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Residencias Madrid La desescalada no llega igual para todas las residencias en Madrid

Los centros en los que se concentra una mayor mortandad a causa de la covid-19 retoman la normalidad a ritmos distintos. Algunas aún no han abierto sus puertas por no cumplir los requisitos y, al menos una, ha retrocedido en la desescalada.

Sillas de ruedas y andadores en una residencia en Madrid. / EFE / Juanjo Martín. Archivo
Sillas de ruedas y andadores en una residencia en Madrid. / EFE / Juanjo Martín. Archivo

La desescalada en las residencias de la Comunidad de Madrid va a trompicones. Algunas de ellas aún no han podido abrir sus puertas a las visitas por no cumplir con los requisitos exigidos. Otras, en cambio, han tenido que volver a la cuarentena al haberse dado algún caso de positivo en coronavirus entre los residentes o profesionales del centro sociosanitario. Los familiares, que siguen quejándose del oscurantismo y la falta de personal en las residencias, defienden que el camino hacia la normalidad tiene que estar protagonizado por la cautela, pero también reclaman que se dote de recursos a los centros.

La Consejería de Políticas Sociales, liderada por Alberto Reyero, de Ciudadanos, admitía este martes que tres residencias de la Comunidad se habían visto obligadas a dar marcha atrás en el proceso de desescalada al haberse detectado un caso positivo de la covid-19 en sus instalaciones. Se trata de la residencia pública Santiago Rusiñol, en Aranjuez, Francisco de Vitoria, en Alcalá de Henares y Nuestra Señora del Carmen, en Cantoblanco. A ellas se sumaría una tercera: "Sabemos que la residencia Santísima Virgen y San Celedonio, en Madrid capital, abrió el pasado jueves y ha tenido que cerrar este mismo lunes porque no se cumplía la debida organización de cara a no correr riesgos cuando entraran las visitas", confirma Miguel Ángel Vázquez, el presidente de Pladigmare, asociación de familiares residentes.

La red pública de geriátricos en la Comunidad de Madrid es bastante reducida: de las 474 que hay en total, 25 son públicas, 161 concertadas, 18 de gestión indirecta y 270 privadas; es decir, tan solo el 5,27 por ciento de las residencias de la región madrileña dependen totalmente de la Administración. "El problema con las residencias es que ni siquiera la Consejería de Políticas Sociales puede tener los ojos suficientes para controlarlas debido al alto índice de centros privados que hay", agrega Vázquez.

Protocolo de desescalada en las residencias

La Dirección General de Atención al Mayor y a la Dependencia, dependiente de la Consejería anteriormente mencionada, distribuyó un documento en el que se establecían los términos para "la transición hacia una nueva normalidad" en la "red de atención a mayores y personas en situación de dependencia". Se trata de 14 páginas en las que se desgranan los requisitos que todos los centros deben cumplir para comenzar su desescalada. Entre ellos, los que más destacan son: la garantía de que en la residencia no se ha dado ningún caso positivo de coronavirus en las últimas dos semanas, que haya personal suficiente y stock de material sanitario, como mínimo, para dos semanas, además de que el hospital de referencia tenga camas libres en la UCI.

Entre los requisitos: la garantía de que no se ha dado ningún caso positivo de coronavirus en las últimas dos semanas

Cabe recalcar que las residencias de la Comunidad de Madrid han sido uno de los lugares en los que más mortandad se ha producido a causa de la pandemia. Tal y como explicitan los datos aportados desde el Gobierno de la Comunidad, presidido por la popular Isabel Díaz Ayuso, al Ejecutivo central, entre marzo y mayo han perecido 7.690 personas https://www.publico.es/sociedad/covid-19-cerca-6000-ancianos-residencias-madrid-han-muerto-coronavirus-sintomas-compatibles.html que vivían en emplazamientos residenciales, y se tiene confirmación de que 1.203 de la cifra total habían contraído la enfermedad.

Todo ello se condensa en un porcentaje que alcanza el 18,1%, es decir, casi una de cada cinco personas que vivían en una residencia han fallecido durante esos dos meses. La falta de personal era una de las grandes demandas, enarbolada por parte de los profesionales sanitarios de las residencias y también desde los allegados de los residentes durante los peores momentos de la crisis sanitaria. De hecho, este aspecto se recoge entre los requisitos que deben cumplir todas las residencias para abrir sus puertas a las visitas, sin ir más lejos, por lo que Vázquez considera que se refiere a los ratios establecidos en el marco legal. 

