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Temporal Filomena La recuperación de Madrid tras el temporal prioriza el coche frente a la movilidad a pie

Expertos en movilidad, ecologistas y asociaciones vecinales denuncian que la Administración no está dedicando recursos a devolver a la normalidad las aceras o el transporte público, después de que la gran nevada provocada por Filomena colapsara la capital.

Varios ciudadanos caminan y juegan con la nieve en mitad de la M-30 de Madrid.
Varios ciudadanos caminan y juegan con la nieve en mitad de la M-30 de Madrid. Susana Vera / REUTERS

alejandro tena

La borrasca Filomena ha dejado a su paso por Madrid una ciudad diferente. Durante días, las carreteras han quedado colapsadas y la separación entre calzada y acera ha quedado difuminada por un manto de nieve y hielo. Tanto, que algunos atrevidos tuvieron a bien poder caminar sobre el asfalto congelado de la M-30 o la A-5.  En cierta medida, la nieve ha sido una suerte de experimento urbanístico capaz de mostrar cómo sería una ciudad articulada en torno al peatón. Sin embargo, la forma en la que la Administración está resolviendo el bloqueo de la capital está dejando en el olvido el transporte activo a pie, para priorizar las actuaciones en los viales por donde transitan los coches.

Los escasos recursos públicos se han movilizado a despejar las carreteras, algo importante para poder garantizar la movilidad de los servicios de emergencias y los camiones que abastecen los mercados de la ciudad. No en vano, las acciones dirigidas a despejar las aceras y caminos son tan escasos que han quedado en manos del tejido vecinal de la ciudad. Tanto es así, que el propio alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha pedido en varias ocasiones que los ciudadanos contribuyan a quitar nieve y hielo de las aceras

"Nuevamente se prioriza la limpieza de calzadas a la de las aceras bajo el pretexto de garantizar el funcionamiento de los servicios de emergencias. Es cierto que hace falta, pero también es cierto que tengamos una carencia total de barredoras para aceras que permitan quitar el hielo", denuncia Adrián Fernández, experto en movilidad de Greenpeace, que señala los mensajes contradictorios que desde el Consistorio se están lanzando a la ciudadanía. Por un lado, se ha pedido que no se camine por las aceras para evitar los riesgos que hay tras los posibles desprendimientos de hielo de las cornisas y, al mismo tiempo, el alcalde popular ha reclamado a los ciudadanos en las redes sociales que no caminen por las carreteras para no estorbar a los coches que ya empiezan a transitar.

Sobre este último mensaje, Nuria Blázquez, responsable de Transportes de Ecologistas en Acción considera que es la evidencia de "la poca importancia que se da en las ciudades a los caminantes. Se ha entregado todo el espacio público al coche". La experta denuncia también el hecho de que el Ayuntamiento esté movilizando recursos para limpiar los viales y "te diga que las aceras te las limpies tú". 

Pero la aceras no son las únicas que han quedado relegadas a un segundo plano. El transporte público también se ha visto perjudicado tras la nevada. Si bien la Comunidad de Madrid anunció que iba a aumentar la frecuencia del metro, las primeras horas del lunes estuvieron marcadas por retrasos y grandes aglomeraciones en el interior de los vagones. Todo ello en un contexto en el que los contagios por la covid-19 siguen al alza. Algo parecido ocurre con las líneas de autobús, en tanto que de las 211 que hay en la ciudad no llegaban a 50 las que estaban operativas el martes, dos días después de que Filomena pasara por la capital.

Para Quique Villalobos, portavoz de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) "todo tiene que ver con la perspectiva que se tiene de la ciudad, priorizando siempre el acceso de vehículos, que son necesarios en muchos aspectos, pero olvidando que hay una parte importante de la ciudadanía que necesita ir a trabajar en transporte público". En ese sentido, desde la organización vecinal explican que se debería haber priorizado, además de las aceras, la limpieza de las carreteras en función de los itinerarios de la EMT. "Eso habría facilitado un poco más la movilidad en los barrios", apunta Villalobos, quien también expone su malestar por la tardanza del operativo: "El Ayuntamiento debería tener la capacidad de poder movilidad a su personal y su maquinaria el mismo fin de semana de la nevada y no haber esperado hasta el lunes".

Fernández, comparte la preocupación por la ausencia de un operativo que haya permitido movilizar los recursos hacia el transporte público. No obstante incide en la importancia que tenía haber despejado las aceras en un primer momento desde una perspectiva de salud pública. "Sale más rentable limpiar las aceras y cornisas y después las calzadas, porque se van a evitar lesiones por caídas. Creo que es razonable que se haya paralizado la ciudad por el temporal, no se trata de tirarse los trastos a la cabeza por ello, pero eso no quita que la forma de resolver el problema se deba hacer priorizando el uso del coche".

La realidad es que el lunes, tras el paso del temporal, las Urgencias de algunos hospitales de la Comunidad de Madrid se vieron saturadas debido al aumento de las fracturas y traumatismos causados por caídas en el hielo, tal y como denunciaron trabajadores y sindicatos a Público. Según el Gobierno regional, el número de atenciones por trauma se vio elevado en cerca de 2.000 casos.

Ganar espacio al coche

Aunque fuera por unos días, el temporal ha unificado el plano urbano y ha peatonalizado a golpe de hielo desde rotondas hasta autopistas. "De repente los ciudadanos se dan cuenta de que hay todo un espacio disponible y eso debería dar que pensar sobre cómo hemos cedido todo el espacio a una movilidad en coche", reflexiona Javier Ortigosa, colaborador del máster de Ciudad y Urbanismo de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). El urbanista argumenta que fue tras la II Guerra Mundial cuando las ciudades fueron articulándose de una forma diferente, expulsando a la población del centro hacia barrios y suburbios, lo que propició que muchos de los trayectos diarios en las grandes áreas metropolitanas quedaran condicionadas al uso del automóvil.

"La gente disfrutaba de poder alcanzar espacios que de forma normal están vedados por la circulación de coches"

Blázquez recalca que el temporal ha evidenciado hasta que punto el uso del coche es importante en la vida cotidiana, ya que con el cierre de autopistas y autovías la ciudad y su economía ha quedado cerrada durante varios días. "El transporte es la forma en la que se han organizado las ciudades y su logística, si los vehículos no llegan, nada funciona", sostiene la experta, en relación a las actividades esenciales que no se pueden desarrollar en otras formas de movilidad: servicios de emergencia o los camiones que nutren de alimentos los mercados.

Si bien es cierto, que la nieve puso de manifiesto cómo muchos de los elementos que hacen que el día a día funcione con normalidad, también puso en evidencia cómo los espacios dedicados al coche tienden a estar representados. "No sólo carreteras y autovías, sino aparcamientos", enfatiza la experta de Ecologistas en Acción.

En ese sentido, Fernández expone que el paisaje blanco en el que todavía se encuentra inmerso Madrid simboliza esa "recuperación del espacio" por parte de los ciudadanos. "Durante el fin de semana vimos que la gente no sólo podía llegar a sitios como autopistas, sino que podía caminar por el interior de una plaza convertida en rotonda como la Cibeles", comenta el ecologista. Y es que, el fin de semana invernal ha recordado a escenas ya vividas durante la desescalada de 2020 por la covid-19, cuando parte de la población tomó las calles para pasear. "Hay un deseo de disfrute del espacio público que nace como una necesidad, sea con nieve o sin ella. Hemos visto que la gente disfrutaba, no solo por la nevada, sino por alcanzar espacios que de forma normal están vedados por la circulación de coches. Deberíamos aprovechar de nuevo esta oportunidad para repensar la ciudad".





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