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Redes sociales El 'portazo' de Colau abre un debate sobre las agresiones anónimas y de género en Twitter

La alcaldesa de Barcelona no es la única figura pública que acaba de abandonar esta red social. En enero también lo hizo el pianista James Rhodes y este mismo martes, la periodista Cristina Fallarás. "Twitter ya no sirve, de hecho ya no se puede utilizar como herramienta comunicativa", afirma la periodista.

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Foto de archivo del logo de Twitter en un teléfono móvil. Mike Blake / REUTERS

Ada Colau anunció el pasado domingo que abandona Twitter. La alcaldesa de Barcelona lo explicó de forma meridiana en un texto que acompañó a su último tuit: "A mí que me critiquen, me pregunten o me discutan no solo no me molesta, sino que lo acepto y me gusta. La política es diálogo y debate, y gracias al intercambio de informaciones y opiniones podemos mejorar. Cuando empezó Twitter, tenía mucho de eso. Por desgracia, en los últimos años es sabido por todos que la red se ha llenado de perfiles falsos y anónimos que intoxican e incitan al odio. Muchos de ellos incluso comprados con dinero (bots) por la extrema derecha". A guisa de corolario, Colau afirmó que Twitter ya no le sirve para "hacer buena política" y añadió: "Me he dado cuenta de que yo también soy mejor persona fuera de Twitter".

Dos días después, este martes, ​​Ada Colau ahondó en los motivos y cargó contra la "mala praxis" en Twitter: "Se han normalizado los insultos, las amenazas y el acoso a las mujeres que hacemos política", alegó.

La alcaldesa de Barcelona no es la única figura pública que ha dejado Twitter en los últimas semanas. En enero también lo hizo el pianista James Rhodes, cansado de ser centro casi permanente de los ataques de la ultraderecha y seguramente desgastado por sus enfrentamientos con militantes de Vox.

En las últimas horas la periodista Cristina Fallarás también anunció en un artículo en Público que deja esta red social. "Twitter ya no sirve, de hecho ya no se puede utilizar como herramienta comunicativa. Es otra cosa. Yo ahora no podría hacer la memoria colectiva de #Cuéntalo porque primero, las mujeres no tendrían la soltura para entrar y contarlo y segundo, al cabo de diez segundos habría muchos más hombres que mujeres haciendo burla y esparciendo basura. El mensaje sería penetrado por la ultraderecha y por el machismo", explica Fallarás.

La periodista y colaboradora de Público coincide con Colau: Twitter ya no es lo que era. No son pocas las personas que creen que esta red social ha dejado de ser una herramienta útil en la que millones de personas podían hablar al mismo tiempo y entenderse y que tanto aportó en la génesis y desarrollo de determinados movimientos sociales y políticos como la Primavera Árabe, Occupy Wall Street e incluso el 15M español. "Era una herramienta utilísima para un sector enorme de la sociedad. De hecho, Podemos no existiría sin Twitter", reconoce Fallarás.

El portazo de Colau, inédito en una política, refleja que los tiempos han cambiado. Su salida ha abierto un debate en el que la alcaldesa de Barcelona ha recibido críticas y elogios por su decisión. Sobre la mesa hay una cuestión que varios expertos y estudiosos de las redes sociales vienen observando desde hace tiempo: ¿Ha dejado Twitter de ser esa conversación global para convertirse en un espacio que se mueve entre la bronca permanente o la chanza? ¿Invita al exabrupto y a la descalificación o aún sigue siendo útil? ¿Ha sido colonizada por la ultraderecha? ¿Hay un exceso de machismo?

Las opiniones son diversas. Cristina Fallarás se hizo una cuenta de Twitter al poco de que arrancara esta red social en el año 2006 y enseguida atisbó su potencial: "Twitter era muy interesante porque, al no requerir inversión de capital, se convirtió en un medio de comunicación de masas donde aquellos colectivos que no habían tenido ninguna representación durante 40 años de democracia en los grandes medios de comunicación podían visibilizar algo su mensaje. Ahí aparecieron temas como el republicanismo, la corrupción del rey, la violencia contra las mujeres, las reivindicaciones del colectivo LGTBI y más cosas. La gente descubrió estos mensajes del #Metoo o del #Cuéntalo porque creamos un mensaje, un relato, una memora colectiva. Todo eso aparece en Twitter y los grandes medios de comunicación empezaron a hablar de ello arrastrados por esta red social".