Las cifras engañosas del personal

Así pues, Rosa García, técnico de cuidados de enfermería en la residencia pública de Vistalegre, comenta qué se esconde detrás de los cálculos de personal: "Las cifras que manejan es de todo el personal, de todas las categorías, lo que hace pensar que los ancianos están bien cuidados cuanto mayor número de trabajadores haya cuando eso no es así. Ni el electricista levanta a los residentes ni yo arreglo enchufes, por eso los ratios tienen que ser por categorías y de trabajadores presenciales, ya que ahora también suman como trabajadores en activo a todos aquellos que están de baja, y en mi centro una baja se ha podido cubrir hasta con tres personas más".

En este sentido, Vázquez avanza que la falta de personal es una constante en el circuito residencial de Madrid: "En un plazo de cinco años, hasta noviembre de 2019, los inspectores habían sancionado a 156 residencias. El 80% de las sanciones estaban relacionadas directamente con la falta de personal, y los demás motivos guardaban una relación indirecta, ya que se trataba de no efectuar la debida atención sanitaria y farmacéutica a los residentes, no respetar los horarios o no guardar las condiciones de higiene y seguridad pertinentes", agrega el presidente de la asociación de familiares.

La Consejería obliga a que tan solo pueda acceder un familiar a la semana

Los familiares que puedan acceder a la residencia en la que se encuentra un ser querido también tienen que respetar un protocolo ideado para la ocasión. Además de los controles previos de la toma de temperatura, la Consejería obliga a que tan solo pueda acceder un familiar a la semana, y recomienda que sea el mismo a lo largo del periodo de la desescalada, que haya que acudir con cita previa, que la comunicación se realice con una mampara de por medio y que la visita dure media hora como máximo.

García, que también pertenece a la Marea de Residencias, confirma que en su residencia se cumple la normativa y que, actualmente, tan solo hay un positivo de coronavirus aislado en la enfermería. "Una encargada supervisa todo el procedimiento, desde que se manda una relación a las plantas de los internos que tienen que estar preparados hasta que se efectúa el encuentro", aclara la sanitaria.

Preparativos para llegar a la nueva normalidad

En el caso de la residencia privada de Vitalia, en Leganés, Carmen Gómez de Agüero, auxiliar de enfermería, asegura que aún no han empezado las visitas porque hace poco tiempo se dieron siete positivos. A diferencia de lo vivido en ese centro sociosanitario al principio de la pandemia, en esta ocasión la profesional comenta que se nota el incremento de las medidas higiénicas y de separación de los internos. Además, agrega que ya tienen preparados los tres corredores que también establece la normativa: una zona para los pacientes positivos, otra para los casos sospechosos, y una tercera para los negativos y asintomáticos. "La residencia es muy grande y al haberse quedado tantas plazas vacías la mayoría de los residentes ocupa habitaciones dobles", enfatiza Gómez.

Advierten que es plausible que se detecten nuevos casos dado el elevado número de test  que se están haciendo

La Consejería ha aclarado que es plausible que se detecten nuevos casos de positivos en las residencias dado el elevado número de test que en ellas se están llevando a cabo, además de elevar hasta "unas decenas" aquellas que todavía no han podido abrir sus puertas a las visitas o han tenido que dar marcha atrás en el proceso. Público ha intentado concretar algunas cuestiones con la Consejería pero no ha obtenido respuesta.

Por lo pronto, García afirma que se nota la descongestión de los hospitales ya que no hay ningún problema en derivar a los residentes, sea por la covid-19 o cualquier otra afección, pero no se olvida de reivindicar que su colectivo también es personal sanitario: "Hemos sido el patito feo de la crisis sanitaria cuando se nos tiene que tratar igual que a los profesionales de los hospitales. Hemos hecho un gran esfuerzo y muchos compañeros han caído. Nosotros no somos personal de segunda ni tercera, se nos exige la misma titulación que a los sanitarios de los hospitales, y si todos hemos sido considerados esenciales durante la pandemia, también aquellos que trabajan en estos centros pero no tratan directamente con los internos, se nos tendría que haber valorado igual. Ahora solo queda aprender de lo ocurrido para que no vuelva a suceder", finaliza esta integrante de la Marea de Residencias.

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