las indemnizaciones resulta chocante en una comunidad cuyo gobierno ha sido uno de los pocos con osos y/o lobos en su territorio que no ha pedido a la UE ayudas económicas para financiar su reintroducción y paliar sus daños. 

Las correrías del Goiat

Goiat lleva tres años en la cordillera, a la que llegó dentro del programa de reintroducción de esta especie iniciado en 1996 por la Generalitat catalana y por Francia con financiación del programa Life de la UE. 

Solo entre abril, tras la hibernación, y julio de este año se le atribuyen quince ataques a ganado ovino, bovino y equino en el Valle de Arán. Desde entonces a Goiat se le imputan al menos uno a terneros, otro a corderos y tres a colmenas en la comarca oscense del Sobrarbe, según explica Joaquín Solanilla, secretario de la organización agraria Uaga en esa provincia, que apunta que la cifra sería en realidad mayor, aunque la dificultad de identificar qué oso realiza cada ataque hace imposible contrastar ese dato. 

Escartín ratificó esos datos con un matiz: los ataques atribuidos a osos en esa comarca desde que Goiat llegó a ella en julio ascienden a 16, por lo que sostuvo que "no hay motivos técnicos para tomar medidas sobre él".

Consenso en la ausencia de una solución indefinida

En cualquier caso, el debate dejó claras varios puntos de confluencia de la mayoría de los grupos parlamentarios en relación con la reintroducción de los grandes carnívoros como el oso y, sin nombrarlo, el lobo: la comunidad no participó en el plan de reintroducción, aunque nadie cuestiona la recuperación de las especies amenazadas, y el ganadero no debe ser el pagano de su regreso a los montes, si bien la presencia del plantígrado no es el único, ni siquiera el principal, de los problemas que amenazan la continuidad de la ganadería extensiva en el Pirineo. 

El lobo, que no ha sido objeto de reintroducción artificial, cuenta con algunas manadas estables en el Pirineo catalán y con algunos ejemplares solitarios en zonas como Los Monegros, mientras que en el caso del oso, dos décadas después de iniciar el programa, que termina en unos meses, el número de animales censados en la cordillera va camino de superar el medio centenar tras el nacimiento de diez nuevos cachorros la pasada primavera.  

A partir de ahí, y dejando al margen las apelaciones a la calma porque la consejería del ramo "está trabajando", nadie pone sobre la mesa una solución definida para garantizar la convivencia entre esos animales y la ganadería.  

En ese escenario, y tratándose de un tema conflictivo en la comunidad a 26 días de unas elecciones, las diferencias en los posicionamientos fueron nítidas. Para Antonio Romero, del PP, la ausencia de esas soluciones y la oposición a la extracción por parte de Francia, Catalunya y la UE a la "se está haciendo insostenible" para los ganaderos del Pirineo; mientras Marta Fernández, de Vox, agitaba "los estragos en la ganadería"; Esther Peirat, del Par hablaba de la necesidad de "reubicar el oso del Pirineo a zonas en las que no sea conflictivo", y Ramiro Domínguez, de Ciudadanos, señalaba que "es un tema de desasosiego" que provoca intranquilidad en la montaña mientras "aquí estamos cuatro analfabetos dando lecciones a gente que sabe", como "politiquillos", sobre “un problema de difícil solución”. 

El diputado oscense del PP Antonio Romero defendió la propuesta de resolución para deportar a Goiat. / CORTES DE ARAGÓN

Sanz, por el contrario, abogaba por "seguir trabajando por la recuperación de las especies amenazadas" al tiempo que calificaba de "dislate" la resolución, mientras Palacín apostaba por "buscar soluciones para garantizar la convivencia con la ganadería" ya que "el oso va a estar ahí, nunca ha dejado de haberlos en el Pirineo", y Escartín apuntaba que “el oso no puede ser el origen de todos los males del mundo rural".  

"Coincido en que es un problema de difícil solución", remataba Silvia Gimeno, del PSOE, que calificaba a Goiat como "un animal reiteradamente depredador" y mostraba el "apoyo indiscutible" de su grupo a la reintroducción del oso.

Ley Mordaza en las protestas por el oso

Las consecuencias de esa hiperactividad depredadora de Goiat en la ganadería extensiva fue uno de los principales argumentos de las protestas que ganaderos de Aragón, Catalunya y Navarra y de la región francesa del Ariège comenzaron a realizar este verano a partir de la concentración convocada en Aínsa (Huesca) el pasado 22 de agosto, en la que el rechazo a la reintroducción del oso se hizo extensivo a la del lobo

Los daños en la ganadería de Goiat fue uno de los principales argumentos de las protestas de ganaderos de Aragón, Catalunya y Navarra

Esas manifestaciones llegaron unas semanas después de que el coche en el que viajaba el consejero Olona fuera rodeado y zarandeado por ganaderos ‘armados’ con cencerros durante una visita a Bielsa, en el Pirineo. La Subdelegación del Gobierno en Huesca ha impuesto sendas multas de la Ley Mordaza de 2.000 euros cada una (reducibles a la mitad por pronto pago), a cinco de los participantes en esa protesta con pancartas y campanos. "Tres de ellos no hicieron más que tocar las esquilas", señala Solanilla. 

Uaga, partidaria de la extracción de los osos conflictivos y que estudia denunciar a la Generalitat, al tiempo que busca fórmulas para incluir a Francia en la demanda, por los daños causados por los plantigrados en el Pirineo oscense, no acaba de tener claro que la resolución aprobada por las Cortes pueda llegar a ser efectiva. 

Según el protocolo oficial, “antes de la extracción va la fase de reeducación, que incluye situaciones como dar de comer al oso una oveja con un producto que le resulte repulsivo, para que las aborrezca, o que los forestales lo sigan y, cuando va a atacar al ganado, le disparen proyectiles de caucho o lo asusten con pirotecnia”, explica Solanilla, consciente de que ese capítulo, caso de comenzar, tendría una fecha de finalización más que incierta.

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