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Transporte y emisiones de CO2 Las distintivos ambientales de los coches se quedan desfasados con la nueva Ley de Cambio Climático

Varios grupos ecologistas reclaman actualizar el sistema de etiquetados para incluir el impacto de las emisiones de CO2 y dar una mayor transparencia al mecanismo que regulará la entrada de vehículos contaminantes en todas las ciudades que superen los 50.000 habitantes. Proponen eliminar la etiqueta de 'ECO' porque ahora incluye vehículos nada ecológicos.

Distintivo ambiental de la Dirección General de Tráfico (DGT) en un coche.
Distintivo ambiental de la Dirección General de Tráfico (DGT) en un coche. Víctor Ocaña / EFE

El sistema de etiquetado ambiental de los coches está más cuestionado que nunca. La aprobación de la Ley de Cambio Climático parece que podría suponer un aliciente más para mejorar el sistema y adaptarlo a los tiempos de crisis climática. Al menos así lo creen algunas de las principales organizaciones ecologistas de España, que han reclamado a la Dirección General de Tráfico (DGT) reajustar los criterios de categorización de las etiquetas para garantizar una mayor transparencia en pro de la descarbonización del parque móvil español.

En la actualidad, el principal atraso del sistema de etiquetas se relaciona con la ausencia de un enfoque climático. Tanto es así que las pegatinas de colores que lucen en los parabrisas y que categorizan el impacto ambiental de las motorizaciones contempla las emisiones contaminantes de los vehículos –NO2, NOx o material particulado– dejando fuera las emisiones de CO2 que son las que, a groso modo, contribuyen al calentamiento del planeta y al desarrollo de la crisis climática. En otras palabras, el sistema actual sólo ataja el problema desde el punto de vista de la salud pública y la mejora de la calidad del aire pero no se se ajusta a la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. 

Sin embargo, la Ley de Cambio Climático precipita un cambio, tal y como recalcan los grupos ecologistas. Según el texto de esta norma y del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), a partir de 2023 las ciudades con más de 50.000 habitantes deberán implementar Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) que garanticen reducir la contaminación de partículas tóxicas procedentes de los coches, pero también limitar sus emisiones de CO2 un 33% de cara a 2030. En ese sentido, Ecologistas en Acción, ECODES, Greenpeace y Transport&Environment reclaman a la DGT que modifique el sistema de etiquetado e incluya las emisiones de CO2 como elemento determinante en la calidad del etiquetado, el cual sirve, entre otras cosas, para limitar los accesos a esas zonas anticontaminación que los ayuntamientos de España deben empezar a desarrollar.

"Se pueden crear unas nuevas categorías que tengan una mayor discriminación hacia los vehículos más contaminantes", explica Nuria Blázquez, portavoz de Ecologistas en Acción. De esta forma, la activista pide que sustituir la etiqueta ECO por una nueva calificación tipo 'D'. "La actual etiqueta 'ECO' incluye vehículos que no tienen nada de ecológico, como los híbridos enchufables, que tienen una autonomía de 40 km o los vehículos a gas, que no pueden calificarse como 'ECO' porque son un combustible fósil que emite gases de efecto invernadero", explica.

Propuesta de actualización de distintivos ambientales.
Propuesta de actualización de distintivos ambientales. 

Los datos revelan que vehículos ubicados dentro de esta categoría son incluso más contaminantes que los automóviles diésel o gasolina convencionales. Un informe reciente de T&E apunta que los coches de Gas Natural Comprimo (GNC) llegan a emitir un 50% de gases por encima de los valores límites que se les permite a los mismos modelos en motorización de gasoil o gasolina. Algo similar ocurre con los híbridos. El laboratorio Opus Remote Sensing Europe (RSE) realizó un estudio en 2020 en Madrid que acreditaba que estos coches circulaban el 25% del tiempo con el motor eléctrico y el 75% restante impulsados con su motor convencional de gasolina.

Adrián Fernández, responsable de la campaña de Movilidad de Greenpeace, señala que la creación de la etiqueta 'D' en sustitución de 'ECO' debe servir para categorizar a los vehículos de combustión –híbridos enchufables, híbridos normales y gas incluidos– que sean "más eficientes y cumplan con las normas europeas más avanzadas, como el Euro6". Para ello, "las medidas ligadas a cada modelo deben ser sacadas con los test WDPT", agrega. Se refiere el ecologista al modo en el que las marcas sacan sus índices de contaminación y emisiones, cuyos valores deberán ser sacados en pruebas de conducción real y no sólo en bancos de pruebas, donde el consumo y niveles de gases liberados suelen ser más engañosos. 

De esta forma, según la propuesta que los ecologistas han lanzado, la nueva etiqueta 'D' y el resto de distintivos de las nuevas matriculaciones deberán haber medido sus niveles de emisiones de CO2 por km recorrido en test de conducción en carretera. Además, la nueva taxonomía se ajusta más a la realidad, al dejar dentro de las pegatinas 'Cero emisiones' a las modelos puramente eléctricos o propulsados por los motores alternativos de hidrógeno verde. 

Carlos Bravo, experto en políticas de movilidad de Transport&Environment, hace hincapié en la necesidad de que el etiquetado mire más allá de los gases nocivos para la salud y la calidad del aire y se agregue un componente de crisis climática. "Hay que recordar que el sector Transporte es responsable del 29% de las emisiones de gases de efecto invernadero y que sólo el tráfico rodado es responsable del 16% del total", comenta, para denunciar que "un tercio del CO2 ocasionado por el transporte tiene que ver con las zonas urbanas". 

Las propuestas lanzadas por los grupos ambientalistas reclaman también una transformación tipográfica que vincule el 'Cero emisiones' con el color verde, hasta ahora ligado al distintivo 'C' de vehículos gasolina Euro3 y diésel Euro4/5. De esta forma se pretende que el sistema no sólo sirva para categorizar vehículos, sino para que den una información más sencilla y transparente a los consumidores.

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