Cristina Fallarás: "A la gente le da como pereza un tema cuando lo tuiteas tres veces. Twitter lo fagocita todo"

Ahora, sin embargo, las cosas son diferentes, opina Fallarás. Ella lo achaca a varios factores. Por un lado, la periodista percibe una cierta "fatiga digital": "A la gente le da como pereza un tema cuando lo tuiteas tres veces, aunque sea algo tan importante como la violencia machista. Twitter lo fagocita todo y lo convierte en hartazgo. Ya sólo interesa la descalificación y la violencia. No quiero participar en lo que va a pasar".

El machismo en Twitter, algo que tampoco es novedoso, es otro gran punto negro de la red social. El pasado mes de septiembre, Rasha Abdul Rahim, codirectora de Amnesty Tech, la rama tecnológica de la ONG Amnistía Internacional, criticó a Twitter no hacer "lo suficiente" para frenar la violencia contra las mujeres en su plataforma. "A pesar de algunos progresos, Twitter no hace lo suficiente para proteger a las mujeres que usan la red, por lo que muchas de sus usuarias se silencian o autocensuran", afirmó Rahim.

De hecho, Fallarás cree que hay más machismo en la sociedad a raíz de Twitter y las redes sociales. "Las redes sociales han permitido que el machismo sea anunciado. Ahora se dicen cosas que antes no se podían decir, tipo 'Te voy a matar' y eso. Había un consenso sobre lo que no había que tocar: el racismo latente, el machismo... y si te pasabas eras reprobado socialmente. Eso ahora se ha roto con Twitter. Ahora se oyen cosas que son nuevas y que no se decían antes y eso viene sobre todo de Twitter".

"Sí, hay machismo en Twitter, yo misma lo he sufrido. Cuando eres mujer y te atacan, te atacan siempre por lo físico, cosa que que no se hace con los hombres. Si eres mujer estás en el foco de ciertos sectores y digas lo que digas siempre te van a atacar. Sí que percibo un punto de ensañamiento diferente, más en lo personal y con la intención de hacer daño. Eso sí que lo he visto en Twitter", secunda Mariluz Congosto, investigadora de datos sociales de la Universidad Carlos III de Madrid y experta en redes sociales.

Hay otro elemento que enturbia la convivencia en Twitter y que apuntaba Colau en su despedida: la descalificación y los mensajes de odio sobre todo a través de bots y trolls. Fallarás, que ha recibido constantemente insultos y amenazas de muerte contra ella y su familia, tampoco quiere participar de eso, fundamentalmente porque ya no le compensa: "Que se convierta en un forocoches, que se peguen entre ellos, ahí os quedáis. Yo ya no puedo comunicar. Ahora mismo Twitter me resulta inútil como activista, como escritora y también como mujer. Twitter es tremendamente agresivo contra mí y contra mi familia. Antes me servía pero ya no".

Mariluz Congosto: "Es cierto que en Twitter hay mucha crispación, pero es un buen canal si tienes algo positivo que decir"

"Es cierto que en Twitter hay muchos ataques y mucha crispación, pero es un buen canal si tienes algo positivo que decir y tienes que defender tus ideas. Entiendo que el insulto desgasta mucho y es complicado aguantar, pero creo que se debe estar en Twitter", asegura Congosto, más optimista en su visión de la red social.

Congosto cree que Colau podría haber mantenido su cuenta en Twitter "evitando el enfrentamiento y la polémica e intentando resaltar lo positivo de su mensaje". "Creo que podría haber sido una alternativa", sostiene la investigadora.

Congosto cree que Colau, que tenía 918.000 seguidores en Twitter en el momento de dejarlo, renuncia a "un canal de comunicación muy importante". Otros expertos piensan igual: es el caso de Borja González, fundador de Sentisis, una empresa que se dedica a analizar y monitorizar los mensajes de empresas y personas en redes sociales, y que tras conocer la decisión de la alcaldesa de Barcelona escribió: "Una decisión respetable pero en mi opinión equivocada. Su perfil era profesional no personal, no debe engañarse. Y su profesión demanda un canal de comunicación con ese impacto. Necesitamos más educación en el uso de redes".

