Público
Público
Únete a nosotros

El puerto de Valencia se prepara para recibir al Aquarius: de emblema de corruptos y opulencia, a símbolo de solidaridad

Valencia será mas que nunca “Ciudad Refugio”. Unos 1.000 voluntarios y una concentración solidaria darán la bienvenida a los 629 migrantes que llegarán este domingo tras ser abandonados a su suerte por el Gobierno xenófobo de Italia.

Publicidad
Media: 5
Votos: 2

Migrantes en el interior del Aquarius. - AFP

La ciudad de Valencia ya tiene todo listo para recibir a los 629 migrantes rescatados por la ONG francesa SOS Mediterranèe con el apoyo de Médicos sin Fronteras. El barco Aquarius, junto a las otros dos embarcaciones italianas que transportan a este numeroso grupo de personas ─entre ellos muchas mujeres embarazadas y niños sin familia─, tienen previsto llegar este domingo al puerto de Valencia tras más de una semana de travesía incierta en condiciones inhumanas por el Mediterráneo.

Los migrantes llegarán de forma escalonada, entre las 6 y las 12 horas aproximadamente. Primero llegaran los buques de la armada italiana y finalmente el Aquarius, debido a que se trata de un barco pesquero con muchas limitaciones de potencia. Esta llegada es la opción preferida por los responsables de la atención a los inmigrantes, lo que permitirá gestionar con mejor calidad a cada uno de ellos y derivarlos a donde corresponda según sus necesidades.

Los migrantes llegarán de forma escalonada. Primero llegaran los buques de la armada italiana y finalmente el Aquarius

La llegada de los barcos se producirá en el llamado Muelle de Cruceros, el muelle habitual de la compañía Balearia, que ofreció a la vicepresidenta de la Generalitat Valenciana, Monica Oltra, la posibilidad de poner a su disposición alguno de sus barcos, tanto para transporte como para lugar de acomodo de los náufragos en el puerto de Valencia, que, finalmente no será necesario.

Asimismo, la base que en su día fuera la sede del equipo Alinghi de la Copa America de Valencia de 2007, se utilizará como “Zona de Vida”. Allí, los migrantes, una vez identificados y determinadas sus necesidades, podrán disponer de un espacio de adaptación antes de ser destinados a sus lugares de acogida o residencia provisional que prolongará por espacio de no menos una semana.

Igualmente, el edificio Veles e Vents será sede de los más de 400 periodistas acreditados de todo el mundo para estar presentes en la llegada del convoy humanitario. Curiosamente el lugar elegido es el mismo sitio donde El Bigotes, condenado por la Gürtel, celebró su boda y donde fue fotografiado por primera vez con el entonces presidente del PP de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, su "amiguito del alma", que ahora se enfrenta a un futuro incierto. Lo que antes fue lugar de fastos y celebraciones de las élites y corruptos, es ahora un lugar de referencia de la solidaridad.

Voluntarios de Cruz Roja organizan los suministros de comida para la llegada de los 629 migrantes. - REUTERS

España transita una senda solidaria

Los migrantes fueron rescatados frente a las costas de Libia en varias pateras y a distintas horas entre el 9 y 10 de junio. Lo que parecía que iba a ser una operación más de rescate con el desembarco en los puertos más cercanos, Malta primero y Sicilia (Italia) después, pasó a convertirse en un infierno. La llegada al poder en Italia de la ultraderecha xenófoba de la Liga Norte quiso estrenarse no solo cerrando sus puertos a las ONG e impidiendo el desembarco de los migrantes, sino que los mantuvieron varios días en aguas de nadie, entre Malta y Sicilia, sin dar solución alguna, mientras la crisis humanitaria se iba agravando.

Nadie afeó la conducta del ministro ultra italiano Matteo Salvini y la Comisión Europea miró para otro lado

Finalmente el ministro ultra del Interior Matteo Salvini no solo prohibió el desembarco de las 629 personas sino que al mas puro estilo hooligang racista difundió mensajes desde su cuentas en redes sociales celebrando su desprecio por las vidas humanas atrapadas en mitad de la mar, justificándose con la presencia de “mafias que trafican con emigrantes”. Nadie afeó su conducta y la Comisión Europea miró para otro lado.

Pero mientras la Unión Europea, y especialmente países miembros del Este como Hungría, República Checa, Polonia o ahora Italia, mantienen su deriva ultraderechista marcadamente xenófoba, el Estado español vira hacia la izquierda y apuesta por la solidaridad.

Concentración solidaria y un mensaje al mundo

Y es en ese contexto en el que hay que situar la reacción de las autoridades del País Valencià al ofrecer su tierra como lugar de acogida, y contar con el inmediato respaldo del nuevo Ejecutivo socialista. Según los datos oficiales se calculan en 1.000 los voluntarios que ya forman parte del dispositivo de acogida, la mayoría de ellos a las órdenes de Cruz Roja.

Convocada una concentración para "demostrar al mundo que Valencia y el Estado español son tierra de acogida"

Por otro lado, a las diez de la mañana hay convocada una concentración frente al Reloj del Puerto de Valencia, en un acto de solidaridad con los migrantes y para “demostrar al mundo que Valencia y el Estado español son tierra de acogida”, según los organizadores. A esta concentración se han sumado distintos colectivos de Compromis, Esquerra Unida del País Valencià, el PCPV, ERPV, Podemos y diversas organizaciones sociales y ONG, implicadas directamente en la atención a los refugiados como CEAR, que ha puesto ha disposición de éstos su infraestructura y residencias. Así como varias organizaciones LGTBi que celebran el sábado el “Día del Orgullo” en la capital valenciana.

Acerca del futuro de los migrantes, de si se las personas rescatados por el Aquarius serán tratadas como inmigrantes “ilegales” o refugiados con derechos, dependerá de las autoridades españoles estatales, no de la Generalitat Valenciana. Si bien Monica Oltra ha manifestado que estas personas no han venido voluntariamente a nuestro país, sino que las hemos traído nosotros, por lo tanto su entrada en ningún caso podrá ser tratada como “ilegal” .

Más noticias en Política y Sociedad