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La política del coche de Madrid se expande en forma de falsos aparcamientos disuasorios

La ampliación del aparcamiento de Aravaca o la construcción de un parking en el centro de Hortaleza levantan la oposición vecinal contra el Ayuntamiento, que recalca que se trata de lugares de estacionamiento disuasorio para mejorar la calidad del aire. Los ecologistas sostienen que estas infraestructuras no tendrán una incidencia notable en la contaminación urbana de la ciudad.

Vista de una de las calles del aparcamiento de la estación de Aravaca, Madrid.
Vista de una de las calles del aparcamiento de la estación de Aravaca, Madrid. Alejandro Tena

"No es necesario", protesta Mario Lozano, portavoz de la Asociación de Vecinos Osa Mayor de Aravaca. Se refiere con su queja a la construcción de un macroparking de hasta cuatro plantas junto a la estación de Cercanías del barrio madrileño. Carmen Delgado, residente de Hortaleza, que se encuentra en la misma posición, reclama que el Ayuntamiento frene en seco la creación de un aparcamiento frente a la parada de metro de Mar de Cristal. "Va en contra de lo que se hace en el resto de Europa", dice esta mujer, que desde hace meses pelea junto a otros vecinos para impedir que el Consistorio dé más espacio al coche en los barrios. Estos dos proyectos son, quizá, los más paradigmáticos, pero no los únicos, en tanto que el Gobierno de Martínez Almeida tiene pensados obras similares que todavía no se han terminado de concretar como la ampliación estacionamientos en Colonia Jardín, Villaverde o Sanchinarro.

Estas políticas se enmarcan dentro del plan municipal de aparcamientos disuasorios con el que se pretende reducir la entrada de vehículos contaminantes al interior de la ciudad. "Tienen como objetivo mejorar la calidad del aire evitando el movimiento pendular de entrada y salida de los vehículos privados a la almendra central, ayudando a descongestionar el tráfico rodado en el centro urbano de la ciudad", explican fuentes del Área de Movilidad y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid. 

Sin embargo, estos proyectos no parecen presentarse cómo una solución certera al uso del coche tal y como están planteados. "Para que sean efectivos, tienen que ubicarse lo más cerca posible del punto de origen para que el trayecto de coche sea inferior al de transporte público. Lo que plantea el Ayuntamiento de Madrid es construir aparcamientos en la corona de la M40, incluso dentro, para que los viajeros que vienen de localidades o municipios de fuera aparquen y realicen dos o tres kilómetros en metro. Es decir, se hacen 30 o 40 kilómetros en coche y la última milla en transporte público", explica Adrián Fernández, ingeniero de Obras Públicas y responsable de la campaña de Movilidad de Greenpeace. 

En ese sentido, ambos parkings, principales proyectos del área de Gobierno dirigida por Borja Caravante, se ubican dentro del perímetro de la M40 y se enmarcan en la zona A de transporte público madrileño. Aravaca es llamativo puesto que, más que atraer viajeros de municipios lejanos, atrae pasajeros del colindante municipio de Pozuelo, localizado en zona B1 de transportes, con un precio de abono más caro. El propio área de Movilidad reconoce que la ampliación del parking planteada responde a la necesidad de que vecinos de este municipio y del propio barrio de Aravaca no vayan caminando a la estación.
Tan sólo se conseguiría canalizar "un 7% del total de los viajes en coche del barrio de Aravaca, o un 3% si consideramos además la demanda potencial de los barrios próximos de Pozuelo", explican las mismas fuentes.

"Es mucho espacio para mil plazas; mil personas que es lo que entra en un solo tren de Cercanías"

En este barrio, además, ya hay un aparcamiento junto a la estación que, según ha constatado Público y denuncian los vecinos, un día de diario a media mañana ni siquiera está lleno. Ahora, el Consistorio plantea ampliar las 400 plazas a las 1.080 con un aparcamiento de hasta cuatro plazas. En el caso de Mar de Cristal, fuentes del Gobierno municipal informan que el proyecto plantea 284 plazas para coches y 9 para motos. Se trata, según explica Fernández, de números fijos con poco impacto en la mejora de la calidad del aire de la ciudad. "Hay que tener en cuenta que son plazas con muy poca rotación durante el día, es decir, la gente deja su coche allí y marcha a trabajar durante toda la jornada. Es mucho espacio para mil plazas; mil personas que es lo que entra en un solo tren de Cercanías".

