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Perros en el albergue municipal Personas sin hogar podrán dormir acompañadas de sus perros en el albergue municipal de Zaragoza

La medida aprobada por el pleno del consistorio en 2014 se ha puesto en marcha gracias a un detallado procedimiento que permitirá a los perros de los usuarios del albergue municipal acceder junto a sus dueños. Además, también se ha puesto en marcha el protocolo especial para la campaña del frío.

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Luisa Broto junto a Pedro Santisteve, alcalde de Zaragoza | EFE

La vicealcaldesa y consejera municipal de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Zaragoza, Luisa Broto, ha anunciado la puesta en marcha de un nuevo protocolo para que las personas usuarias del albergue municipal puedan acceder con sus perros.

Este centro municipal no admitía la entrada de animales de compañía, lo que obligaba a algunas personas usuarias a desprenderse de sus mascotas o quedarse en la calle si deseaban optar a los servicios que este recurso municipal ofrece.

Este protocolo quiere dar respuesta a la evidencia probada de que el vinculo afectivo que las personas sin hogar establecen con sus animales de compañía ayuda a su mejorar sus itinerarios de inserción. Según ha explicado Broto, "facilitar la entrada a aquellas personas usuarias que comparten su vida con un animal supone darles acceso a los servicios más básicos de la red de Derechos Sociales y posibilitar una intervención psico-social".

Durante los últimos meses, trabajadoras sociales, personal de limpieza y operarios, técnicos socioculturales, oficiales, Policía local y la dirección del centro han recibido formación sobre prevención y comunicación no verbal con animales. Una perra de color blanco y dos años de edad, llamada Carmen, ha sido el primer can en pisar las instalaciones de este centro durante una primera recreación del protocolo a seguir.

El protocolo establece que los trabajadores del albergue no entrarán en contacto con el animal, que en todo momento y hasta la entrada en la habitación deberá ir con la correa puesta. Asimismo, tampoco podrán acceder a las instalaciones perros catalogadas como razas peligrosas ni que superen los 20 kilos.

Un procedimiento claro y sencillo

Cuando llegue una persona acompañada por una mascota al albergue, tendrá que acudir a una clínica veterinaria ubicada a escasos metros del edificio para que allí procedan a la lectura del chip del animal y revisen su estado. En la clínica se realizará el tratamiento antiparasitario adecuado y cuando esté listo se emitirá un informe diciendo que el perro está apto para alojarse.

El albergue ha reservado una habitación que será utilizada exclusivamente por usuarios y sus canes para llevar a cabo esta nueva medida. Cuando los usuarios se encuentren utilizando los servicios de admisión, información, duchas, ropero, comedor o con el trabajador social, el animal tendrá que permanecer en cheniles (jaulas) ubicados en el exterior. Si la persona sin hogar es mujer y su mascota cumple con todos los requisitos señalados, se derivará a la usuaria a una pensión conveniada.

Además, como se hacía hasta ahora, también se podrán solicitar los cuidados de la Protectora de animales mientras dura la estancia en las dependencias del albergue y en el caso de que el Albergue estuviera completo, se les ofertará alojamiento fuera del centro.

Con esta acción el Ayuntamiento de Zaragoza cumple con la moción aprobada por amplia mayoría y sin votos en contra en el Pleno del Ayuntamiento de Zaragoza el 31 de enero de 2014 que autorizaba la entrada de transeúntes con sus animales en el albergue de la ciudad, a iniciativa de IU en colaboración con Vegan Hope y Pacma.

Protocolo especial por el frío

El Ayuntamiento de Zaragoza ha activado el pasado 30 de noviembre el protocolo de emergencias por frío en el albergue municipal. Esta medida se mantendrá de forma ininterrumpida hasta final de marzo, salvo que se produzcan cambios notables en las temperaturas y la climatología que aconsejen adelantar o retrasar esta fecha.

Con la activación de este protocolo el albergue garantiza que nadie que solicite alojamientos y carezca de recursos dormirá al raso este invierno y que lo harán en condiciones de dignidad y de no saturación. Para ello, a las 110 camas del Albergue se añaden 66 camas más en otros espacios alternativos. En el caso de que la demanda superase estas cifras, el Ayuntamiento buscará otras opciones como convenios con hostales.

El alojamiento para las personas que no tienen ningún recurso será ininterrumpido y quienes cuenten con ingresos mensuales que superen los 450 euros podrán alojarse durante diez días al mes.

En momentos concretos en los que las previsiones anuncien cero grados o menos, o si coincidan otras circunstancias agravantes como intensas lluvias o vientos, se activará el dispositivo excepcional. Todas las personas que lo soliciten tendrán permitido el acceso sin limitación temporal en este caso. El alojamiento de emergencia conlleva, además de espacio para pernoctar, derecho a bebida caliente, galletas y bocadillos y desayuno, comida y cena.

Debido a las condiciones meteorológicas, el año pasado el protocolo se activó el 15 de noviembre y estuvo activo hasta el 1 de abril de 2018. Un total de 381 personas diferentes utilizaron en alguna ocasión el alojamiento por el protocolo de frío este invierno y la estancia media por persona en espacios de emergencia fue de 13 noches.

Casi dos de cada tres personas que han utilizado los espacios de emergencia por frío en el invierno 2017/2018 tenían entre 36 y 55 años (214 personas, 56,9% del total de usuarios), y más de uno de cada 5 tienen 56 años o más (92 personas, 24,5% del total). El 92% fueron hombres.

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