El papel de los políticos

Con más educación o sin ella, Congosto reconoce que Twitter "lleva una deriva mala". Se muestra crítica con el uso de los bots, los llamados trolls de pago, y la creciente presencia de lo que ella llama hooligans de la política que insultan o desinforman, pero cree que eso se puede combatir y para ello apela a la responsabilidad de los políticos, a los que señala directamente, aunque es consciente que ahora mismo no están cumpliendo lo que se espera de ellos: "Trolls va a haber siempre. La polarización en Twitter es algo que ha ido creciendo desde 2017, convivimos con ella. Pero los políticos tienen una gran responsabilidad en transmitir un mensaje moderado. Si ellos dieran ejemplo, ellos mismo estarían rebajando el nivel, pero en lugar de eso lo que hacen echar gasolina al fuego. Si utilizas Twitter para atacar al adversario pues entonces las cosas se empiezan a enredar porque la otra parte también te va a atacar a ti y así entras en un círculo vicioso que se alimenta con los propios líderes políticos, los hooligans y los trolls de pago. Creo que una forma de frenarlo es con un discurso moderado de los dirigentes, porque la polarización no lleva a nada bueno".

En ese sentido, Fallarás lamenta precisamente que Twitter sea "una herramienta para políticos que además como periodistas deberíamos combatir porque no puede ser que los políticos hagan sus declaraciones en Twitter y nosotras las contemos. Es una venta de ideas, de bulos, de mentiras, ¿para qué participar?", reitera la periodista, quien por otro lado cree que no es correcto hablar de polarización: "Twitter no está polarizado. Ese es el error. Polarizar implica que hay dos polos; uno es la ultraderecha pero el otro es la sensatez, la verdad. No hay dos polos, sólo hay uno que son los bots, las mentiras, los bulos y la ultraderecha".

"Los políticos tienen que dar ejemplo y no meter bulos. Pero lo hacen, y cuando se demuestra que, efectivamente, es un bulo, ni siquiera borran el tuit", concede Congosto.

En sus normas, Twitter se compromete a ser un lugar seguro en el que se proscriba "la promoción de la violencia contra personas por cuestiones como la  raza, afiliación religiosa, etnia u otros grupos protegidos", así como a promocionar "una conversación saludable". Contactada por Público obtener una valoración sobre la decisión de Colau, la compañía ha evitado hacer cualquier comentario al respecto.

"Si los políticos dieran ejemplo en Twitter, rebajarían el nivel, pero en lugar de eso echan gasolina al fuego"

La investigadora de la Universidad Carlos III destaca, sin embargo, las virtudes de esta red social: "Twitter es útil porque no es sólo política. Hay mucha información y muy interesante, aunque es verdad que lo que se ve en las tendencias es básicamente política y televisión. Pero hay un montón de gente que hace hilos interesantes de arquitectura, de arte o de otros temas; gente que publica unos contenidos estupendos que no encuentras en los periódicos y ahí los tienes de forma gratuita. También conoces gente con intereses similares. Twitter es un lugar positivo; lo que pasa es que la política está ahí encima y estamos en un estado de bronca permanente. Yo creo que hay que bajar el tono y volver a ser razonables y decir las cosas sin chillar y sin insultar, que tampoco es tan complicado. Se trata de usar Twitter de una forma positiva, que es como se usaba antes. Todos nos acordamos del 15M. Entonces Twitter se utilizó como reivindicacion social, nadie atacaba al otro y se reivindicaban cosas positivas para ser mejores".

Lo que echa a faltar Congosto es un poco más de sentido del humor, algo que cree que se ha perdido en estos tiempos: "Antes Twitter se distinguía por el sentido del humor fino e irónico. Se podían meter con alguien pero de una manera pensada e inteligente y te reías un montón, pero te reías de lo tuyo y de lo demás. Pero eso se ha perdido, ya sólo nos queda El Mundo Today".

Fallarás no es tan optimista. Ella no piensa volver a Twitter vista la deriva que están tomando las cosas: "Lo siguiente va a ser Wikipedia. Pero no pasa nada, otros sitios vendrán", afirma la periodista.

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