Miguel Montejo, concejal de Más Madrid, considera que los planes de construir aparcamientos en los barrios de la capital definen a la perfección del mandato del Ejecutivo de PP y Cs y lamenta que, en líneas generales, las medidas anunciadas durante la legislatura vayan encaminadas a desmantelar los logros del anterior equipo Gobierno. "El proyecto político de Martínez Almeida consiste en el revanchismo de destruir los avances de ciudad moderna que introdujo Manuela Carmena. Lo están haciendo con la participación ciudadana y lo están haciendo con la política de movilidad", argumenta.

Aparcamientos en barrios sin bibliotecas

"No queremos el aparcamiento, queremos una biblioteca, que es lo que llevamos pidiendo desde hace 10-15 años", comenta Carmen Delgado, que habla con Público en calidad de portavoz de la Plataforma contra el Parking de Mar de Cristal. "Nos va a traer contaminación, atascos y ruidos. El solar está en una zona donde vive gente, en un centro urbano, con un instituto al lado y un centro de salud muy cerca", lamenta. La vecina considera que el carácter de un parking disuasorio no consiste en "evitar contaminar un cachito del centro de Madrid", sino impedir que se "contaminen los 40 kilómetros que hay de distancia entre, por ejemplo, Colmenar Viejo y Hortaleza".

Desde el Área de Movilidad y Medio Ambiente del Ayuntamiento consideran que esta infraestructura permitirá acabar con el estacionamiento irregular que desde años tiende a darse en el mismo solar donde se proyecta el aparcamiento y donde los vecinos reclaman una biblioteca.  Si bien, el problema existe, la voz de los vecinos no parece ser escuchada puesto que más de 8.000 firmas reclamaron a través de los mecanismos participativos que el espacio se aprovechase para levantar una zona verde con áreas deportivas.

"Es casi insultante que, para una cosa que hacen en el barrio, no atiendan nuestras propuestas"

Desde la Asociación de Vecinos Osa Mayor de Aravaca, ponen el foco en los 10 millones de euros que Martínez Almeida destinará a ampliar el aparcamiento y en la cantidad de dotaciones sin cubrir que el barrio tiene y sí necesita. "Sólo con dos o tres millones se podría construir una biblioteca pública", expone Lozano. "Es casi insultante que para una cosa que hacen no atiendan nuestras propuestas". Este distrito no sólo carece de biblioteca, también tiene falta de infraestructuras que comuniquen a los vecinos con el centro de la ciudad a pie o en bicicleta, además de no disponer de un instituto propio, provocando que los jóvenes tengan que moverse hacia Pozuelo para poder estudiar. "Es un poco vergonzoso que el Ayuntamiento se gaste una millonada en un proyecto que nadie pide habiendo servicios básicos que deberían cubrir".

Algo similar ocurre en el proyecto de ampliación del parking del metro de Colonia Jardín, el cual, según informan fuentes municipales, no se prevé llevar a cabo en esta legislatura. En este espacio, hoy vallado para evitar que los coches aparquen de forma irregular, los vecinos y vecinas llevan años reclamando que se construya un parque con fuentes y zonas de ocio para menores. Fernández incide en que "el rechazo vecinal está siendo unánime" y cita los casos de Villaverde o Usera, donde las movilizaciones ciudadanas también han mostrado su rechazo a las políticas en favor del coche. "Es importante destacar que esos mismos vecinos no piden que los aparcamientos sean para residentes, que es algo que se podía esperar, sino que reclaman mejorar los equipamientos y los servicios de sus barrios. Es un hecho significativo que muestra hasta qué punto la sociedad está pidiendo un cambio del modelo de ciudad", zanja.

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