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Pobreza en España La salida de la crisis que nunca llega: el 55,3% de los españoles tiene alguna dificultad para llegar a fin de mes

El informe 'Estado de la Pobreza 2019' presentado en el Senado por la 'Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social' radiografía una sociedad española que nueve años después sigue curando sus heridas de la crisis de 2008, con la próxima recesión económica a la vista. 

bolsillos vacíos. Foto: Pexels

público/agencias

La anunciada salida de la crisis sigue sin llegar al bolsillos del 55,3% de los españoles, que llegan a final de mes con la calculadora en mano y sin margen para imprevistos, ajustando sus gastos al máximo y deseando no tener ningún problema o acontecimiento que trastoque por completo unas cuentas que asfixian su día a día. 

Ese es uno de los múltiples datos que arroja el informe del Estado de la Pobreza 2019, confirmando que la crisis económica de 2008 sigue haciendo estragos en los hogares españoles once años después de su fatídico pistoletazo de salida. Y así lo ha confirmado este miércoles Carlos Usías, presidente de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, autora del estudio, tras presentar el informe de seguimiento en el Senado. "Mientras que a las personas con alto poder adquisitivo la salida de la crisis les ha costado dos años, las personas en riesgo de pobreza se mantienen en esa situación de riesgo más de 9 años después", ha asegurado. 

Este análisis muestra un perfil de las personas pobres muy distinto al de la miseria y explica que una parte muy importante de la población pobre está constituida por personas españolas (80,5%), adultas (77,6%), con nivel educativo medio y además con trabajo. Además, la brecha norte-sur sigue siendo un factor clave en la distribución de la pobreza, encontrando las tasas más bajas en País Vasco y Navarra y las más altas en Andalucía y Extremadura.

"El desempleo no define a la pobreza; dentro del grupo más numeroso está el de las personas empobrecidas con empleo, nos debe hacer reflexionar, disponen de un empleo remunerado, pero cuyo salario no les permite disponer de los recursos necesarios para satisfacer sus necesidades básicas", ha destacado el presidente de esta red que agrupa a más de 8.000 entidades sociales, Carlos Susías.

Mujeres y jóvenes tienen mayor riesgo de pobreza

Y es que, en 2018 sigue habiendo algo más de 12 millones de personas -12.188.288, concretamente- que está en riesgo de pobreza y/o exclusión social, lo que supone que un 26,1% de la población española en esta situación, según mide el indicador AROPE, baremo establecido por la Unión Europea para medir este dato a nivel comunitario. España se sitúa como el séptimo país con la tasa más alta, solo por detrás de Bulgaria, Rumanía, Grecia, Lituania, Italia y Letonia.

 Pese a que la cifra es más baja que en 2014, cuando AROPE tocó techo con un 29,2%, la cifra de 2018 sigue lejos de los niveles que se manejaban antes de 2008, cuando se situaba en el 23,8% o del 23,3% de 2007, suelo de este indicador en España.

La brecha de género también se manifiesta también en el indicar de pobreza, puesto que si se observan los datos de AROPE, los datos de pobreza son menores entre los hombres, situándose en el medidor en un 25,1%, incluso por debajo de la media española, frente al 27% que registran las mujeres. 

Tampoco son buenas las perspectivas para los jóvenes con una edad comprendidas entre los 16 y los 29 años, con un preocupante 33,8% de tasa en AROPE. Las dificultades para incorporarse al mercado laboral lastran las posibilidades de este sector poblacional, que cuenta en su haber con un 32,2% de paro entre los menores de 25 años. Los mayores de 65 años también ven como su índice aumenta por cuarto año consecutivo, hasta alcanzar el 17,6%.

La tasa de pobreza no se aleja de su máximo

Pese al crecimiento económico experimentado durante los últimos años en términos macroeconómicos -un 17,5 % de crecimiento del PIB en los últimos cuatros años-, esto no se ha traducido en una mejoría reseñable de los hogares españoles, lo que se traduce en más de 10 millones de personas en riesgo de pobreza, un 21,5 % de la población. 

Los desempleados mantienen las cifras más altas de pobreza, con 46,8%. Pero las personas que tienen trabajo no están exentas del riesgo de pobreza. En concreto, el 14% se encuentra en esta situación, una cifra que apenas ha experimentado cambios desde el año 2014, cuando alcanzó su tope.

"La crisis no ha generado la pobreza, la ha hecho más intensa y más extensa, porque ya teníamos una gran mochila anterior y hay que ver cómo se revierten estas situaciones, incluso las de antes de la crisis", ha aseverado Usía. 

La privación material severa se sitúa en el 5,4%

El informe refleja que la privación material severa (no poder mantener temperatura adecuada en sus casas, tener una semana de vacaciones, comer proteínas dos veces a la semana y gastos imprevistos) se ha incrementado tres décimas, hasta el 5,4 % (más de 2,5 millones de personas) después de tres años de reducción interrumpida.

En la última década, se ha producido "un claro empeoramiento de las condiciones de vida de las personas más pobres, expresado principalmente en el aumento de la brecha de pobreza y de la tasa de pobreza severa". Así, unas 740.000 personas más que en 2008 se mantienen en pobreza severa. "Decir que todos hemos sufrido la crisis es una verdad a medias, algunas la sufrieron muy poquito y otros, la siguen sufriendo" ha añadido.

Otro factor de riesgo son los hijos. El estudio refleja que los hogares con menores soportan una tasa un 25% más alta que la de los hogares sin menores, haciéndose especialmente acuciante en las familias monoparentales, donde la la tasa es de un 12,4%, el doble que la media nacional y la más alta de todos los tipos

"Tener hijos es un importante factor de riesgo de pobreza y exclusión, así en todos los hogares en los que viven menores tienen tasas más altas que en aquellos donde no los hay", ha advertido Susías, y ha apostillado: "Todos los indicadores de pobreza infantiles son peores; hay que pensar en su futuro, pero también en su presente y es necesario que la niñez tenga medidas especificas".

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