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Ultras en Valencia El cronista fallero lidera con Roberto una reunión para hermanar la ultraderecha en València

Pepe Herero, el cronista fallero investigado por instigar las agresiones del 9 de octubre en València, participó junto a José Luis Roberto (líder de España 2000) en una comida de “hermandad” para buscar alianzas de futuro de los grupos ultras, pocos días antes de la manifestación de la izquierda valenciana convocada para este sábado.

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Presidiendo la mesa de izq a derecha: Isabel Sánchez (“Defenem Valencia”), Pepe Herrero (cronista fallero), Juan García Sentandreu (Coordinadora Reino Valencia) y José Luis Roberto (España2000).

El pasado viernes 13 de abril, el líder de España 2000, Jose Luis Roberto, convocó en una “comida de hermandad” a 15 dirigentes ideológicamente afines, vinculados a partidos, entidades y asociaciones regionalistas marcadamente anticatalanistas, con el fin de buscar alianzas de futuro. La cita fue en el restaurante L’Alquería de Jaume, en Mislata (Valencia).

Entre los invitados más destacados al ágape del anfitrión de España 2000 se encontraba precisamente José Antonio García Herrero, conocido como Pepe Herrero o el cronista fallero, que está siendo investigado por la Justicia como instigador de las brutales agresiones ultras contra los participantes en la manifestación del 9 de octubre, Diada del País Valencià, cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo.

La singularidad de la presencia de Herrero en esta comida obedece a que tiene serios problemas con la ley y busca los apoyos que le puedan prestar grupos afines a su ideología. Por su parte, él es una pieza que puede ser de gran utilidad a estos grupos, dada su influencia en redes sociales y espacios de TV, con la que ha conseguido alcanzar casi la condición de “influencer” mediático de la extrema derecha regionalista.

Esta comida tuvo lugar precisamente cinco días antes de que el cronista fallero tuviera que acudir a declarar ante el instructor por los incidentes de la manifestación del 9 de octubre. Y además cuando ya se conocía que la Delegación del Gobierno había prohibido la concentración solicitada por “Defenem Valencia”, una especie de contrarréplica a la manifestación de izquierdas convocada para este sábado 21 de abril, que se celebrará en homenaje a las víctimas del odio.

Herrero ya está empezando a ser considerado un personaje importante dentro del entorno ultra, porque así lo ha decidido Roberto. Tanto es así que por ello fue sentado en un lugar destacado en la mesa presidencial junto a Juan García Sentandreu, abogado e histórico dirigente de la ultraderecha valenciana al frente de la Falange y, en los noventa, del partido Coalición Valenciana, quien en la actualidad lidera la Coordinadora de Entidades Culturales del Reino de Valencia. Antes Pepe Herrero se limitaba a grabar en vídeo las intervenciones de Sentandreu, ahora es uno de ellos.

También, junto a Pepe Herrero, se encontraba Isabel Sánchez, que figura como presidenta de la asociación de extrema derecha ‘Defenem Valencia’, una entidad eminentemente anticatalanista. Uno de sus miembros, Francisco Moreno Moreno, figura entre los imputados por las agresiones del 9 de octubre, al que el propio Pepe Herrero identificó y ubicó en el lugar de los incidentes en respuesta a las preguntas del juez de instrucción, durante el interrogatorio a que fue sometido el pasado miércoles día 18.

'Defenem Valencia’, con el apoyo en redes sociales de la asociación ‘MI Tierra CV’ de Pepe Herrero, es la entidad convocante de la concentración que había prohibido la Delegación del Gobierno de Valencia porque “coincidía con la convocada por Acció Cultural del País Valencia” (la manifestación de grupos de izquierda de este sábado 21). Casualmente, tras la comida celebrada en Mislata, la concentración de las fuerzas de ultraderecha ha sido autorizada.

La atomización de la ultraderecha regionalista

La extrema derecha regionalista valenciana se encuentra actualmente atomizada y visceralmente dividida. Y es por ello por lo que el líder de España 200, Jose Luis Roberto, -curtido en proyectos unitarios de este tipo- ve ahora una nueva oportunidad de intentar unificar a las fuerzas de derechas valencianas.

La comida de Mislata pretendía así reunir a grupos afines con un objetivo principal, cortoplacista y local: enfrentarse al tripartito valenciano al frente de la Generalitat Valenciana, y especialmente contra Mónica Oltra -a la que Roberto tiene entre ceja y ceja-. El punto álgido de este propósito lo marcó la acción de acoso a la vicepresidenta de la Generalitat Valenciana, que se produjo el 18 de octubre ante su domicilio y que será juzgado a finales de mayo.

Esta reunión fue, pues, una primera toma de contacto de cara a la elaboración de una candidatura electoral amplia en Valencia para las próximas elecciones locales y autonómicas. Roberto quiere contar con los elementos más destacados y con más tirón social para converger. Busca congraciarse con pequeñas organizaciones extremistas y folclóricas, de poco peso, pero con mucho ruido, que tienen fuerza local en la calle, y que tradicionalmente vota como mal menor al Partido Popular, y que tampoco votarían a Ciudadanos “porque Albert Rivera es catalán”.

Reunidos pocos días antes de la manifestación de la izquierda

La fecha elegida para esta reunión tampoco es una cuestión menor, ya que se produjo una semana y un día antes de la manifestación convocada para este sábado 21 de abril “País Valencià, un país obert” (País Valenciano, un país abierto), un acto de homenaje a Guillem Agulló, miembro de Maulets y asesinado por nazis en Montanejos (Castellón) en 1993, y a todas las víctimas de la intolerancia.

Cartel de la manifestación convocada.

La izquierda valenciana convoca anualmente esta manifestacións de cara al 25 de abril para conmemorar la pérdida de los fueros del antiguo Reino de Valencia en la Batalla de Almansa de 1707, tras la victoria del borbón Felipe V frente a las tropas del archiduque Carlos de Austria.

Es una convocatoria del mismo estilo de la convocada el 9 d’Octubre y por tanto coyunturalmente interesante para que la extrema derecha intente contrarrestarla y hacerse oír, tal y como intentó en aquella fecha la ultraderecha regionalista -irrelevante institucionalmente- lanzando una campaña para criminalizar la tradicional manifestación pacífica y legal de la izquierda diversa -PSOE incluido-.

Aquel entonces los grupos de extrema derecha calificaron la convocatoria de la izquierda del 9 d’Octubre “como una marcha violenta formada por independentista venidos de Barcelona para conquistar Valencia y hacernos de los Países catalanes, defendamos Valencia”, tal y como se llegó publicar en las redes sociales. Tras esos anuncios llegaron los altercados.

Existe ahora la preocupación de que este sábado 21, con motivo de la manifestación convocada en recuerdo de la Batalla de Almansa del 25 de abril, puedan repetirse aquellas escenas de 9 de octubre.