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Partes médicos de 2013 ya informaron del maltrato a los menores del centro de acogida de Vigo

Los menores aseguran que pasaban días heridos sin que los responsables del centro, concertado con la Xunta y gestionado por las Hermanas de la Caridad, les proporcionaran atención médica ni farmacológica

Imagen de la fachada del Hogar de San José de las Hermanas de la Caridad de Vigo. /GOOGLE

JUAN OLIVER

VIGO.- Cuando su padre lo fue a buscar al Hogar San José, en Vigo, Andrés tenía dos dientes rotos. Le contó que hacía cuatro días se había caído de una encimera de la cocina del centro y se había golpeado la cara contra el suelo. Lo llevó a Urgencias, donde le diagnosticaron traumatismo dental con rotura de los dos incisivos superiores.

Andrés tenía entonces ocho años, y le dijo a su padre que ni las monjas ni los educadores le habían prestado atención ni lo habían llevado al médico, y que tampoco le habían proporcionado analgésicos para superar el dolor. Éste aún le duraba cuando acudió al Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (CHUV), según figura en el parte del facultativo que lo atendió.

Tal y como consta en la documentación a la que ha tenido acceso Público, algunos de los menores de la Casa de Caridad-Hogar de San José, cuyos internos han denunciado ante un psicólogo forense numerosos episodios de malos tratos físicos y psíquicos, insultos, coacciones, vejaciones, insinuaciones sexuales y humillaciones de todo tipo, tampoco recibían atención sanitaria cuando sufrían heridas traumáticas, algunas de las cuales, según ellos, eran fruto precisamente de esos malos tratos.

Parte médico del maltrato en 2013.

El pequeño Andrés se rompió o le rompieron los dientes hace casi tres años, el 30 de noviembre del 2013. Por entonces, el padre ya tenía sospechas de que a sus hijos los maltrataban en la institución, gestionada por religiosas de la orden de las Hijas de la Caridad y concertada con la Xunta, cuya Consellería de Política Social envía allí a menores tutelados por la Administración autonómica que se encuentran en riesgo o en situación de desamparo. El padre, que aún guarda una foto de la malherida boca del niño, acudió ese día a la policía nada más salir del hospital y presentó una denuncia. Pero no sirvió de nada.

Sólo dos días después, el mismo progenitor volvió al mismo hospital con su hija de seis años, tras visitarla en el centro y después de que la niña le contara que le dolía el tobillo izquierdo porque el día anterior se había caído jugando en el interior de las instalaciones. No recibió atención alguna en el Hogar San José, ni se le alivió el dolor hasta que en el CHUV le recetaron los antiinflamatorios que precisaba. El padre preguntó a una monja por qué no habían proporcionado atención médica a su hija, ni atendido a sus quejas, y ésta le contestó que “no debía decirles cómo hacer las cosas”. Así figura, textualmente, en la denuncia presentada en comisaria el 1 de diciembre del 2013, y que tampoco sirvió de nada.

Sólo seis días después, el padre tuvo que acudir de nuevo al CHUV con otros de sus hijos, donde lo exploraron y le encontraron un hematoma en el pie derecho y otra herida junto al pezón izquierdo. El chico, de 13 años asegura que el primero se lo produjo él mismo pateando un árbol tras una discusión con miembros personal del Hogar. Pero afirma que la segunda se la produjeron aquellos, pellizcándolo y agarrándolo con violencia del pecho. “El niño refiere temor a ser castigado en el centro”, reza el informe de entrada en Urgencias. El parte de alta también lo advierte: “Hipótesis diagnóstica: Contusión en pie derecho. Presunta agresión en centro de menores”. Nadie evitó, sin embargo, que el chico fuera obligado a regresar al Hogar San José. Su padre también guarda fotografías de esas lesiones.

El mismo año en que se produjeron los hechos narrados, el padre de los chicos grabo un vídeo con su móvil instando a sus hijos a que le contaran lo que había sucedido en otra ocasión. Se reproduce aquí, con las caras de los niños sombreadas para proteger su intimidad. Y también lo transcribimos. La hermana de seis años cuenta lo que le ha pasado a su hermano de ocho: “No quiso hacer la caligrafía, y después se enfadó y Sor lo tiró al suelo y le puso las manos en la boca”.

En el testimonio que dejaron también grabado seis adolescentes del mismo centro –tres chicos y tres chicas- en la sesión que mantuvieron hace varias semanas con un psicólogo forense, relatan episodios similares con varios alumnos. Incluso alguno aún más grave. Como la agresión de un monitor a un menor al que dio un empujón en la cara que le hizo golpearse la cabeza contra una pared.

En el vídeo, que obra en poder de la Fiscalía de Menores de Vigo y que este diario ha decidido no hacer público para garantizar la intimidad y la seguridad de los menores, los chicos también relatan provocaciones violentas por parte de los monitores, que, en su versión, se comportan como matones ofreciendo pelea a los más mayores, y cuentan la ansiedad que les provoca la situación que han vivido y dicen seguir vivendo.

Prueba de ello es otro parte de médico de otro menor, de doce años, que fue encontrado por su padre en septiembre del 2014 tras haber huido del centro: “Paciente de doce años que acude por dolor en tobillo derecho tras torcedura del pie al escaparse del centro en el que está interno. El padre refiere que lo encontró con una crisis de ansiedad y que se ha escapado en repetidas ocasiones porque en el centro en el que está interno las monjas no lo tratan adecuadamente. Refiere haber avisado a la policía del caso en cuanto tuvo conocimiento de la fuga y que acudirá a la comisaría en cuanto sea dado de alta por este servicio para denunciar el caso y entregar al menor”. Fue hace más de dos años. Pero, como en el caso de Andrés (el nombre es ficticio, su historia es real) tampoco sirvió de nada.

La diputada autonómica de En Marea Paula Vázquez Verao, reitera la petición de que la Consellería de Política Social “dé cuenta de la investigación abierta” por las denuncias en la Casa de Caridad de Vigo-Hogar San José, y anuncia que su formación pedirá visitar los centros sociales de menores de la comunidad sobre los que han recibido quejas.

Además, añade que se reclamará a la Xunta que apueste por “un sistema público de acogimiento residencial de menores frente a los conciertos con entidades privadas, máxime cuando se trata de entidades religiosas que imponen a esos menores su criterio confesional”.

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